Medio ambiente
La recuperación de la capa de ozono antártica se retrasa medio siglo por los químicos naturales de los océanos
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Un estudio liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IQF-CSIC) revela que el bromo y el yodo liberados de forma natural por los océanos retrasa medio siglo la recuperación de la capa de ozono antártica.
Según informó este miércoles el CSIC, el trabajo internacional "ha demostrado por primera vez la contribución de los halógenos de origen natural, como el bromo y el yodo emitidos por los océanos y otros ecosistemas, a la destrucción de la capa de ozono durante el último siglo".
El estudio revela que estos compuestos, "aunque mucho menos abundantes que los halógenos de origen humano, son mucho más eficaces destruyendo ozono y contribuyen a retrasar en varias décadas la recuperación completa del ciclo estacional natural del ozono antártico". El hallazgo, publicado en 'Nature Communications', subraya la necesidad de incorporar su efecto en las previsiones sobre la evolución futura de esta barrera natural que protege la vida del planeta Tierra de la radiación ultravioleta.
Estas conclusiones se basan en la evolución del ozono estratosférico desde comienzos del siglo XX hasta finales del XXI mediante simulaciones climáticas de última generación.
ESCUDO PROTECTOR
Según explicó el CSIC, la capa de ozono estratosférica actúa como el principal escudo de la Tierra frente a la radiación ultravioleta perjudicial. Un escudo que se vio mermado durante el siglo pasado debido a las emisiones de compuestos clorados y bromados de origen humano, dando lugar a la formación del agujero de ozono antártico.
La investigación revela que durante el periodo de máxima perturbación antropogénica de la capa de ozono (1990-2020), los halógenos naturales fueron responsables de aproximadamente el 15% de la pérdida total de ozono inducida por halógenos en toda la estratosfera." Su impacto resulta especialmente relevante en la baja estratosfera, donde llegaron a explicar cerca de la mitad de la destrucción de ozono en las regiones extrapolares", destacaron desde el CSIC.
"Aunque su abundancia es mucho menor que la de los halógenos antropogénicos, el bromo y el yodo naturales son extraordinariamente eficientes destruyendo ozono. Nuestras simulaciones muestran que su contribución ha sido fundamental incluso durante las décadas de máxima influencia de los compuestos regulados por el Protocolo de Montreal", explicó el investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y primer autor del trabajo, Julián Villamayor.
El estudio también revela que los halógenos naturales adelantan la aparición de las alteraciones estacionales asociadas al agujero de ozono y retrasan en torno a 50 años la recuperación del ciclo natural del ozono antártico respecto a simulaciones que no consideran su presencia.
"Estos resultados ponen de manifiesto que la química natural de los halógenos debe incorporarse de forma explícita en las proyecciones de la capa de ozono. Los halógenos emitidos por océanos y ecosistemas han influido en la evolución del ozono durante el pasado, siguen haciéndolo hoy y serán aún más relevantes en el futuro a medida que disminuyan los compuestos antropogénicos regulados por el Protocolo de Montreal", concluyó Alfonso Saiz-López, investigador del IQF-CSIC y coordinador del estudio.
(SERVIMEDIA)
09 Sep 2026
MAG/gja


