Universo
Una estrella enana blanca desafía a la Astrofísica tras desatar "uno de esos raros momentos de 'wow'"
- Un trabajo internacional realiza un descubrimiento inesperado que obligará a la ciencia a replantear cómo se comporta la materia y la energía en los últimos estadios de la vida estelar
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Un equipo internacional con participación española descubrió un fenómeno que cuestiona los modelos actuales de evolución estelar: una enana blanca, un tipo de estrella considerada inactiva y estable, está generando una onda de choque ('outflow') en el espacio, algo que hasta ahora la Astrofísica consideraba imposible. La sorpresa de que un sistema de dos estrellas pudiera desencadenar una nebulosa tan espectacular fue "uno de esos raros momentos de ‘wow’", aseguró el profesor Scaringi, coautor principal del estudio.
El hallazgo demuestra que estas estrellas, que representan la fase final de la vida de la mayoría de los astros similares al Sol, pueden interactuar con su entorno de forma mucho más activa de lo que se pensaba, "lo que obliga a replantear cómo se comporta la materia y la energía en los últimos estadios de la vida estelar", asegura el estudio.
Según el consenso científico, una estrella enana blanca es el estado final de una estrella de tamaño pequeño o medio, como el Sol, cuando ya ha agotado su combustible nuclear. No es exactamente una estrella que esté "muriendo" en ese momento, sino emisiones del núcleo extremadamente denso que queda tras expulsar sus capas externas al final de su vida activa. Sobre el plano teórico, en una enana blanca ya no se producen reacciones de fusión nuclear; brilla únicamente por el calor residual acumulado, que se va perdiendo muy lentamente con el paso de miles de millones de años, hasta enfriarse por completo.
"Encontramos algo nunca visto antes y, más importante aún, totalmente inesperado", afirmó el profesor asociado en la Universidad de Durham (Reino Unido) Simone Scaringi, coautor principal del estudio, en el que participó el Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICE-CSIC) y el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), a través de las investigadoras Nanda Rea (astrofísica especializada en objetos compactos como estrellas de neutrones, magnetares y enanas blancas) y Martina Veresvarska (astrónoma especializada en sistemas estelares compactos y variables).
"La sorpresa de que un sistema, supuestamente tranquilo y sin discos, pudiera desencadenar una nebulosa tan espectacular fue uno de esos raros momentos de ‘wow’", añadió Scaringi, eos en los que cuando quien observa los datos entiende, en segundos, que está ante algo, o ha escuchado algo, potencialmente histórico, antes incluso de saber qué es exactamente. La estructura detectada, "un arco de choque comparable al que producen estrellas jóvenes o muy masivas", rodea a la enana blanca 'RXJ0528+2838', situada a unos 730 años luz de la Tierra. Al igual que el Sol y otras estrellas, gira alrededor del centro de la galaxia en la que está la Tierra, la Vía Láctea. Además, forma parte de un sistema binario con una estrella compañera similar al Sol, por eso Sacaringi se refirió a "un sistema", el que forman las dos estrellas observadas.
Las observaciones, realizadas con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (Desierto de Atacama, Chile) y apoyadas en datos del telescopio Isaac Newton (Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma, Canarias), muestran que la enana blanca "está expulsando materia de manera sostenida desde hace al menos 1.000 años, pese a que no presenta el disco de acreción que, según los modelos aceptados, sería necesario para generar este tipo de fenómenos energéticos".
UN HALLAZGO INESPÈRADO
"Nuestras observaciones revelaron una potente emisión ('outflow') que, según nuestra comprensión actual, no debería estar ahí", añadió el investigador postdoctoral en el Centro Astronómico Nicolao Copérnico en Varsovia (Polonia) Krystian Ilkiewicz, también coautor del estudio. Mientras se mueve, interactúa con el gas que permea el espacio entre las estrellas, creando un tipo de onda de choque llamada onda de proa, "un arco curvo de material, similar a la onda que se forma delante de un barco", explicó por su parte el investigador de la Universidad de Warwick (Reino Unido) y colaborador de este estudio Noel Castro Segura. Estas ondas suelen surgir a partir del material que sale de la estrella central, pero en el caso de 'RXJ0528+2838', "ninguno de los mecanismos conocidos explica completamente lo observado", añadió.
El estudio, publicado en la revista científica 'Nature Astronomy', califica el hallazgo de "totalmente inesperado" y apunta a que intensos campos magnéticos podrían estar canalizando directamente el material de la estrella compañera hacia la enana blanca, activando "un mecanismo hasta ahora no contemplado por la teoría astrofísica". Por su parte, los investigadores del ICE-CSIC subrayaron que este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación y sugiere que "procesos similares podrían estar ocurriendo en otros sistemas estelares sin haber sido detectados, lo que tendría implicaciones relevantes para la comprensión del ciclo de vida de las estrellas en el Universo".
FUENTE OCULTA DE ENERGÍA
Simone Scaringi añadió que "los resultados sugieren una fuente oculta de energía, probablemente el fuerte campo magnético, pero aún deben profundizar en el estudio de este “motor misterioso”, como lo describe Scaringi. Los datos muestran que el campo magnético actual solo podría alimentar una 'onda de proa' durante unos pocos cientos de años, por lo que explica solo en parte lo observado, Según detalla el informe, los datos indican que la onda de choque "se mantiene de forma estable desde hace siglos sin que exista una fuente de energía evidente que la alimente, lo que sugiere la presencia de un mecanismo físico desconocido hasta ahora", que produzca este evento cósmico.
Los autores concluyeron que el fuerte campo magnético de la enana blanca podría estar desempeñando un papel clave al canalizar la materia de su estrella compañera directamente sobre su superficie, generando una expulsión continua capaz de producir la estructura observada y obligando a revisar los modelos actuales sobre la interacción y la evolución final de estos sistemas estelares.
(SERVIMEDIA)
13 Ene 2026
EDU/clc


