Tauromaquia

Rubén Amón defiende que las políticas 'antis' de Sánchez llevan a los jóvenes a los toros, pero que repiten por Morante

- En su libro 'Morante, punto y aparte', el comunicador se siente obligado a contar la "historia" que ha hecho el torero sevillano

MADRID
SERVIMEDIA

El periodista Rubén Amón defiende que "a los toros se puede ir porque estás harto de Sánchez o los quieren prohibir, pero la razón por la que vuelves es Morante de la Puebla", diestro que ejecuta "un toreo tan genuino y tan puro que da razones" para volver a ver "esa revelación que te trasforma".

Amón compartió esta reflexión con Servimedia con motivo de la reciente publicación de 'Morante, punto y aparte' (Espasa).

"Creo que la hostilidad política, la animadversión del Gobierno de Sánchez y la actitud beligerante del ministro de Cultura Urtasun han beneficiado a la tauromaquia y la ha colocado en un sitio que me gusta mucho y es la contracultura", añadió.

Según el autor, este libro responde a que "necesitaba exteriorizar" la experiencia de haber visto al torero sevillano, que especialmente en los últimos cinco años ha cuajado momentos cumbres para la tauromaquia. Amón lo ha plasmado en estas páginas porque "había que reconocer la historia y contarla".

Para él, José Antonio Morante es "el mejor torero de todos los tiempos", como dice haber comprobado tras preguntárselo a matadores veteranos que vieron actuar a leyendas como Antonio Ordóñez: Luis Francisco Esplá, Curro Vázquez, Roberto Domínguez, Santiago Martín 'El Viti' y Paco Camino. "Es el híbrido perfecto entre el valor extremo y arte extremo" que, además, ha ejercido en una época "más adversa" para su profesión. "Es un 'performer', un artista escénico", calificó el periodista, que también reconoce que el protagonista de su libro "no es el arquetipo del héroe" pues tiene 46 años, "está pasado de peso" y vierte "una imagen extravagante". Sin embargo, es "genuino" y está "desprovisto de estrategia mediática".

FENÓMENO DE MASAS

En Morante se advierte cierto paralelismo con el fenómeno que causó Antonio Chenel 'Antoñete' durante la 'Movida' madrileña de los años 80, que acabó arrastrada a los tendidos de las plazas para contemplar el toreo de un diestro de más edad de lo habitual y con ideas de izquierdas.

Hoy, apuntó Amón, "la izquierda oficialista recela de Morante" y hay "un antimorantismo político que recela de sus méritos porque se ha identificado con lo español y patriótico". Sin embargo, es "el mayor fenómeno de masas desde la posguerra", con la salvaguarda de Manuel Benítez 'El Cordobés', aunque José Antonio, subraya el autor, "es un torero de arte" alejado del populismo poco ortodoxo de Benítez.

Todo ello, argumentó el autor, ha llevado a multitud de jóvenes a corear su hombre y apodo como si fuese un himno de los estadios de fútbol y a hacerle viral en las redes sociales. "Dicen que los toros no están en el debate público y en los medios convencionales", pero Morante "ha encontrado hueco en los no convencionales", sostiene Amón.

SALUD MENTAL

Un capítulo de 'Morante, punto y aparte' está dedicado a los problemas de salud mental con los que convive el torero. Para Amón son cuestiones que "no hay que romantizar", pero recordó que a artistas como Goya o Beethoven "esa oscuridad les sirvió de combustible de creatividad". Como en los casos de los grandes genios, comparó, tras los triunfos en el ruedo "él se queda solo con sus fantasmas y su dolor".

¿Y después de Morante, qué? Amón sostiene que los aficionados han quedado "huérfanos" y "viudos", pero pone en valor que, gracias al diestro de la Puebla del Río, "tanto público se ha iniciado por la tauromaquia pura y de clase". "Eso crea una expectativa que espero que los empresarios no desaprovechen. El toreo está en las manos de Juan Ortega, Pablo Aguado y otros matadores con perfil estético", zanjó.

(SERVIMEDIA)
30 Nov 2025
AHP/clc