Guerra
El sector del metal advierte ya “tensiones significativas” por la guerra en Oriente Próximo
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La patronal Confemetal ha advertido de que la prolongación del conflicto en Oriente Próximo está generando “tensiones significativas” en los mercados energéticos, logísticos y de materias primas, elevando los costes operativos y reduciendo la capacidad de planificación de las compañías.
“Esta presión se suma a un entorno global marcado por la inestabilidad geopolítica, la fragmentación comercial y la redefinición acelerada de las cadenas de valor. Las empresas se ven obligadas a operar con márgenes más estrechos y con un nivel de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones estratégicas, especialmente en lo relativo a inversión, contratación y renovación tecnológica”, expone esta patronal en su último informe de coyuntura económica y laboral.
Además, avisa de que el metal afronta una competencia internacional cada vez más intensa, en la que actores de otras regiones operan con marcos regulatorios más flexibles y con menores cargas administrativas.
En su opinión, esta asimetría se traduce en una pérdida relativa de competitividad para las empresas europeas, que deben asumir simultáneamente mayores exigencias normativas, costes financieros elevados y un proceso de transición tecnológica que requiere inversiones constantes.
“En un entorno global en el que las cadenas de valor se están redefiniendo, el efecto contagio del conflicto está afectando de forma negativa tanto a la actividad como a la percepción del empleo. La confianza empresarial y los planes de inversión se ven condicionados por la falta de visibilidad a medio plazo, desde la evolución del conflicto hasta las decisiones de política monetaria”, añade el informe de Confemetal.
En este contexto, expone que se hace “imprescindible” avanzar hacia una estrategia que refuerce la autonomía estratégica, la base industrial y la capacidad productiva del país y del conjunto de Europa. A su parecer, la reindustrialización debe ser “inteligente, orientada a fortalecer la inversión productiva, garantizar un suministro energético competitivo y estable, y asegurar el acceso a materias primas y componentes críticos”.
Igualmente, destaca que la defensa de la producción europea “no puede limitarse a declaraciones de intención”, sino que requiere marcos regulatorios equilibrados, políticas comerciales coherentes y una evaluación rigurosa del impacto que cada nueva norma tiene sobre la actividad industrial. En este sentido, la futura Ley de Aceleración Industrial debe contribuir a definir con claridad el concepto de "fabricado en Europa", evitando que se desvirtúen las cadenas de valor mediante operaciones de ensamblaje o triangulación a través de terceros países.
Finalmente, alerta de la escasez de mano de obra en el sector, por lo que reclama formación específica para favorecer cualificación adecuada, al tiempo que explica que se debe avanzar hacia una simplificación normativa para eliminar cargas burocráticas.
(SERVIMEDIA)
17 Abr 2026
DMM/clc


