Papa
El Papa hace un símil entre el braille y la integración de los migrantes, que “exige aprender a leer de otra manera”
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
El Papa hizo este viernes una comparación entre el braille y la integración de las personas migrantes que, a su juicio, “exige aprender a leer de otra manera”.
Así lo precisó durante su intervención en un encuentro con las realidades de integración de los migrantes que tuvo lugar en la Plaza del Cristo de La Laguna y en el que participaron más de mil personas de movimientos eclesiales y voluntarios.
El pontífice llegó en papamóvil a la plaza pasadas las 11.50 hora y fue recibido por cientos de personas, a las que se acercó a saludar y de quienes recibió varios obsequios. Su entrada estuvo acompañada por el himno ‘Alza la mirada’, cuyo autor, Pablo Cebrián, es de San Cristóbal de la Laguna.
En su discurso, León XIV puntualizó que “las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra. A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia”. “El mar, que rodea estas islas, trae hasta nosotros historias que no siempre sabemos leer: historias de dolor, de esperanza y de búsqueda. En una ciudad sin murallas, también el corazón está llamado a ensancharse para acogerlas. Por eso necesitamos aprender el lenguaje de la cercanía, ese que se comprende más con las manos que con las palabras”, subrayó.
BRAILLE
En este contexto, defendió que el braille y demás formas de escritura táctil “nos recuerdan que la palabra puede abrirse camino también por medio del contacto”. “Del mismo modo, la integración exige aprender a leer de otra manera”, abundó.
A este respecto, lamentó que “hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra, una historia en expediente y una diferencia en distancia”. “De ahí que el Evangelio nos eduque en una lectura más honda de la realidad: la que nace de la cercanía, de la paciencia y de unas manos capaces de socorrer, acompañar, orientar, enseñar y abrir caminos”, apostilló.
León XIV reivindicó que, en las obras de integración de estas personas, como en toda obra de caridad”, la Iglesia “aprende a leer en la vida concreta de quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu un signo vivo que remite a los santos Evangelios” y que, a su entender, “se vuelve legible a través del tacto y de la cercanía, cuando palpamos las heridas de los demás”.
HERIDAS
“Como Tomás ante el cuerpo glorioso del Resucitado, también la Iglesia aprende que las heridas, miradas desde la fe, pueden convertirse en lugar de reconocimiento: allí donde el dolor humano es tocado con amor, Cristo nos confirma que está presente en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el preso y en el forastero”, sentenció.
Por último, indicó que, de esa fe que “reconoce” a Cristo vivo “nace también el servicio” de Darwin Rivas, inmigrante venezolano y párroco de La Restinga que estuvo presente en el acto, “y de tantas personas”. “La caridad cristiana brota del amor de Dios derramado en el corazón del creyente; por eso, ante el necesitado, la fe se hace concreta y el amor a Cristo se transforma en gestos”, resolvió.
(SERVIMEDIA)
12 Jun 2026
MJR/gja
