Visita Papa

El Papa reivindica las migraciones como “encuentro y enriquecimiento mutuo” y llama a una “civilización del amor”

- León XIV habla en un centro de acogida en Tenerife y llama a humanizar la travesía de los migrantes

San Cristobal de la Laguna
SERVIMEDIA Almudena Hernandez, enviada especial en Tenerife

El papa León XIV reivindicó este viernes el valor de la migración como espacio de “encuentro y enriquecimiento mutuo” y apeló a construir una “civilización del amor” que garantice la dignidad de las personas desplazadas.

Así lo expresó durante su visita al centro de acogida humanitaria de emergencia ‘Las Raíces’, en San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, donde también subrayó que “todos somos migrantes” y llamó a hacer de la travesía de quienes llegan un “lugar más humano”, reconociendo tanto su sufrimiento como el papel de quienes les prestan ayuda.

En este acto, en el que pudo escuchar dos testimonios de migrantes acogidos en Tenerife, el Santo Padre también defendió la migración basada en la fraternidad y el reconocimiento mutuo, al subrayar que “el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad”.

Asimismo, puso el foco en la dignidad de quienes se ven obligados a desplazarse y en la necesidad de reforzar la acogida desde una perspectiva humanitaria. León XIV reconoció el sufrimiento de los migrantes, al referirse a “corazones heridos por tantas dificultades”, pero también destacó la solidaridad recibida gracias a “corazones abiertos, generosos y misericordiosos”.

En este sentido, vinculó la experiencia migratoria con el mensaje evangélico de la compasión, recordando que el amor se manifiesta en el cuidado de quien sufre. También insistió en que la migración debe entenderse como un fenómeno compartido por toda la humanidad, al afirmar que “todos -de algún modo- somos migrantes, todos somos peregrinos en camino”, una idea con la que fomentó la empatía y la corresponsabilidad social.

León XIV también invitó a las personas acogidas a “ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído”, apostando por la integración desde el intercambio.

Además, el Papa recordó a su predecesor, Francisco, al aludir a su insistencia en la importancia de las raíces, señalando que “le gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor”. Además, evocó su cercanía a los migrantes al mencionar que “tanto anheló poder estar con ustedes”, subrayando la continuidad de esa preocupación en la Iglesia.

Así pues, el Papa ensalzó al nombre del centro ‘Las Raíces’, animó a los migrantes a mantenerse firmes en sus raíces y en la esperanza, para afrontar las dificultades sin perder el rumbo, y concluyó con un mensaje de cercanía: “les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones”.

“HUMANIDAD, EMPATÍA Y RESPETO”

En este acto también participaron autoridades como la portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien defendió que la experiencia migratoria es universal al señalar que “todos somos nuevos en algún lugar” y recordó que España es “un país de emigrantes” y también “un país de acogida”.

La titular de Migraciones destacó el centro de ‘Las Raíces’ como un ejemplo del compromiso de España con “la dignidad humana” y la atención a quienes llegan en situaciones difíciles, subrayando que se ha convertido en “un lugar de esperanza” donde la respuesta fue la “humanidad, la empatía y el respeto”.

Saiz también reivindicó la política migratoria del Gobierno basada en “humanidad, regularidad y convivencia”, insistiendo en que “ninguna persona puede quedar reducida a una cifra” y que la integración implica “construir comunidad, derechos y responsabilidades compartidas”.

Además, apeló a una visión humanista al afirmar que “detrás de cada migrante hay un rostro” y dijo que acoger es un proceso mutuo: “quien llega tiene el deber de participar y quien acoge tiene la responsabilidad de abrir espacios de pertenencia”.

En su caso, el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), Eloy Santiago, agradeció la visita del Papa y subrayó su presencia como “peregrino de paz y de esperanza” interesado en conocer de primera mano la realidad de migrantes, muchos de ellos forzados a huir “de guerras, violencia, injusticias económicas y sociales, del hambre y la pobreza”.

Santiago recordó la dureza de la ruta migratoria atlántica, en la que “tantos otros miles han perdido la vida”, y advirtió de que los testimonios de quienes llegan “no nos pueden dejar indiferentes”. Asimismo, puso el acento en la necesidad de evitar la “frialdad de la indiferencia” ante los “ojos llenos de angustia y esperanza”, mientras que destacó el papel de Canarias como frontera sur de Europa y los dispositivos de acogida que ofrecen la primera respuesta humanitaria.

EN PRIMERA PERSONA

El momento más emotivo del acto fueron los testimonios de dos migrantes, ambos procedentes de Nigeria, que pusieron el acento en el sufrimiento del camino, la esperanza de una vida digna y la petición de respeto. El primero de ellos agradeció al Papa su cercanía y destacó que, pese a que “muchas veces el camino es difícil”, sus palabras les dan “fuerza y esperanza para seguir adelante”, recordando que llegaron buscando “trabajar, cuidar de una familia y vivir con dignidad”, y ‘pidiendo “amor, paz y oportunidades”.

Por su parte, la segunda persona migrante hizo más hincapié en las causas y dureza de la migración, subrayando que “nadie abandona su tierra cuando puede vivir en paz” y que la travesía está marcada por “miedo, dolor e incertidumbre”, con muchos que “perdieron la vida en el mar”.

En este sentido, pidió que las fronteras no sean “muros” de indiferencia y se reconozca a los migrantes como personas y “no se nos mire solo como números”. Así, exigió “respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, al tiempo que agradeció la acogida recibida en Canarias por el centro y por la Iglesia.

Además, el director del centro de ‘Las Raíces’, Ernesto Mayoral, destacó que este dispositivo, desde su puesta en marcha en 202, ha atendido a “más de 70.000 personas”, recordando que detrás de cada una hay “una historia, un trayecto difícil y una esperanza”. También puso en valor el centro como “un lugar de acogida real” y un punto de encuentro donde ofrecer “una primera oportunidad” a quienes llegan.

Durante todo el acto, León XIV se mostró emocionado con los testimonios. Al finalizar, el Papa entregó unos pequeños obsequios a los migrantes participantes y recorrió las carpas del centro donde se acogen migrantes continuamente. El Pontífice abandonó ‘Las Raíces’ entre aplausos y con el cariño de fieles y migrantes también visiblemente emocionados.

(SERVIMEDIA)
12 Jun 2026
AGG/AHP/MAG/gja