Educación

Uno de cada cuatro estudiantes no estudia la carrera que querría

MADRID
SERVIMEDIA

Uno de cada cuatro estudiantes no estudia la carrera que querría, a pesar de que el porcentaje de aprobados en las pruebas de acceso a la universidad (PAU) es del 90,5%. Es decir, miles de jóvenes acaban cursando licenciaturas que no son de su preferencia.

Así lo recoge el Informe CYD 2025, que detalla que uno de cada cuatro estudiantes que accede a una universidad pública presencial no logra matricularse en el grado elegido como primera opción. La situación se ha agravado en la última década por el creciente desequilibrio entre la oferta de plazas y la demanda existente. De hecho, el análisis de las notas de corte realizado sobre más de 2.600 grados y dobles grados revela que el 28% de las titulaciones exige una nota igual o superior a 10 sobre 14 para acceder.

Ante este panorama, "la Formación Profesional vive uno de sus momentos de mayor relevancia porque responde de forma muy directa a las necesidades reales del tejido productivo", subraya el director académico de la FP Oficial de CEAC, Guillermo Velayos. "En un contexto marcado por la transformación digital y la necesidad de incorporar nuevas competencias técnicas, las empresas demandan profesionales capaces de integrarse rápidamente en los procesos productivos y aportar valor desde el primer momento”, añade.

La Formación Profesional cuenta ya con 1,2 millones de estudiantes (700.000 en centros públicos), frente a los más de 1,8 que cursan estudios en las universidades españolas, ya sea en forma de grados, másteres y doctorados, según datos oficiales.

Para tener una referencia de cómo ha evolucionado la situación, aunque también habría que analizar la evolución de la natalidad en España, en el año 2000 había unos 300.000 alumnos de FP y 1,5 millones de jóvenes cursaban estudios en la universidad.

La FP ya no se percibe como hace años como una opción secundaria o un premio de consolación para quienes no logran plaza universitaria. La clave de este crecimiento reside, en gran medida, en su capacidad para adaptarse a las demandas de ámbitos estratégicos del tejido productivo como la tecnología, la industria, la sanidad, la logística o la energía, destacan desde la entidad formativa.

“Los titulados de FP destacan precisamente por combinar una sólida preparación técnica con una orientación eminentemente práctica. Además de contar con instalaciones que reproducen las condiciones de trabajo de las empresas, realizan periodos de formación en entornos profesionales reales. Esta colaboración constante entre centros educativos y tejido empresarial permite que la formación evolucione al mismo ritmo que los sectores económicos”, argumenta Velayos.

DEMANDA DE LAS EMPRESAS

La creciente confianza de las empresas en los perfiles de Formación Profesional también se refleja en los datos de inserción laboral. Según la Encuesta de Inserción Laboral de las personas graduadas de FP publicada por el Ministerio de Educación, la tasa de afiliación durante el primer año tras finalizar los estudios alcanzó el 36,2% entre los titulados de Grado Medio y el 51,1% entre los de Grado Superior, mejorando significativamente los registros del curso anterior.

Asimismo, datos de Infoempleo y Adecco muestran que el 47% de las ofertas de empleo publicadas en España ya requieren una titulación de Formación Profesional, lo que confirma la creciente demanda de perfiles técnicos cualificados por parte de las organizaciones.

“Diversos estudios vienen señalando que una parte muy significativa de las oportunidades de empleo que se generan en España requiere cualificaciones técnicas intermedias o superiores. Por eso cada vez más empresas confían en los perfiles de FP: encuentran profesionales especializados, adaptables, con experiencia práctica y preparados para responder a los retos actuales de competitividad e innovación”, añadió el director académico de la FP Oficial de CEAC.

(SERVIMEDIA)
23 Jun 2026
AHP/clc