Pobreza
Pobreza y desigualdad de género son dos “factores clave” que “condicionan” la salud mental, según la EAPN
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La pobreza y la desigualdad de género son dos “factores clave” que “condicionan” la salud mental.
Así lo desvela el Informe ‘Por el derecho al bienestar en salud mental de las mujeres en situación o en riesgo de exclusión social y/o pobreza’, que publicó este miércoles la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES).
Con este trabajo, la entidad busca “profundizar” en la Investigación ‘Economía de los cuidados, desigualdad de género y pobreza’, que llevó a cabo en 2024 y en la que detectó una relación entra las cargas de los cuidados remunerados y no remunerados, las realidades de pobreza o exclusión social en la vida de las mujeres y las consecuencias en su salud mental.
Los datos recogidos en el informe muestran, según la red, cómo las condiciones de vida precarias, la inseguridad económica y la sobrecarga de cuidados no remunerados generan una situación de “mayor vulnerabilidad y riesgo en la salud mental de las mujeres”.
Entre las conclusiones de la investigación destaca el “impacto específico” de los trabajos de cuidados, que son, según la red, un factor “muy relacionado” con la desigualdad, la pobreza y el malestar psicológico, debido a “cómo se configura el sistema de cuidados en la estructura social y laboral en nuestro país”.
DESIGUALDADES ESTRUCTURALES
EAPN-ES recordó que la salud mental “no puede entenderse exclusivamente como un factor individual, sino como un reflejo de las desigualdades estructurales presentes en la sociedad, las cuales cronifican la pobreza y dificultan el disfrute de una vida digna". Por ello, a su entender, las políticas públicas deben orientarse a transformar las condiciones económicas, sociales y culturales que afectan a las personas y provocan situaciones de vulnerabilidad, teniendo siempre en cuenta una perspectiva de género.
En este contexto, la Red incluye en el trabajo una serie de propuestas, entre ellas integrar la perspectiva de género interseccional en todas las políticas y estrategias públicas; atender a la salud mental de manera integral, involucrando al ámbito laboral, de la vivienda o de los cuidados en los diferentes niveles de gestión y de gobierno; desarrollar un sistema público de cuidados "accesible, universal y digno", que reconozca el trabajo de las personas cuidadoras, tanto profesionales como no profesionales; reforzar los servicios públicos, "fundamentales para el bienestar emocional y la cohesión social" y luchar contra el "estigma" que hay en torno a las personas con problemas de salud mental y aquellas en situación de pobreza y/o exclusión social.
Para EAPN-ES, los resultados del informe subrayan la necesidad de abordar la salud mental desde una perspectiva de derechos y con enfoque de género, garantizando condiciones de vida adecuadas que reduzcan los factores estructurales de vulnerabilidad, lo cual, a su juicio, "pasa por avanzar hacia un modelo social que ponga la sostenibilidad de la vida y los cuidados en el centro".
El estudio forma parte de la línea de investigación Nuevas M.I.R.A.D.A.S. que ha realizado los últimos años la entidad, con el objetivo de analizar la relación entre género y pobreza en diferentes ámbitos, desde el acceso a las rentas mínimas o a los servicios sociosanitarios, hasta el impacto de la brecha digital o los avances en los procesos participativos y de empoderamiento.
(SERVIMEDIA)
19 Nov 2025
MJR/clc


