Salud
El ruido ambiental causa 66.000 muertes prematuras al año en Europa y afecta al aprendizaje de más de medio millón de niños
- La OMS considera pérdida auditiva discapacitante aquella que supera los 35 decibelios en el mejor oído
- La Agencia Europea de Medio Ambiente alerta del impacto del ruido en la salud y el desarrollo, con efectos ligados a la discapacidad
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La Sociedad Española de Acústica (SEA) advirtió, con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, que se conmemora el próximo miércoles, que la contaminación acústica provoca 66.000 muertes prematuras al año en Europa y afecta al aprendizaje de más de medio millón de niños, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
La evidencia científica "es concluyente: el ruido mata, enferma y trunca el futuro de la infancia", alertó la SEA este lunes. Según recoge el informe ‘Environmental Noise in Europe 2025’, el más completo elaborado hasta la fecha sobre el impacto del ruido en Europa, más del 20 % de la población europea está expuesta a niveles de ruido perjudiciales conforme a la Directiva sobre Ruido Ambiental.
En términos absolutos y según este estudio, el problema afecta a decenas de millones de personas. En concreto, 92 millones están expuestos al ruido del tráfico rodado, 16,9 millones sufren molestia severa crónica y 4,6 millones padecen trastornos graves del sueño. Además, se registran cada año unos 50.000 nuevos casos de cardiopatía y 22.000 de diabetes tipo 2 asociados a la contaminación acústica.
PÉRDIDA AUDITIVA
La pérdida auditiva constituye una de las formas de discapacidad más extendidas a nivel global y presenta una relación directa con factores ambientales como la exposición al ruido. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera “pérdida auditiva discapacitante” aquella que supera los 35 decibelios en el mejor oído, un umbral a partir del cual se producen "limitaciones funcionales relevantes en la vida cotidiana, especialmente en la comunicación y la interacción social". Esta discapacidad afecta ya a más de 430 millones de personas en el mundo, una cifra que "podría superar los 700 millones en 2050".
La OMS subrayó que la pérdida auditiva "no es únicamente un problema sensorial, sino una discapacidad con impacto directo en la autonomía personal". Las personas afectadas experimentan dificultades para comprender el habla, participar en conversaciones y desenvolverse en entornos sociales o educativos, lo que puede derivar en "aislamiento, menor participación y desigualdad en el acceso a oportunidades".
Además, la discapacidad auditiva no es una condición binaria, sino progresiva, con distintos grados (leve, moderada, severa o profunda) que implican diferentes niveles de limitación funcional, añadió la OMS
Entre los factores que contribuyen al desarrollo de esta discapacidad, la OMS identificó de forma expresa la exposición prolongada a ruidos intensos, tanto en entornos laborales como en la vida cotidiana, incluyendo el tráfico urbano o el ocio. Esta evidencia sitúa a la contaminación acústica como "un elemento clave en la generación y agravamiento de la discapacidad auditiva, especialmente en contextos urbanos donde la exposición es constante y acumulativa".
Estos efectos tienen además una especial incidencia en colectivos vulnerables, como la infancia o las personas con condiciones neurodivergentes, entre ellas el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o los trastornos del espectro autista, donde el ruido actúa como factor de sobrecarga sensorial.
EL RUIDO DEL TRÁFICO
El tráfico rodado se sitúa como la principal fuente de ruido, especialmente en entornos urbanos densamente poblados. La exposición nocturna constituye uno de los factores más preocupantes, ya que al menos 72 millones de personas superan los límites establecidos durante la noche según la normativa europea.
Los expertos advierten de que esta exposición continuada interrumpe el sueño y activa respuestas fisiológicas de estrés, como el aumento del cortisol, la adrenalina y la presión arterial, lo que a largo plazo puede derivar en daño vascular crónico y enfermedades cardiovasculares.
Especialmente significativo es el impacto en la infancia. El informe ‘The effect of environmental noise on children’s reading ability and behaviour in Europe’ estima que más de 550.000 niños presentan déficit lector atribuible al ruido del transporte, mientras que alrededor de 115.000 sufren problemas conductuales relacionados con esta exposición.
En total, unos 14 millones de menores de entre 6 y 17 años están expuestos en Europa a niveles de ruido iguales o superiores a 55 decibelios, umbral a partir del cual se observan efectos negativos en el desarrollo cognitivo, aunque la evidencia científica indica que estos impactos pueden producirse incluso por debajo de ese nivel.
El tráfico rodado es responsable del 84 % de los casos de deterioro lector y del 86 % de los trastornos conductuales detectados, con mayor incidencia en áreas urbanas.
LIMITACIONES DE LA AUTONOMIA PERSONAL
La infancia constituye el grupo más vulnerable frente a la contaminación acústica, al encontrarse en una fase crítica de desarrollo en la que el cerebro es especialmente sensible a interferencias externas como el ruido crónico. Estas alteraciones pueden traducirse en dificultades de aprendizaje, problemas de atención, alteraciones del comportamiento y, en determinados casos, en limitaciones que afectan a la autonomía personal, según el citado informe.
No obstante, los estudios apuntan a que los déficits cognitivos asociados al ruido pueden reducirse e incluso desaparecer si se eliminan o mitigan las fuentes de exposición, lo que "refuerza la necesidad de intervenir con rapidez y planificación", subrayó la SEA.
Tanto la Agencia Europea de Medio Ambiente como la OMS recomiendan medidas como la limitación del tráfico en entornos escolares, la mejora del aislamiento acústico en aulas mediante soluciones técnicas específicas, la planificación urbanística que aleje centros educativos y residenciales de grandes vías de tráfico, así como la creación de zonas verdes tranquilas que actúen como barreras naturales frente al ruido.
(SERVIMEDIA)
27 Abr 2026
EDU/gja

