Eclipse
Un telescopio centenario vuelve a usarse en Palencia gracias al proyecto NATE
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Un telescopio del siglo XIX vuelve a utilizarse más de un siglo después de su última actividad gracias al proyecto NATE. El instrumento, un refractor del fabricante francés Breton Frères, formó parte del equipamiento científico desplegado en Palencia durante el eclipse solar total del 30 de agosto de 1905.
Según informó este jueves el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en un comunicado, el telescopio fue sometido a un proceso de restauración conservativa que permitió recuperar su funcionamiento mecánico y óptico, “respetando al máximo sus elementos para adaptarlo y estar listo para incorporarse a las observaciones astronómicas”.
La recuperación estuvo a cargo del astrofísico e ingeniero óptico Félix Gracia Témich, investigador del IAC, quien lideró los trabajos de conservación e innovación tecnológica en el instituto.
El eclipse de 1905 convirtió a la provincia de Palencia en uno de los focos de la astronomía de la época. Mientras otros equipos analizaban la corona solar o registraban los espectros de la luz, este telescopio observaba el Sol para “determinar con precisión matemática los instantes exactos de entrada y salido del disco lunar sobre el disco solar”.
Tras aquella campaña científica, el instrumento permaneció almacenado en dependencias monásticas y fue cayendo progresivamente en el olvido durante más de cien años. Recientemente, las autoridades locales lo cedieron al IAC en el marco de colaboración que se mantiene para el gran evento astronómico que vivirá Palencia este 12 de agosto.
El IAC destacó que el proceso de recuperación supuso un importante reto técnico y de conservación debido al avanzado deterioro estructural y funcional que presentaba el telescopio. Según explicó Gracia Témich, los trabajos incluyeron el desmontaje completo del enfocador y la reconstrucción de su mecánica interior, preservando los componentes originales siempre que fue posible.
Además, se diseñó e instaló un adaptador específico para permitir el uso de oculares contemporáneos y detectores digitales de alta sensibilidad. Asimismo, el antiguo trípode de madera, rígido e inestable y sin capacidad de seguimiento automatizado, fue sustituido por una montura moderna capaz de seguir la forma continua la trayectoria aparente del Sol.
Para Félix Gracia, puede tratarse de un caso prácticamente único, ya que permite que un telescopio histórico vuelva a utilizarse con fines científicos, más de 120 años después de su fabricación, tendiendo un puente entre la astronomía de comienzos del silgo XX y la actual.
Gracias a estas mejoras, el telescopio se integrará plenamente el próximo 12 de agosto en el proyecto NATE, “un hito que permitirá combinar el valor patrimonial e histórico de su óptica centenaria con las capacidades de análisis de datos de la astrofísica moderna”.
(SERVIMEDIA)
06 Ago 2026
MBM/clc


