Biodiversidad

Las plantas alpinas mediterráneas se adaptan mejor al frío que las de ambientes más templados

- Según un estudio liderado por la Universidad de Oviedo

MADRID
SERVIMEDIA

Las plantas de ambientes alpinos mediterráneos responden mejor a los periodos prolongados de frío que las de hábitats alpinos templados.

Esa es la principal conclusión de un estudio liderado por la Universidad de Oviedo y publicado en la revista ‘Journal of Vegetation Science’, a partir del análisis de 56 especies de plantas alpinas de la Cordillera Cantábrica.

El estudio revela que las estrategias de germinación de las plantas alpinas varían en función del hábitat en el que se desarrollan. sus resultados aportan nuevas claves para comprender cómo el cambio climático puede alterar la regeneración de las especies y modificar la composición futura de los ecosistemas de montaña.

La investigación analiza los factores que condicionan la germinación de especies propias de dos grandes tipos de hábitats alpinos presentes en la Cordillera Cantábrica: los mediterráneos y los templados. Las comunidades vegetales de alta montaña están experimentando cambios en su composición, un fenómeno que podría estar relacionado con alteraciones en el éxito reproductivo de las especies. En este contexto, conocer qué señales ambientales favorecen o limitan la germinación resulta esencial para prever la respuesta de estos ecosistemas ante escenarios climáticos futuros.

Para ello, el equipo investigador sometió semillas de 56 especies alpinas a distintos tratamientos experimentales. En una primera fase, las semillas permanecieron durante cinco meses en condiciones de estratificación fría, reproduciendo el periodo que habitualmente pasan bajo la nieve. Posteriormente, evaluó la influencia de factores como la disponibilidad de agua, la luz y la temperatura sobre la germinación.

HÁBITATS Y DIFERENCIAS

Los resultados muestran que la principal diferencia entre los dos tipos de hábitats se encuentra en la respuesta al frío. Las especies de ambientes alpinos mediterráneos registraron porcentajes de germinación significativamente más elevados tras la estratificación que las especies procedentes de hábitats alpinos templados.

Por el contrario, ambos grupos reaccionaron de forma similar ante la falta de agua y de luz, factores que redujeron notablemente la germinación.

“Aunque los requerimientos de germinación son específicos de cada especie, las condiciones climáticas del hábitat también desempeñan un papel determinante”, apunta Clara Espinosa del Alba, de la Universidad de Oviedo.

Espinosa del Alba añade que “comprender estas diferencias es fundamental para anticipar cómo responderán las comunidades alpinas a los cambios ambientales previstos durante las próximas décadas”.

El estudio plantea que, en escenarios caracterizados por inviernos más cálidos y una menor cobertura nival, podrían verse favorecidas las especies capaces de germinar con menores necesidades de estratificación fría y con una mayor tolerancia a la escasez de agua.

Por el contrario, las especies más dependientes de largos periodos de frío y de una mayor disponibilidad hídrica podrían experimentar mayores dificultades para regenerarse.

“En el caso de la Cordillera Cantábrica, nuestros resultados sugieren que las especies asociadas a los hábitats alpinos templados podrían verse especialmente afectadas por la reducción de la nieve prevista en los escenarios de cambio climático”, concluye Espinosa del Alba.

(SERVIMEDIA)
15 Jun 2026
MGR/gja