Madrid
La Quinta Cocina, el restaurante con 'Solete' Repsol donde jóvenes en exclusión se preparan para conseguir empleo y saltar a la "vida real"
- En 2025 favoreció la inserción social de 112 jóvenes en exclusión
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La Quinta Cocina, restaurante situado en el Espacio Abierto Quinta de los Molinos del Ayuntamiento de Madrid, favoreció en 2025 la inserción social de 112 jóvenes de entre 16 y 23 años en exclusión, que pasaron por sus cocinas para formarse, salir al mercado laboral y aprender a dar un servicio reconocido con un ‘Solete’ de la Guía Repsol por su calidad.
Los almendros en flor ya no son el único atractivo de la Quinta de los Molinos en Madrid. Hace ya tiempo que también lo es por la gastronomía gracias a este restaurante donde no todo lo que se cuece son comidas y servicios. En sus fogones se cocina también el futuro de numerosos jóvenes en riesgo de exclusión social que buscan aquí una oportunidad en un momento complicado de sus vidas.
En ocasiones, llegan derivados por educadores, desde centros de menores, por la recomendación de un familiar o un amigo, o por iniciativa propia. Muchos son extranjeros y algunos incluso están en ante la dramática situación de verse en la calle.
Aquí se sumergen en una formación de cuatro meses de capacitación teórico-practica mientras llevan el servicio de la Quinta Cocina, para pasar después a dos meses de prácticas externas en restaurantes donde pueden llevar a la vida real todo lo aprendido. Porque esta formación, según explica su director, Juan Aurelio Alonso, también va de eso, de “practicar con red”, como un trapecista, para cuando salgan “a la cruda realidad” de un trabajo normal.
“La idea es que se preparen para jugar la Champions, un poco en modo futbolístico, pero para entrenar hay que venir a los entrenamientos, tienen que ser serios con la asistencia diaria, con la puntualidad, con la uniformidad, porque luego se van a encontrar con la exigencia en el mundo profesional”, añade Alonso.
Así, los alumnos cuentan con unas normas de funcionamiento exigentes que les penalizan cuando llegan tarde y se ausentan sin justificación, como sucedería en la vida real. Lo primero que hacen cuando llegan a la cocina es precisamente pasar lista y tener una primera reunión en la que además leen una frase con un aprendizaje sobre la que reflexionan entre todos. La de hoy: “Si crees que lo puedes hacer, ya has hecho la mitad del camino”.
Posteriormente empiezan la formación, algunos en cocina y otros en sala aprendiendo habilidades como llevar una bandeja sin que nada se caiga, tirar una caña o poner un café. Para algunos este recurso es un flotador al que agarrarse ante la “urgencia” de encontrar un trabajo cuando salen de los recursos residenciales y para poder lograr “una autonomía y una vida una vida propia” cuando salen del sistema de protección público. Esto también hace que algunos de ellos no acaben el curso y se pongan a trabajar en cuanto tienen una oportunidad.
112 ALUMNOS EN 2025
El año pasado participaron en el programa un total de 112 alumnos, repartidos en tres promociones. De ellos, 32 consiguieron la inserción laboral antes de finalizar la formación o las prácticas externas. De los 67 que sí terminaron el curso completo de capacitación, 34 también lograron acceder a un empleo. Por tanto, 66 jóvenes obtuvieron un puesto de trabajo.
El Ayuntamiento de Madrid destina cada año un presupuesto de 500.000 euros a este proyecto, que es gestionado por la ONG Cesal. Con el objetivo de facilitar la estancia y experiencia de los participantes, el Consistorio no solo financia la formación, sino que también asume el coste del abono transporte de los jóvenes, el vestuario que necesitan para el desarrollo de la actividad y las comidas que coinciden con sus horarios de clases.
El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, visitó este miércoles el restaurante y valoró el programa que enseña a los estudiantes “disciplina” y “lo que es vivir el día a día”. Añadió que también es importante que haya “una intervención social con cada uno de ellos”.
INTERVENCIÓN SOCIAL
“Queremos que se formen, pero también que exista una intervención social, porque en todo modelo de servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, el eje fundamental es la intervención social, sin ella, no hay éxito”, apuntaló.
Así, la formación, el acceso al mercado laboral y la intervención en paralelo son la receta para que estos jóvenes salgan del “bache” por el que pueden estar pasando y alcancen una vida independiente y autónoma.
Este restaurante también contribuye a desarrollar la idea de turismo descentralizado en la que está trabajando el Ayuntamiento de Madrid para sacar a los visitantes del centro de la ciudad y llevarlos también a otros lugares de interés como esta Quinta de los Molinos.
La concejala presidenta de San Blas Canillejas y delegada del Área de Turismo, Almudena Maíllo, celebró poder contar con este recurso en su distrito e invitó a los madrileños a venir a conocerlo. "Yo invito a que todos los que hoy nos están viendo, a que vengan a conocerlo, que vengan a comer, que van a disfrutar y también participar en el en que estos jóvenes tengan un proyecto de vida. Pero además van a poder disfrutar de un entorno único, muchas veces desconocido para muchos madrileños, como es la Quinta de los Molinos".
(SERVIMEDIA)
01 Abr 2026
JAM/gja


