Medio ambiente

La radiación ultravioleta sube hasta un 20% en zonas de Europa en 30 años, según la ONU

- Un índice mayor supone más riesgo de cáncer de piel y otras enfermedades

- Hoy se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

MADRID
SERVIMEDIA

La radiación ultravioleta ha aumentado hasta un 20% en algunas partes de Europa desde mediados de la década de 1990 y las mediciones terrestres muestran que ello se debe sobre todo a una menor cobertura de nubes y un incremento asociado de la duración anual de la luz solar.

Así se recoge en la última edición del ‘Boletín de ozono’ de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que es la agencia de la ONU especializada en el clima, el tiempo y el agua. Ese documento fue difundido este miércoles coincidiendo con el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono.

Cerca del 90% del ozono atmosférico reside en la estratosfera de nivel superior. Si todo este ozono descendiera a la superficie terrestre, la capa resultante de ozono puro tendría solo tres milímetros de grosor. Sin embargo, esta capa delgada bloquea casi toda la peligrosa radiación ultravioleta de onda corta del Sol y protege la vida en la Tierra.

Aunque se han logrado avances sustanciales en la reducción del ozono, las mediciones de las últimas décadas muestran un aumento significativo en el número de días con valores altos de índice ultravioleta (UV).

Ese índice se desarrolló para rastrear el agotamiento de la capa de ozono y ahora sirve como estándar internacional de salud para la protección UV.

Desde mediados de los años 90, la radiación UV ha aumentado hasta un 20% en algunas partes de Europa. Una mayor exposición a los rayos ultravioleta implica un mayor riesgo de cáncer de piel y otras enfermedades relacionadas entre las poblaciones expuestas.

"A la luz de esta tendencia, las medidas de protección UV dirigidas y efectivas son de suma importancia", indica el boletín.

AGUJERO

Por otro lado, el boletín de la OMM indica que el agujero de ozono en la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños en décadas, testimonio del éxito continuo de la acción internacional para proteger la capa de ozono de la Tierra, que protege de los dañinos rayos ultravioleta del sol.

Así, el agujero de ozono del año pasado se situó entre el cuarto y el quinto más pequeño desde que se observaron patrones de agotamiento severo en 1992. fue el segundo año consecutivo en el que tanto la profundidad como la extensión del agujero de ozono estuvieron significativamente por debajo de la media de 1990-2010.

Las fluctuaciones anuales están motivadas por las condiciones meteorológicas de transporte a gran escala, que provocan el agotamiento de ozono en primavera casi cada invierno austral sobre la Antártida y cada 5 a 10 años en el hemisferio norte.

En el hemisferio norte, la columna total de ozono durante el año pasado fue inferior a la media en una gran región que se extiende desde Groenlandia y Europa hasta Asia central, el norte de Japón y la península de Kamchatka (Rusia).

Estas variaciones se producen dentro de la tendencia a largo plazo hacia la curación de la capa de ozono, lo que refleja el éxito del Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, que eliminó gradualmente productos químicos como los clorofluorocarbonos que antes se encontraban en la refrigeración, la espuma contra incendios y otros usos comunes.

"Esta es una historia de éxito medioambiental. Desde el año 2000, la capa de ozono se ha ido recuperando, y podemos esperar una recuperación total en varias décadas", según la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.

MONTREAL Y KIGALI

El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono celebra el Protocolo de Montreal de 1987, que eliminó con éxito las sustancias que agotan el ozono. La Enmienda Kigali de 2016 establece una reducción progresiva de los hidrofluorocarburos (HFC), potentes gases de efecto invernadero que se utilizan para reemplazar sustancias que agotan el ozono. Estos productos químicos se utilizan en tecnologías de refrigeración cotidiana como frigoríficos, aires acondicionados, espumas aislantes y algunos equipos médicos e industriales.

Aunque no agotan la capa de ozono, algunos HFC atrapan miles de veces más calor que el dióxido de carbono, aunque permanezcan en la atmósfera durante mucho menos tiempo.

En las últimas cuatro décadas, las mediciones atmosféricas han demostrado reducciones significativas en las concentraciones de sustancias controladas que agotan ozono, pero ha habido emisiones inesperadas (por ejemplo, CFC-11 hasta 2018 y HFC-23).

(SERVIMEDIA)
16 Sep 2026
MGR/clc