Violencia sexual

La violencia sexual por sumisión química permanece oculta y solo el 4,3% de las víctimas busca ayuda institucional

MADRID
SERVIMEDIA

La violencia sexual facilitada por drogas (VSFD o sumisión química) sigue siendo una realidad ampliamente oculta, ya que solo el 4,3% de las víctimas busca ayuda en servicios sanitarios, psicológicos, policiales o judiciales.

Así se desprende de una investigación realizada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad de Alcalá (UAH) que analizó a 583 personas que afirmaron haber sufrido este tipo de agresión.

La investigación, publicada en Frontiers in Public Health, muestra que, de las personas analizadas, un 17,5% nunca había contado lo sucedido a nadie, mientras que el 78,2% solo lo había comunicado a familiares, amistades u otras personas cercanas.

Apenas el 4,3% recurrió a algún servicio de asistencia o autoridad y únicamente el 1,9% denunció los hechos ante instancias policiales o judiciales.

Los investigadores destacan que la infradenuncia es especialmente acusada en los casos de sumisión química oportunista, cuando el agresor se aprovecha del consumo voluntario de alcohol u otras sustancias por parte de la víctima.

En estos casos, solo el 1,4% acudió a servicios o autoridades, frente al 34,2% de quienes sufrieron una sumisión química proactiva, en la que el agresor administra sustancias de forma encubierta o forzada.

Entre las barreras que dificultan la denuncia figuran los mitos sobre la sumisión química, las lagunas de memoria provocadas por las sustancias, la ausencia de lesiones visibles y los estereotipos sexistas que favorecen la culpabilización de las víctimas.

El investigador de Salud Pública de la UCM Pablo Prego advirtió de que "resulta fundamental evitar cualquier juicio o cuestionamiento hacia las víctimas, favoreciendo un entorno de comprensión, apoyo y confianza que facilite la comunicación de lo sucedido y la búsqueda de ayuda".

El estudio subraya además una "importante paradoja": la modalidad más frecuente de violencia sexual facilitada por drogas, la oportunista, es también la más invisibilizada.

Por ello, los autores reclamaron reorientar las campañas de prevención para incluir esta realidad y recuerdan que "la responsabilidad debe recaer únicamente sobre quien perpetra la agresión, no sobre quien la sufre".

La investigación ha sido desarrollada por un equipo de investigadores vinculados al Observatorio Universitario de Violencia Sexual Facilitada por Drogas (ObservaVSFD), una iniciativa interuniversitaria. El observatorio desarrolla actividades de investigación, divulgación y prevención de esta forma de violencia sexual, para avanzar en su conocimiento científico, visibilizar su magnitud y contribuir al desarrollo de estrategias de prevención y atención a las víctimas.

(SERVIMEDIA)
25 Oct 2026
AGG/gja

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