Infancia

Unicef alerta de que 23,4 millones de niños podrían caer en la pobreza antes de finales de 2026

MADRID
SERVIMEDIA

Unicef alertó de que hasta 23,4 millones de niños y niñas adicionales podrían caer en la pobreza monetaria antes de que termine 2026 debido al impacto económico mundial del conflicto en Oriente Medio, y mostró su preocupación ante la subida de los precios de los alimentos y la energía y las interrupciones del transporte marítimo, que están reduciendo el poder adquisitivo de las familias, con consecuencias “especialmente graves” para la infancia.

Estos datos se congregaron en el informe ‘Repercusiones de la guerra en Oriente Medio para los niños y niñas que viven en hogares en situación de pobreza monetaria’, que se basa en datos de más de 167 países y que pone de relieve cómo el aumento de los precios de los alimentos y la energía, junto con las perturbaciones económicas más amplias derivadas de la escalada de las hostilidades —incluidas las interrupciones relacionadas con el cierre del estrecho de Ormuz—, “están mermando la capacidad adquisitiva de los hogares” y “domo consecuencia, los niños y las niñas de los hogares más pobres se están viendo afectados de manera desproporcionada”.

La directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, indicó que “los niños y las niñas están pagando el precio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, incluidos aquellos que viven mucho más allá de la región” y subrayó que “cuanto más se prolongue esta situación, más graves serán las consecuencias”.

“El rápido aumento de los costes está dificultando cada vez más el acceso de muchas familias a los alimentos y a la educación. Para los niños y niñas que ya viven en la pobreza, estas crisis empeoran unas condiciones de vida de por sí muy difíciles y pueden tener consecuencias que se prolonguen durante toda su vida”, dijo russell.

VARIOS ESCENARIOS

El informe contempla dos posibles escenarios en materia de pobreza, uno adverso y otro más grave. La organización explicó que el escenario adverso refleja una perturbación económica moderada que podría conducir a 18,3 millones de niños y niñas más a la pobreza monetaria, mientras que el escenario más grave contempla la hipótesis de alteraciones más intensas y prolongadas en los precios y la actividad económica, y prevé que 23,4 millones de niños y niñas adicionales podrían caer en la pobreza monetaria si la guerra continúa.

El análisis pone de manifiesto que la pobreza monetaria infantil es “especialmente sensible” a las perturbaciones macroeconómicas, ya que “el aumento de los costes de los alimentos y la energía, junto con el limitado margen fiscal de muchos países, está reduciendo de manera directa la capacidad de las familias para satisfacer sus necesidades básicas”.

La mayor parte del aumento de la pobreza monetaria mundial se concentra en Asia y África, regiones que representan alrededor del 80% del incremento total. Ambos continentes registran índices de pobreza de referencia elevados y una alta vulnerabilidad a los desórdenes externos, informó Unicef.

El informe, también advierte que las repercusiones de la guerra están “revirtiendo años de avances logrados a nivel mundial y, sin respuestas oportunas y específicas en materia de políticas, la crisis dejará a millones de niños y niñas aún más rezagados, ampliará la brecha de pobreza y dificultará la recuperación de las familias”.

“Esta crisis está limitando el acceso de las familias a los alimentos, la asistencia médica, la educación y los servicios de protección, esenciales para garantizar el desarrollo físico y cognitivo de la infancia, continuó la organización.

POBREZA EN ESPAÑA

Unicef España alertó que en 2025, más de uno de cada tres niños, niñas y adolescentes en España - lo que supone 2,7 millones en total- vivía en riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que el 28,4% se encontraba en riesgo de pobreza monetaria.

“Los hogares con niños y niñas están especialmente expuestos al encarecimiento de la vivienda, la energía, la alimentación y el transporte”. Según un análisis de la organización, para estas familias incluso una subida moderada de los precios puede reducir todavía más su capacidad para cubrir sus necesidades básicas y empeorar las condiciones de vida de la infancia.

Por ello, Unicef hizo un llamamiento a los gobiernos nacionales, a los gobiernos donantes y a las instituciones financieras internacionales para que “protejan a los niños y niñas de los peores efectos de la crisis”. Entre las medidas prioritarias figuran, entre otras muchas proteger la financiación nacional e internacional destinada a los servicios y suministros de los que dependen los niños y niñas, como la salud, la nutrición, la educación y la protección infantil, ampliar y mantener los sistemas de protección social, incluidas las transferencias monetarias que tienen en cuenta a la infancia, garantizando la continuidad del apoyo antes de que se retiren las subvenciones y facilitar el acceso ininterrumpido de los niños, niñas y familias a servicios y suministros esenciales asequibles, por ejemplo, manteniendo niveles mínimos de gasto que se ajusten a la inflación.

“Esta crisis está poniendo en riesgo la vida y el futuro de los niños y las niñas. Si el mundo no actúa con rapidez, la confluencia de la guerra, la inestabilidad económica y el aumento de los costes sumirá a millones de niños y niñas en una pobreza aún más profunda”, afirmó Russell. “Podríamos ver cómo se desvanecen los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo”.

(SERVIMEDIA)
16 Jul 2026
JNV/gja