Ciencia

La peste más antigua ya mataba hace 5.500 años en Siberia, sobre todo niños

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

La peste se asocia habitualmente con las ratas, las ciudades medievales superpobladas y las epidemias que asolaron Europa durante y después de la Edad Media, pero un nuevo estudio demuestra que esa enfermedad ya era letal hace 5.500 años en Siberia y se cebó especialmente con los niños.

Así se explica en un estudio realizado por un grupo internacional de investigadores y publicado este miércoles en la revista ‘Nature’.

Los investigadores analizaron ADN antiguo de restos humanos hallados en cuatro cementerios de cazadores-recolectores en la región del lago Baikal, en Siberia Oriental.

Mediante técnicas avanzadas de secuenciación de ADN, reconstruyeron genomas bacterianos antiguos conservados en dientes y revelaron cepas primitivas de peste hasta ahora desconocidas.

“Si las primeras formas de peste eran leves o virulentas ha sido objeto de debate, pero nuestros hallazgos demuestran que estas cepas antiguas ya eran altamente letales”, afirma Eske Willerslev, de las universidades de Copenhague (Dinamarca) y Cambridge (Reino Unido).

Hace unos 5.500 años, la peste mataba a humanos en pequeñas comunidades nómadas de cazadores-recolectores, mucho antes de que el auge de la agricultura y las ciudades crearan las condiciones que suelen asociarse con las epidemias de peste.

BASTANTE LETAL

El estudio combina evidencia genética, arqueológica y de radiocarbono para reconstruir cómo se desarrollaron los brotes dentro de los grupos prehistóricos.

“Basándonos en el ADN de la peste, las relaciones genéticas entre las víctimas, el análisis arqueológico y la datación por radiocarbono, hemos construido una imagen muy clara y completa de lo que sucedió durante estos brotes”, afirma Ruairidh Macleod, ahora investigador en la Universidad de Oxford (Reino Unido).

En total, se detectó ADN de ‘Yersinia pestis’ -la bacteria que causa la peste- en 18 de 46 individuos, lo que representa casi un 40% del total. Este porcentaje es superior al índice de detección registrado en algunas fosas comunes medievales donde se encontraban los difuntos víctimas de la peste.

NIÑOS Y ADOLESCENTES

Estudios previos demostraron que las primeras cepas de ‘Yersinia pestis’ carecían de algunos de los rasgos genéticos que posteriormente permitieron que la peste bubónica se propagara eficazmente a través de pulgas y roedores.

Esto llevó a muchos investigadores a creer que era improbable que las primeras formas de peste hubieran causado brotes importantes. Sin embargo, el nuevo estudio cuestiona esa suposición.

Los perfiles de mortalidad en los dos cementerios más grandes muestran un número excepcionalmente alto de niños y adolescentes entre los fallecidos, algo que había desconcertado a los arqueólogos que trabajaban en las tumbas durante décadas.

“El número inusualmente alto de niños y el corto periodo de tiempo era un verdadero enigma que hemos estado tratando de resolver desde la década de 1990. Descubrir que la peste fue la causa es extraordinario, pero tiene mucho sentido”, apunta el arqueólogo Andrzej Weber, de la Universidad de Alberta (Canadá).

La datación por radiocarbono reveló que muchos de los entierros se produjeron en un lapso de tiempo muy corto. En varios casos, parece que hermanos o padres e hijos fallecieron y fueron enterrados juntos.

‘SUPERANTÍGENO’

Las antiguas cepas de peste también portaban un ‘superantígeno’ único: un factor genético productor de toxinas que no se encuentra en las cepas históricas de la peste.

Los ‘superantígenos’ pueden desencadenar respuestas inmunitarias extremas y se asocian con complicaciones inflamatorias graves, lo que probablemente aumenta la gravedad de la infección.

“Este hallazgo cambia nuestra comprensión de los primeros brotes de peste: incluso antes de que la bacteria desarrollara una transmisión eficiente a través de las pulgas, estas cepas antiguas parecen haber portado una potente combinación de factores de virulencia que podían hacer que la infección fuera altamente letal”, indica Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague.

En conjunto, los hallazgos sugieren que los primeros brotes de peste conocidos podrían haber sido tan mortales como las formas históricas posteriores de la enfermedad, especialmente para los niños, incluso sin la transmisión por pulgas.

El estudio también respalda la idea de que la peste pudo haberse originado en Asia central o nororiental antes de extenderse por Eurasia a través de reservorios de roedores salvajes.

La evidencia arqueológica sugiere que estos cazadores-recolectores interactuaban estrechamente con las marmotas -grandes roedores excavadores que aún hoy transmiten la peste- y los investigadores creen que los brotes pudieron haberse propagado directamente de las marmotas infectadas a los humanos.

(SERVIMEDIA)
17 Jun 2026
MGR/nbc