Medio marino
Los tiburones causaron 65 ataques a humanos en 2025 con nueve casos mortales
- Según un archivo internacional
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El año pasado se registraron 65 ataques no provocados de tiburones a personas en todo el mundo y nueve de ellos fueron mortales.
Así consta en el Archivo Internacional de Ataques de Tiburones (ISAF, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Florida (Estados Unidos), cuya base de datos rastrea los incidentes mundiales con escualos. Los últimos datos fueron difundidos este miércoles.
El ISAF se creó en 1958 e incluye registros que se remontan al siglo XVI. Sus informes anuales se centran principalmente en mordeduras no provocadas, definidas como incidentes iniciados por un tiburón en su hábitat natural sin provocación humana, lo que incluye acercarse intencionadamente a alguno de ellos o nadar en una zona donde se utiliza cebo para atraer peces.
Los casos en los que una persona inicia el contacto intencional o involuntariamente, incluida la pesca submarina y la liberación de tiburones de redes o anzuelos, no se incluyen en la estadística.
PROBABILIDAD BAJA
Esa base de datos del ISAF, recogida por Servimedia, señala que en 2025 se registraron 65 ataques no provocados de tiburones a personas, 18 más que en 2024 y un valor cercano a la media del último decenio (72 mordeduras).
El máximo histórico sigue siendo los 98 casos documentados en 2015, un año que coincidió con un calentamiento en los océanos debido al fenómeno climático de ‘El Niño’. Por detrás se sitúan 2017 (89 ataques) 2000 (87), 2012 (83), 2010 (82) y 2016 (81).
El año pasado hubo nueve ataques mortales de tiburones a personas, cuando la media del último decenio es de seis. Es la misma cifra que en 2021, pero inferior a las de 2020 y 2023 (10).
Las probabilidades de ser mordido por un tiburón siguen siendo extremadamente bajas. El ahogamiento y el impacto por un rayo son mucho más comunes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ahogamiento resulta ser la tercera causa principal de muerte accidental en todo el mundo y los rayos causan cerca de 24.000 muertes al año
Aunque es probable que una fracción significativa de los incidentes con tiburones no se denuncie, las tendencias temporales y los patrones locales y globales de los incidentes se utilizan para evaluar la biología de los animales, su comportamiento y el riesgo que representan para los humanos, según Gavin Naylor, director del Programa de Investigación de Tiburones de Florida en el Museo de Historia Natural de Florida.
LIDERAZGO DE EEUU
Estados Unidos registra sistemáticamente el mayor número de mordeduras no provocadas, una tendencia que se mantuvo el año pasado con 25 incidentes denunciados (un 38% del total).
En 2025 hubo 11 ataques no provocados en Florida, una cifra es inferior al promedio anual de 18 de los últimos cinco años. El condado de Volusia, a menudo conocido como la capital mundial de las mordeduras de tiburón, registró más de la mitad de los casos en Florida.
Una serie de mordeduras de tiburones a lo largo de la costa este de Estados Unidos en junio atrajo una mayor atención. Una niña de nueve años en Boca Grande (Florida) estaba buceando cuando un tiburón la mordió y le amputó la mano. Fue trasladada en avión a un hospital donde le operaron en la muñeca.
Más tarde y ese mismo mes, a más de 640 kilómetros al norte, dos nadadores en la isla Hilton Head (Carolina del Sur) fueron mordidos por tiburones en una sola semana. Una de las víctimas fue una niña de 12 años, que fue trasladada en helicóptero a un hospital.
Apenas unos días después, una mujer que vadeaba en el parque estatal Jones Beach en Long Island (Nueva York) emergió del agua con una mordedura en el pie. Aunque los testigos no vieron al tiburón, las autoridades dicen que probablemente se trataba de un tiburón tigre de arena ('Carcharias taurus') juvenil. Esos tiburones no suelen ser agresivos, pero los juveniles muerden accidentalmente a los humanos mientras persiguen peces.
Las restantes mordeduras de tiburón no provocadas en Estados Unidos ocurrieron en California, Hawái, Texas y Carolina del Norte.
De las 25 mordeduras de tiburón reportadas en Estados Unidos, hubo una fatalidad mortal. En el centro de California, una triatleta de 55 años fue atacada por un tiburón blanco ('Carcharodon carcharias') tras ingresar a la Bahía de Monterey con miembros del club de natación en alta mar que ella cofundó.
AUSTRALIA
Australia se situó muy de cerca tras Estados Unidos, con 21 de las mordeduras de tiburón el año pasado (un 32% del total) y cinco muertes (el 56%). Las costas del ese país albergan las llamadas 'tres grandes' especies responsables de las mordeduras más graves: el tiburón blanco, el tiburón tigre ('Galeocerdo cuvier') y el tiburón toro ('Carcharhinus leucas'). Sus dientes aserrados, sus potentes mandíbulas y su gran tamaño -los tiburones blancos pueden medir casimetros de longitud- implican que incluso una mordedura exploratoria puede resultar mortal.
Si estas mordeduras hubieran ocurrido en cualquier otro lugar que no fuera Australia, probablemente habrían causado aún más muertes. La seguridad en las playas australianas es buena. A los pocos minutos de un ataque hay helicópteros listos para responder, según Naylor.
Sin embargo, las zonas remotas a menudo carecen de la infraestructura necesaria para una respuesta rápida en caso de mordedura de tiburón. En un incidente ocurrido a primera hora de la mañana de noviembre, una joven pareja suiza fue atacada por un tiburón toro mientras nadaban y filmaban delfines. No había socorristas ni patrullas en la zona, pero un transeúnte que reaccionó rápidamente en la playa intervino con un torniquete improvisado. El hombre sobrevivió tras ser trasladado en avión a un hospital local, pero la mujer falleció antes de que los paramédicos pudieran llegar al lugar.
CANARIAS
Varias de las mordeduras no provocadas del mundo ocurrieron frente a las costas de islas, a menudo en aguas tropicales. En Samoa, un niño australiano de 13 años fue mordido por un tiburón tigre mientras surfeaba una noche. Su padre, paramédico, le administró primeros auxilios antes de llevarlo al hospital más cercano. Al día siguiente, el menor fue trasladado de regreso a Australia para recibir tratamiento médico.
En un incidente ocurrido frente a las costas de Canarias, un tiburón atacó la tabla de hidroplano de un surfista británico antes de morderle la pierna. Con una herida profunda en el muslo, el hombre logró regresar a la orilla y recibir atención médica. Los surfistas presentan sistemáticamente una de las tasas más altas de mordeduras no provocadas, al representar un 32% de las mordeduras este año.
Una mordedura de tiburón no provocada en Canadá marcó la primera en el país desde 2021. Un practicante de paddle surf escapó ileso después de que un tiburón blanco le mordiera la tabla. Esto ocurrió días después de que el Observatorio de Tiburones del San Lorenzo emitiera una alerta sobre una tendencia general de mayor número de tiburones blancos observados en la región.
Esa reciente recuperación de la población de tiburón blanco del Atlántico noroeste se produce tras un pronunciado declive que comenzó en la década de 1960, cuando la población de tiburones blancos en esa zona se redujo un 70%. La especie aún está catalogada como en peligro de extinción en el país, pero su población ha aumentado en los últimos años.
"La mayoría de las mordeduras en la base de datos involucran especies no identificadas. En el momento del ataque, los testigos a menudo no pueden identificar al tiburón, y varias especies de tiburones estrechamente relacionados son difíciles de distinguir sin un análisis exhaustivo", apunta Joe Miguez, gerente del ISAF.
En 2025, Bahamas registró cinco mordeduras no provocadas y Nueva Zelanda, tres. Otros cinco países reportaron incidentes aislados, entre ellos Mozambique, donde una persona falleció al salir a la superficie tras bucear con otras siete personas. Otros países con ataques no provocados de tiburón en 2025 fueron Vanuatu, Maldivas y las Islas Marshall. También se registraron casos aisladas en Canarias (España) y Puerto Rico.
MENOS TIBURONES QUE ANTES
En general, las estadísticas mundiales sobre el número de mordeduras de tiburón no provocadas muestran un notable nivel de regularidad: los promedios de 10, 20 y 30 años para mordeduras no provocadas solo difieren en cuatro, y la media de muertes durante los mismos intervalos de tiempo se ha mantenido sin cambios, con de seis muertes cada año. Mientras, las poblaciones mundiales de tiburones siguen estando muy por debajo de sus niveles históricos.
“De las 1.200 especies, un 30% están catalogadas como en peligro de extinción”, indica Naylor, quien añade: "Es una cifra considerable, sobre todo porque estos animales han logrado sobrevivir durante unos 330 millones de años. Han pasado por la extinción del Pérmico y la del Cretácico. Es evidente que son resilientes, pero aquí estamos".
La disminución del número de tiburones se debe en gran medida a la sobrepesca. En algunos países, como Estados Unidos y Australia, una mayor protección ha permitido la recuperación de ciertas poblaciones.
En otros lugares, los cambios en la temperatura y las condiciones del agua están modificando la distribución de los tiburones, lo que puede dar la impresión de picos repentinos de población a nivel local, aunque la población general se mantenga estable o disminuya. Los científicos han descubierto que, incluso con mayor protección, ha aumentado la mortalidad mundial de tiburones debido a la actividad pesquera.
“Las mordeduras de tiburón son consecuencia de la biología de los animales, las condiciones climáticas y la cantidad de personas en el agua en el momento del incidente. Estos patrones globales cambian solo ligeramente de un año a otro. Pero los incidentes regionales varían mucho, y estas tendencias locales son interesantes", subraya Naylor.
CONSEJOS
El ISAF ofrece sugerencias para reducir aún más el riesgo de mordeduras de tiburón, como nadar con otras personas cerca, evitar nadar al amanecer y al anochecer, y mantenerse alejado de lugares donde haya gente pescando.
En el caso de participar en actividades de turismo de tiburones, conviene evitar las excursiones con carnada, que son ilegales en Florida, pero comunes en algunas zonas del mundo.
Además, alimentar a los tiburones puede acostumbrarlos a asociar la actividad humana con la comida, lo que podría aumentar el riesgo de encuentros negativos.
(SERVIMEDIA)
18 Feb 2026
MGR/gja


