Jardín Botánico
La vid más antigua del mundo echa raíces en Madrid tras más de 450 años ofreciendo uva
- El Ayuntamiento de Maribor (Eslovenia) dona al Real Jardín Botánico-CSIC un injerto de la parra de la variedad Žametovka
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La vid viva más antigua del planeta, con más de 450 años de historia y aún capaz de ofrecer uva cada año, tiene ya nueva descendencia en Madrid. El Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recibió la donación de un injerto extraído de la legendaria Stara Trta, la “Vieja Vid”, que vive en la ciudad eslovena de Maribor y continúa produciendo frutos para vino, que se reserva para regalos a jefes de Estado.
Este ejemplar histórico, considerado un símbolo cultural y vitivinícola esloveno e incluso de toda Europa, pasa a formar parte de la colección de vides del jardín científico madrileño del Paseo del Prado, según comunicó este martes el CSIC. La Stara Trta, inscrita en el libro Guinness de los récords como la vid productiva más antigua del mundo, crece desde mediados del siglo XVI en el barrio de Lent, en la ciudad de Maribor, la segunda más importante de Eslovenia. Integrada en la fachada de la conocida como ‘Casa de la Vieja Vid’, esta planta histórica ha logrado sobrevivir durante siglos a episodios que devastaron otros viñedos europeos, desde invasiones otomanas hasta incendios urbanos, pasando por la plaga de la filoxera que arrasó las vides del continente en el siglo XIX o los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de su antigüedad, la planta continúa ofreciendo cada año entre 35 y 55 kilos de uvas de la variedad Žametovka, una de las más tradicionales de Eslovenia. Con esa cosecha se elaboran unos 30 litros de vino que se embotellan en una pequeña producción de carácter simbólico (apenas un centenar de botellas) reservada exclusivamente para obsequios institucionales destinados a jefes de Estado y personalidades internacionales.
RED INTERNACIONAL DE DESCENDIENTES
El Ayuntamiento de Maribor promueve cada primavera la ceremonia oficial de poda de esta vid histórica, conocida como 'Rez Stare trte', durante la cual se obtienen injertos que posteriormente se entregan a instituciones científicas, culturales o diplomáticas de distintos países. El objetivo es "crear una red internacional de descendientes de esta planta milenaria y preservar su genética como parte del patrimonio vitivinícola europeo".
Uno de esos injertos ha sido cedido ahora al Real Jardín Botánico-CSIC gracias a la mediación de la Embajada de Eslovenia en España. La planta se integrará en el emparrado que rodea la terraza del Plano de la Flor, donde el jardín madrileño mantiene su colección histórica de variedades de vid.
UN EMPARRADO DE 1786
Este emparrado de hierro forjado, construido en 1786, sirve de soporte a una colección vinculada a la tradición científica española en el estudio de la vid. Entre sus referentes figura Simón de Rojas Clemente, considerado uno de los pioneros de la ampelografía (la disciplina dedicada al estudio científico de las variedades de vid) y autor del primer método moderno de clasificación de estas plantas. Su herbario, creado en 1802 y considerado el más antiguo del mundo dedicado a variedades de vid cultivadas, se conserva en el propio Real Jardín Botánico.
Con la llegada de este injerto, el jardín madrileño incorpora a su colección una descendiente directa de la vid más longeva del mundo, un gesto que, además de reforzar el valor científico y patrimonial del centro, simboliza también los vínculos culturales entre España y Eslovenia a través de una de las tradiciones agrícolas más antiguas de Europa.
Esta planta, la única que cuenta con su propio museo, himno y festival, que ha sobrevivido a invasiones otomanas, a varios incendios, a la plaga de la filoxera del siglo XIX, entre otras epidemias naturales, o a los bombardeos de la II Guerra Mundial, ya forma parte de la historia del Real Jardín Botánico para, como han coincidido en señalar el embajador esloveno, Tadej Rupel , y la directora del RJB, María-Paz Martín, estrechar más los lazos entre Eslovenia y España.

Según explicó el Ayuntamiento de Maribor (Mestna občina Maribor), una de las razones que permitió su supervivencia fue su ubicación urbana. La vid crece pegada a la fachada en un entorno de suelos y condiciones muy particulares que la protegieron parcialmente de la expansión de la plaga. Mientras millones de cepas en Europa desaparecían o tuvieron que ser injertadas en portainjertos americanos, esta planta logró mantenerse viva, lo que "refuerza hoy su valor como patrimonio botánico y cultural".
TIJERAS DE PODA DE ORO
Desde el punto de vista botánico, la cepa también resulta llamativa por sus dimensiones. El tronco principal de la planta supera los 80 centímetros de circunferencia y sus brazos se extienden a lo largo de más de ocho metros por la fachada del edificio. A lo largo de los siglos, la vid ha sido guiada mediante estructuras de apoyo para mantener su desarrollo y permitir que continúe siendo productiva pese a su extraordinaria longevidad.
La tradición que rodea a esta planta histórica también incluye ceremonias simbólicas que forman parte del calendario cultural de la ciudad. Entre ellas destaca la vendimia oficial de la Stara Trta, que, según explicó el Ayuntamiento de Maribor, "se realiza de forma ceremonial por parte de las autoridades municipales utilizando tijeras doradas".
(SERVIMEDIA)
10 Mar 2026
EDU/gja


