Ciencia
Las quemaduras del fuego jugaron un papel clave en la evolución humana
- Según un estudio
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La exposición de los seres humanos a quemaduras por altas temperaturas pudo haber jugado un papel importante en el desarrollo evolutivo, dando forma a cómo los cuerpos se curan, combaten infecciones y, a veces, fallan ante lesiones extremas.
Esa es la conclusión de un estudio dirigido por investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) y publicado este jueves en la revista ‘BioEssays’.
Durante más de un millón de años, el control del fuego contribuyó al éxito humano, desde la cocina y la calefacción hasta la tecnología y la industria, impulsando la evolución genética y cultural, y aumentando las diferencias respetdo a todas las demás especies.
Pero esta relación también expuso a los humanos a lesiones por altas temperaturas a una escala sin precedentes en el mundo natural.
Los humanos se queman -y sobreviven a las quemaduras- con una frecuencia probablemente mucho mayor que la de cualquier otro animal. La mayoría de los animales evitan el fuego por completo, mientras que, en cambio, los humanos conviven con el fuego y la mayoría de ellos sufrirá quemaduras leves a lo largo de su vida.
ADAPTACIONES GENÉTICAS
El nuevo estudio sugiere que esta mayor exposición a quemaduras podría haber impulsado notables adaptaciones genéticas que diferenciaron a los humanos de otros primates y mamíferos.
Las quemaduras varían en su gravedad: la mayoría de las lesiones menores sanan solas, mientras que las graves pueden causar discapacidad permanente o la muerte.
Además, las quemaduras dañan la piel, la principal barrera protectora del cuerpo contra las infecciones, a veces en grandes áreas del cuerpo. Cuanto más tiempo esté dañada la piel, mayor es el riesgo de que las bacterias entren en el cuerpo y provoquen una infección grave.
Los investigadores argumentan que la selección natural habría favorecido rasgos que ayudaron a los humanos a sobrevivir a quemaduras leves o moderadas. Estos podrían incluir una inflamación más rápida, un cierre más rápido de las heridas (para prevenir infecciones) y señales de dolor más intensas.
Aunque estos rasgos son útiles para lesiones menos graves, pueden volverse perjudiciales para quemaduras grandes, lo que puede explicar por qué los humanos modernos pueden experimentar inflamación extrema, cicatrices y fallas orgánicas debido a quemaduras importantes.
GENES ASOCIADOS
Utilizando datos genómicos comparativos de primates, los investigadores encontraron ejemplos de genes asociados con la respuesta a quemaduras que muestran signos de evolución acelerada en humanos.
Estos genes intervienen en el cierre de heridas, la inflamación y la respuesta del sistema inmunitario, lo que probablemente contribuye a la rápida cicatrización de heridas y a combatir infecciones, una complicación importante tras las quemaduras, sobre todo antes del uso generalizado de antibióticos.
Estos hallazgos respaldan la teoría de que la exposición a quemaduras puede haber sido una fuerza notable en la evolución de los humanos.
“Las quemaduras son una lesión exclusivamente humana. Ninguna otra especie convive con las altas temperaturas y el riesgo habitual de quemaduras como los humanos”, según Joshua Cuddihy, del Departamento de Cirugía y Cáncer del Imperial College de Londres.
Por otro lado, el control del fuego está profundamente arraigado en la vida humana, desde la preferencia por la comida caliente y los líquidos hervidos hasta las tecnologías que configuran el mundo moderno.
SELECCIÓN NATURAL
A diferencia de cualquier otra especie, la mayoría de los humanos se quemarán repetidamente a lo largo de su vida, un patrón que probablemente se remonta a más de un millón de años, es decir, al primer uso del fuego.
“La selección natural favoreció rasgos que mejoraron la supervivencia tras quemaduras menores y más frecuentes. Sin embargo, esas mismas adaptaciones podrían haber conllevado contrapartidas evolutivas, lo que explica por qué los humanos siguen siendo particularmente vulnerables a las complicaciones de las quemaduras graves”, indica Cuddihy.
Armand Leroi, profesor de Biología Evolutiva del Desarrollo en el Departamento de Ciencias de la Vida del Imperial College, añade: “Lo que hace que esta teoría de la selección por quemaduras sea tan interesante para un biólogo evolutivo es que presenta una nueva forma de selección natural; una que, además, depende de la cultura. Forma parte de la historia de lo que nos hace humanos, una parte de la que antes no teníamos ni idea”.
(SERVIMEDIA)
05 Feb 2026
MGR/pai


