Consumo
La UE limita desde hoy los ‘químicos eternos’ en envases alimentarios
- Empieza a aplicarse un nuevo reglamento que obligará a implantar un sistema de depósito, devolución y retorno de envases
- Todos los envases deben ser un 70% reciclables desde 2030
- Ese año se prohibirán los envoltorios plásticos de fruta y verdura, las monodosis en restaurantes y las amenities de un solo uso en hoteles
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Las sustancias PFAS (perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), denominadas ‘químicos eternos’, que se emplean como barrera antigrasa y antihumedad en papel y cartón para envases en contacto con alimentos (envoltorios, vasos, bandejas), están restringidas desde este miércoles coincidiendo con el inicio de la aplicación del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases.
Esas sustancias son ‘eternas’ por su persistencia y se relacionan con graves problemas de salud, pues persisten en el medio ambiente y los organismos tras el consumo de alimentos.
Ese reglamento supone “el mayor cambio normativo en 30 años” en relación a los envases en la UE, según Ovidio Soler, coordinador de Asuntos Regulatorios y Europeos de Ecoembes, puesto que deja atrás un modelo basado en objetivos de reciclaje por material y pasa a regular todo el ciclo de vida del envase: cómo se diseña, de qué se compone, cómo se etiqueta y qué debe poder demostrarse sobre su reciclado.
Además, Soler apunta que “el peso recae ‘aguas arriba’”, de manera que hay más obligaciones para quien diseña, fabrica y comercializa el envase, mientras que los ciudadanos notarán cambios en los lugares de compra y los contenedores, pero no cargan con su cumplimiento.
El reglamento se aplicará progresivamente, si bien desde este miércoles no pueden venderse envases en contacto con alimentos que superen límites establecidos para determinadas sustancias PFAS, que ayudan a la residencia a la grasa o el agua y pueden encontrarse en envoltorios de comida rápida, por ejemplo.
En 2027 los bares y los restaurantes deberán aceptar el envase reutilizable de comida o bebida para llevar que lleven los clientes. Estas obligaciones abren la puerta a generalizar los vasos reutilizables con depósito en fiestas populares, conciertos, festivales y eventos deportivos.
ETIQUETADO ARMONIZADO
Uno de los cambios más visibles se refiere al etiquetado armonizado, puesto que 2028 habrá un pictograma común en los envases, se reetiquetarán los contenedores municipales, se fijarán los criterios técnicos de reciclabilidad por categoría y será obligatoria la opción de envases reutilizables para llevar en bares y restaurantes.
También en 2028 se deberá ofrecer la opción al cliente de locales de restauración la posibilidad de llevarse la comida en envase reutilizable sin coste adicional.
Desde el 1 de enero de 2029 será obligatorio alcanzar un 90% de recogida selectiva de botellas de plástico y latas, lo que supone implantar de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), es decir, lo que hasta la década de 1980 se conocía como ‘devolver el casco’.
Este sistema debería implantarse legalmente en España como muy tarde el 22 de noviembre de 2026, pero, según Greenpeace, está “en riesgo de no aplicarse a tiempo” por “la dilación de las administraciones y de la industria”.
CAMBIOS EN 2030
En 2030 llegarán algunos cambios visibles para los consumidores, puesto que estarán prohibidos los envoltorios plásticos de fruta y verdura fresca de más de 1,5 kilos; las monodosis plásticas de salsas, azúcar, leche para el café y condimentos servidos para consumir en bares y restaurantes, y las agrupaciones plásticas que unen varias latas o botellas.
Tampoco se permitirán las amenities de un solo uso de champús, geles o jabones en los hoteles salvo que lo pidan los clientes; las bolsas muy ligeras de menos de 15 micras, excepto las compostables certificadas o por higiene alimentaria, y el plástico de un solo uso en locales de restauración se restringirá a alimentos y bebidas que se consuman en los establecimientos.
Además, el principio general desde 2030 es que no se venderán envases si no son reciclables, con un contenido de al menos un 70% de reciclabilidad para entonces y un 80% en 2038.
“OPORTUNIDAD PERDIDA”
Para Greenpeace, el nuevo reglamento supone un avance en la armonización de reglas y en la eliminación de ciertos envases superfluos, pero lo califica de “oportunidad perdida para atajar de raíz la crisis global de contaminación por plásticos” porque cede al “intensivo lobby de la industria del de usar y tirar”.
Los objetivos de reducción de envases de plástico (un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040, tomando como referencia los datos de 2018) son “manifiestamente insuficientes frente al ritmo destructivo de extracción de combustibles fósiles y generación de basura”, según Greenpeace.
“Si dejas abierto un grifo y se inunda la casa, lo primero que harás será cerrarlo, antes de achicar agua. Con la contaminación plástica es lo contrario: crean normas de reducción, pero no cierran el grifo de la producción”, apunta Julio Barea, responsable de la campaña de Residuos de Greenpeace.
Según Ecologistas en Acción, la prioridad debe ser evitar que se generen residuos, para lo cual las medidas principales son la reducción de envases innecesarios, la implantación generalizada de envases reutilizables y el desarrollo de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).
“El Reglamento europeo marca un punto de inflexión. La era de los envases de un solo uso toca a su fin y España puede liderar esta transformación. Reducir residuos mediante la reutilización de envases y recuperar más del 90 % de los envases de bebidas ya no es solo una aspiración ambiental: es el camino que ha marcado Europa para avanzar hacia una economía más circular”, concluye Carlos Arribas, portavoz de Ecologistas en Acción.
(SERVIMEDIA)
12 Ago 2026
MGR/clc


