Salud y medio ambiente
Renaturalizar patios escolares mejora la vida urbana y ayuda ante el cambio climático
- Según un proyecto europeo liderado por dos universidades de Cataluña
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La adaptación de los espacios urbanos con soluciones basadas en la naturaleza para afrontar el cambio climático, en especial en los entornos y patios escolares, beneficia tanto a los niños como al conjunto de la ciudadanía.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por expertos de universidades y centros de investigación europeos y liderado por investigadores de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, por sus siglas en catalán) y de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).
El trabajo, denominado Coolschools y publicado en la revista ‘Nature Climate Change’, fue desarrollado en los últimos tres años. Se trata de un proyecto transdisciplinar de investigación aplicada que busca analizar los múltiples beneficios de implementar soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación climática.
"La renaturalización de los entornos escolares no es únicamente una estrategia de adaptación climática. Es un imperativo de educación ecosocial, justicia ambiental y salud planetaria", señala Isabel Ruiz Mallén, colíder del trabajo y co-coordinadora de Coolschools.
Los investigadores analizaron el impacto transformador de intervenciones de renaturalización de patios escolares para la acción climática en escuelas de Barcelona, Bruselas, París y Róterdam, combinando aspectos de las ciencias naturales, biomédicas, sociales y de la educación.
En el proyecto participaron 16 socios, entre ayuntamientos europeos, universidades, centros de investigación, asociaciones y cooperativas sociales, y organizaciones internacionales.
RIESGOS CRECIENTES
Según los datos del Observatorio Europeo del Clima y la Salud de 2022, los riesgos para la salud asociados al calor han subido en un 40% de las escuelas urbanas por el efecto isla de calor.
Además, cerca del 90% de las escuelas de primaria tienen menos de un tercio de sus servicios, áreas e infraestructuras a menos de 300 metros de un espacio verde.
"Como señalan estudios previos, los entornos y patios escolares grises, es decir, aquellos conformados principalmente por cemento y otros materiales artificiales, debilitan la conexión de los niños y niñas con la naturaleza, lo que afecta negativamente a su capacidad para actuar de forma responsable y afrontar constructivamente el cambio climático", según Francesc Baró, co-coordinador del proyecto e investigador del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la UPC y de la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica).
"Sin intervenciones en los entornos escolares, una mayor proporción de la población infantil quedará expuesta a riesgos crecientes relacionados con el calor extremo y la contaminación del aire", recalca Baró.
(SERVIMEDIA)
15 Ene 2026
MGR/gja


