Discapacidad
La vida saludable reduce hasta un 14% el riesgo de pérdida auditiva
- Según un estudio
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Llevar un estilo de vida saludable se asocia con un 14% menos riesgo de desarrollar pérdida auditiva, que es la tercera entre las principales causas de discapacidad en el mundo y su prevalencia aumenta tanto en jóvenes y adultos de mediana edad como en personas adultas mayores.
Esa esa la conclusión de un estudio realizado por la Universidad de Fudan (China) y publicado en la revista ‘ENT Discovery’.
Au8nque investigaciones previas han vinculado ciertos hábitos de vida con el riesgo de discapacidad auditiva, los mecanismos biológicos subyacentes aún no se comprenden del todo.
En particular, la contribución relativa de la inflamación sistémica y la desregulación metabólica como vías intermedias nunca se ha cuantificado sistemáticamente, lo que dificulta el desarrollo de estrategias preventivas específicas para la salud auditiva.
Para abordar esta brecha de conocimiento, un equipo de la Universidad de Fudan realizó un análisis de 441.844 participantes del Biobanco del Reino Unido de entre 40 y 69 años al inicio del estudio, con un seguimiento medio de 14,22 años.
Los investigadores construyeron una puntuación integral de estilo de vida que abarcaba siete comportamientos: tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, duración del sueño, tiempo sedentario, participación social y uso de suplementos dietéticos.
Durante el período de estudio, se documentaron 20.743 casos incidentes de discapacidad auditiva.
Tras el ajuste completo por datos demográficos, historial médico, uso de fármacos ototóxicos y exposición al ruido, los participantes con un estilo de vida ideal tuvieron un 14% menos de riesgo de desarrollar discapacidad auditiva que aquellos con un estilo de vida deficiente.
DEJAR DE FUMAR
Entre los factores individuales, dejar de fumar ofreció el mayor beneficio preventivo, seguido de la reducción del tiempo sedentario. El uso de suplementos dietéticos no mostró ningún efecto protector y la frecuencia de contacto social no se asoció significativamente con el riesgo de discapacidad auditiva.
Un análisis más detallado mostró patrones de vías distintos según el comportamiento: el tabaquismo ejerce su daño a través de una combinación equilibrada de alteración inflamatoria y metabólica, mientras que los beneficios de la actividad física, la reducción del tiempo sentado y un sueño saludable se deben principalmente a mejoras metabólicas como una mejor sensibilidad a la insulina, perfiles lipídicos más saludables y una menor adiposidad. Se cree que estos cambios metabólicos preservan la microcirculación coclear y reducen el daño oxidativo a las células ciliadas auditivas.
“Priorizar el abandono del tabaquismo, reducir el sedentarismo y mantener un peso y niveles de colesterol saludables son medidas concretas que pueden disminuir el riesgo de deterioro auditivo a largo plazo”, apuntan los autores.
(SERVIMEDIA)
11 Ago 2026
MGR/clc
