Accidente de tren
Puente descarta dimitir por el accidente en Urda y asegura que Sánchez tampoco se lo ha pedido
- Insiste en que el origen del accidente es "un fallo en el centro de control de Adif” al indicar al tren de Renfe que reanudara la marcha normal, aunque rechaza "utilizar a ningún trabajador como escudo”
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
El ministro de Transportes, Óscar Puente, descartó este viernes su dimisión por el accidente ferroviario en Urda (Toledo), unos meses después del de Adamuz, y aseguró en una rueda de prensa que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tampoco se lo ha pedido.
Puente se definió como “una persona muy pequeña” dentro del proyecto del Ejecutivo para el país y garantizó que si su continuidad perjudicara a ese proyecto ya habría dado un paso al lado, pero Sánchez no ha considerado que sea un problema.
“Voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber, que es para lo que me han puesto aquí. En este caso es dar la cara, explicar, esclarecer y pensar en cómo mejorar el sistema y en cómo ofrecerle confianza a la ciudadanía que quiere coger el tren y que quiere hacerlo con sensación de tranquilidad y de seguridad”, recalcó.
El ministro tampoco cree que una posible dimisión sirva para reconfortar a las víctimas de los accidentes y agregó que no sabe qué “nivel de confort” podría proporcionar eso a una persona que “ha perdido un hijo, ha perdido a su padre, que ha perdido a un abuelo o que ha perdido una pierna”.
Pese a ello, Puente recordó a las víctimas del accidente en Urda y mostró su solidaridad y respeto a las personas afectadas, al tiempo que señaló que solo con respuestas al accidente se hará justicia.
“Siento un dolor inmenso y una enorme tristeza. Siempre estarán en mi memoria, pero no puedo dejar que me paralice ni me confunda. La fatalidad existe y hay que afrontarla”, expresó Puente en la rueda de prensa. El ministro alejó cualquier posibilidad de dimisión y precisó que su obligación no es dedicarse a hablar de su continuidad, sino resolver el problema.
PETICIONES POLÍTICAS
Puente anticipó “el calvario” al que le van a someter y pronosticó una campaña electoral llena de “insultos, descalificaciones y prejuicios de culpabilidad”. No obstante, incidió en que su responsabilidad es “dar la cara” y recordó que el PP lleva pidiendo su dimisión desde que llegó a la cartera de Transportes.
El ministro lamentó que el PP utilice estas tragedias para hacer “carnaza política” y defendió que el PSOE nunca pidió la dimisión de la exministra Ana Pastor tras el accidente de Angrois. “Tuvo la desgracia, siendo ministra, de tener un accidente con 80 muertos”, dijo Puente, si bien reprochó que Pastor no diera explicaciones y que su comparecencia parlamentaria fuera en Comisión y no en Pleno.
CONFIANZA EN EL TRANSPORTE
Puente se alineó con las declaraciones de Sánchez sobre el quiebre de la confianza ciudadana en el sistema ferroviario español y añadió que “lo contrario sería negar la evidencia”.
“Comparto con el presidente del Gobierno que es inasumible que haya dos accidentes de estas características en nuestro país en un lapso de un año o en el lapso que sea, que es inasumible. Me sumo a sus palabras de que tenemos que, no solo analizar, sino aportar cambios y soluciones para que esto no se vuelva a producir”, aseguró.
No obstante, defendió que el sistema “es seguro” y recalcó que los dos accidentes “tienen un carácter excepcional”. Asimismo, garantizó que tanto él como su familia seguirían usando el transporte ferroviario.
“Hay que recuperar la confianza. Soy la persona que tiene que hacerlo. Soy la persona que está al frente”, manifestó.
En el caso del accidente en Urda, el ministro insistió en que el origen se debió a “un fallo en el centro de control de Adif” y garantizó que se están analizando los hechos “para esclarecer qué ha sucedido, cómo ha podido producirse y si existieron deficiencias”.
“No voy a utilizar a ningún trabajador como escudo”, añadió, después de las críticas de los últimos días por apuntar a un fallo humano, pero también trazó la diferencia entre esclarecer responsabilidades y buscar un "culpable".
Durante sus explicaciones del accidente, Puente defendió el funcionamiento del sistema de señalización LZB e insistió en que sus fallos de transmisión son posibles y habituales, con un total de 170 este 2026, debidos en el 75% de los casos a circunstancias ajenas al propio sistema.
El ministro también señaló que cuando el sistema LZB cae, entra en servicio el mecanismo de respaldo, que es el ASFA, y los cantones virtuales pasan a cantones físicos, de balizas, que detectan el paso de un tren. En función de si el cantón está ocupado por otro tren o no, permiten pasar o prohíben el paso.
En el caso del accidente, los dos trenes se encontraban en el mismo cantón y el sistema ASFA no podía avisarles, pero sí hubo comunicación por radio con los maquinistas, como indicó el ministro.
“Cuando se da la instrucción al tren que va por detrás (Renfe) de que reanude la marcha con normalidad, teniendo un tren detenido por delante (Iryo), se produce una circunstancia doblemente dramática”, lamentó.
El ministro insistió en que el problema no era si el tren de Iryo estaba parado, sino en que se dio la orden de que el Renfe avanzara. “Eso está a la vista en la pantalla" del centro de control de Atocha, en la que "dramáticamente se ve cómo el tren se va acercando y finalmente se produce el impacto”, relató.
Puente también comentó la situación en el centro de control de Atocha, donde se trabajaba “en circunstancias de absoluta normalidad y contaba con 16 controladores”, y acababan de iniciar el turno unas dos horas antes.
El ministro también lamentó que se hayan filtrado audios de las comunicaciones del día del accidente y apuntó que será la jueza la que deba decidir si se publican las conversaciones concretas o no. “Si en algún momento se conocen, podrán comprobar que lo que digo es lo que ha sucedido”, concluyó.
(SERVIMEDIA)
30 Oct 2026
NFA/clc


