Sostenibilidad

Paradores da una segunda vida a las bolas de golf convirtiéndolas en mobiliario deportivo

MADRID
SERVIMEDIA

Paradores de Turismo ha puesto en marcha en su Campo de Golf de El Saler (Valencia) un sistema pionero que permite recoger, tratar y reciclar bolas de golf deterioradas y ‘ tees’ de plástico para transformarlos en mobiliario y nuevo material deportivo.

Según informó Paradores, gracias a esta iniciativa, este tipo de residuos tradicionalmente destinados a la incineración se reutiliza para fabricar nuevas materias primas y productos útiles para las propias instalaciones.

Los residuos se trasladan a la planta de valorización del Parque Tecnológico de Paterna, donde comienza el proceso de reciclaje que permite darles una segunda vida.

Asimismo, con el objetivo de involucrar activamente a los golfistas en el proceso, el campo ya ha recibido la primera partida de 'tees' de salida para jugadores que ya están a la venta en su tienda de material de golf y ya están siendo usados por los golfistas.

El proceso de reciclado de estos residuos se financia exclusivamente mediante la venta de los productos que se ofrecerán a campos de golf y jugadores. El nombre bajo el cual se lanza esta gama de productos es 'Bogofu' ( Bolas de Golf Fuera de Uso).

Cada año se producen en el mundo alrededor de 1.000 millones de bolas de golf, la mayoría no reciclables y con un destino final muy poco sostenible.

Para dar respuesta a este reto ambiental, Paradores firmó en marzo de 2024 un acuerdo con la empresa Ecocidi Recursos, al que posteriormente se sumó la Universidad Politécnica de València, para estudiar la reciclabilidad de las bolas dañadas y otros plásticos asociados al juego.

Tras meses de investigación, el estudio concluyó con resultados positivos: se desarrolló una mezcla polimérica exclusiva capaz de convertir estos residuos en una nueva materia prima apta para fabricar contenedores, marcadores de salida y nuevos 'tees' de juego, que ya están siendo incorporados a las instalaciones del parador.

Hasta ahora, las bolas de golf dañadas se reacondicionaban siempre que era posible para ser usadas como bolas de segunda mano. Sin embargo, cuando eso no era posible, eran desechadas sin posibilidad de reaprovechamiento, ya que hasta ahora su reciclado resultaba muy difícil al componerse de caucho, plástico y goma, con lo que su final suele ser siempre la incineración o los vertederos.

Su principal problema ambiental es su lenta descomposición, que se estima entre 100 y 1.000 años, durante la cual liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas como zinc y acrilatos.

Por ello, este proyecto marca un antes y un después porque, por primera vez, se podrá usar ese componente para fabricar nuevos materiales y productos y reducir el impacto ambiental que genera la fabricación de bolas de golf.

(SERVIMEDIA)
29 Nov 2025
JBM/fcm