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El World Infrastructure Forum abre su segunda jornada con la inteligencia artificial, la soberanía tecnológica y la resiliencia como ejes del debate

- Los 400 asistentes de 44 países de los cinco continentes guardaron un minuto de silencio a las 12 del mediodía en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de aye

MADRID
SERVIMEDIA

El World Infrastructure Forum (WIF) ha acogido hoy en Madrid su segunda y última jornada, dedicada a las condiciones necesarias para convertir en realidad la transformación de las infraestructuras, con las banderas a media asta en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de ayer.

Los 400 asistentes de 44 países de los cinco continentes guardaron un minuto de silencio a las 12 del mediodía para mostrar su respeto a las víctimas, sus más sinceras condolencias a quienes han perdido a sus seres queridos, su afecto a las personas heridas y toda su solidaridad con quienes están viviendo horas de angustia e incertidumbre.

Una vez iniciada la jornada, los debates de la mañana han girado en torno a la inteligencia artificial, el valor económico local de las inversiones, la financiación y la resiliencia de los sistemas críticos. La jornada arrancó con Next Generation Infrastructure Systems: The AI-Enabled Future of Engineering, Construction & Operations, moderada por Isidora Kosta, responsable de Medio Ambiente e Industrias de Infraestructura del Foro Económico Mundial (WEF). Participaron Alicia López, directora de Innovación de Plana Dragados; Dimitris Bountolos, CIIO de Ferrovial; Ingeborg Rocker, profesora de Innovación Industrial y Transformación Digital del Instituto Tecnológico de Georgia; Christiane Mann, jefa de Asuntos de la Industria de Infraestructura inteligente de Siemens; y Will Cavendish, responsable global de Servicios Digitales de Arup. El debate abordó cómo la inteligencia artificial transforma el ciclo de vida de las infraestructuras, desde la ingeniería hasta su operación.

Alicia López declaró que, en Norteamérica, los promotores se mueven hacia métodos de entrega más colaborativos y piden modelos BIM y herramientas de IA en los contratos. Por eso la siguiente etapa es replantear cómo se trabaja, rediseñando los flujos de principio a fin e implementando más tecnología para entregar proyectos más complejos con mayor rapidez; Dimitris Bountolos destacó que la calidad de los datos es esencial, porque los datos fiables y contextualizados son la base de cualquier aplicación de IA, y subrayó la necesidad de armonizarlos para su tratamiento, y que junto a ellos se necesita un factor humano cada vez más ágil, con una mentalidad integrada, capaz de iterar rápido, romper los silos y mantener el espíritu crítico ante los resultados.

Ingeborg Rocker afirmó que hay que aportar criterios a los sistemas de IA, evaluando constantemente sus resultados, y mantener al ser humano al mando de las decisiones finales; además, asegura que es necesario inspirar a los jóvenes y formar constantemente a los profesionales para que sigan motivados e implicados.

Christiane Mann subrayó que estamos pasando de los activos estáticos a infraestructuras dinámicas que comprenden continuamente lo que ocurrió, anticipan lo que vendrá y mejoran su rendimiento; indicó que para lograrlo es importante un diseño eficiente y compatible con el medio ambiente, que reduzca el impacto potencial y se optimice de forma continua. Will Cavendish apuntó que la IA ofrece una gama amplia de capacidades, desde la predictiva hasta la generativa, que explotan los recursos tecnológicos disponibles. Con ellas se diseña más rápido y de forma más económica, pero también con mayor resiliencia y menor huella de carbono.

A continuación, dio comienzo la mesa de diálogo sobre Infrastructures as Lifelines: Cybersecurity, AI and Technology Sovereignty, moderada por Claudio Feijóo, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y titular de la Cátedra Jean Monnet en Diplomacia Tecnológica y Soberanía Digital, reunió a Stefano Quintarelli, socio general de Rialto Ventures y fundador de I.NET, el primer ISP italiano y el primer unicornio italiano de Internet; Irene Blazquez, directora del IE Center for the Governance of Change; José Marino García, director ejecutivo de Capitalización de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica; y Elena Grande, responsable de Sistemas de Información y Tecnología del Banco de España. La sesión planteó si proteger las infraestructuras críticas puede ser una ventaja competitiva en la carrera por la soberanía tecnológica, y contrastó los enfoques europeo y chino para asegurar sus cadenas de suministro.

Stefano Quintarelli señaló que un exceso de optimización vuelve a los sistemas más débiles, porque elimina la redundancia y los hace vulnerables a las interrupciones, y dijo que por eso es necesario invertir en capital humano, impulsar el desarrollo de chips propios y gestionar la frontera digital, es decir, la relación con los pocos proveedores que dominan la tecnología. Irene Blazquez destacó que la soberanía tecnológica se basa en tres pilares: la redundancia, para evitar puntos únicos de fallo; la resiliencia, para resistir interrupciones y recuperarse rápido; y la gobernanza, para decidir quién fija las reglas y rinde cuentas. Para Blazquez, la resiliencia no se construye en plena crisis, sino desde el principio mediante la planificación preventiva y la coordinación entre autoridades y operadores.

José Marino García declaró que la soberanía consiste en tener el control de las decisiones estratégicas, y el grado de soberanía indica el grado de control sobre la infraestructura, la tecnología y el cambio de proveedor; para lograrlo, señaló como prioridad invertir en capacidad de computación con residencia de datos en la Unión Europea, necesaria para el entrenamiento, el ajuste fino y la inferencia. Elena Grande afirmó que Europa tiene datos suficientes y de buena calidad, sobre todo en el sector regulado, pero, sin embargo, la interoperabilidad y la tecnología impiden utilizarlos de forma colaborativa, y por eso propone un enfoque federado que permita compartirlos sin que cada institución pierda el control ni la confidencialidad.

NUEVAS GENERACIONES DE INGENIEROS

Por su parte, Beyond Concrete: The Local Economic Dividend, moderada por Natalia Uribe, directora de Ciudades y Futuros Urbanos en BDP, contó con Andrés Rodríguez-Pose, titular de la Cátedra Princesa de Asturias y profesor de Geografía Económica de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres (LSE); Jim Hall, presidente y profesor de Riesgo Climático y Ambiental de ICE en la Universidad de Oxford; Angélica Núñez, gerente del Departamento Global en Urbanas, Finanzas Subsacionales, Turismo y Gestión de Desastres (USTDM) en el Grupo Banco Mundial; y Anupam Yog, socio gerente de laboratorios XDG. El panel propuso medir las infraestructuras por la actividad económica que generan: empleo, cadenas de suministro locales, turismo, regeneración y vivienda.

Andrés Rodríguez-Pose advirtió de que la infraestructura puede ampliar la brecha territorial si no se acompaña de instituciones, talento y estrategia, mientras que Jim Hall puso el foco en la asequibilidad como la gran olvidada para que la infraestructura genere un impacto económico real. Anupam Yog subrayó que la infraestructura solo triunfa si se usa y mejora la vida cotidiana, y señaló a Singapur como modelo replicable; y Angélica Núñez defendió la infraestructura como un medio para conectar a las personas con oportunidades, dentro de un ecosistema territorial en el que ciudades grandes y pequeñas se complementen.

En paralelo, en el debate Beyond Engineering: Redefining the Profession, Transforming the World, estuvo moderado por Luis Villaroya, presidente de EPTISA, y reunió a Carlos Mallo, CEO y fundador de Innoceana; Sakthy Selvakumaran, fundadora y CEO de Bkwai; Burak Acilan, fundador de ConcR GmbH; y María Jiménez Galindo, jefa de Gestión de Proyectos y Construcción de ACUAES y miembro de la Junta de Gobierno de la Institución de Ingenieros Civiles de Madrid. Los ponentes mostraron cómo una nueva generación redefine la profesión, de la IA a la construcción sostenible.

Carlos Mallo indicó que los ingenieros civiles deben poner la naturaleza por delante: "el sector se ha centrado en construir hormigón y hierro, pero también puede restaurar y regenerar; con los miles de millones de euros que Europa va a invertir en restauración, esta es la oportunidad para que la profesión asuma un papel activo frente al cambio climático. Así, Madrid podría convertirse en un centro de soluciones basadas en la naturaleza".

Sakthy Selvakumaran destacó los sistemas físicos y cómo estimar la incertidumbre y el riesgo, y que esa mentalidad sirve en campos tan distintos como el diseño de puentes, los datos satelitales o el rescate. "Para afrontar los retos actuales hace falta pensamiento sistémico, es decir, entender cómo encajan la técnica, la naturaleza, la política y las comunidades, y comunicarlo en términos de coste, seguridad y carbono para justificar invertir antes de que ocurra el desastre", afirmó.

Burak Acilan dijo que para ganar la confianza de un sector donde los errores tienen consecuencias reales, hay que hablar el lenguaje de la obra, ser transparente sobre lo que se puede entregar y lo que puede fallar, dar la cara cuando algo sale mal y descubrir los dolores reales del cliente. Para él, emprender no es fracasar, sino una vía rápida para acumular experiencia.

Por su parte, María Jiménez Galindo subrayó que la ingeniería civil no es solo calcular y diseñar, sino transformar el entorno y mejorar la vida de las personas, como vio en una depuradora que permitió recuperar un río y su fauna. "Para atraer a las nuevas generaciones hay que comunicar mejor la variedad de oportunidades de la profesión, incorporar perfiles como big data y gemelos digitales, y colaborar entre universidades, empresas e instituciones. Las asociaciones profesionales también ofrecen a los jóvenes orientación, contactos y credibilidad", comentó.

FINANCIACIÓN Y RESILIENCIA

la mesa plenaria Outlook Infrastructure estuvo moderada por Linda Munyengeterwa, Directora Global de Infraestructura, Asociaciones Público-Privadas (PPP) y Asesoría en el Grupo del Banco Mundial (WBG), y contó con Marco Pugliese, socio y responsable de Infraestructuras Digitales para Europa de Global Infrastructure Partners; Laya Madduri, secretaria conjunta de la Secretaría de Financiación de Infraestructuras del Ministerio de Finanzas de India; Martin Raiser, representante superior para la Cooperación Económica Europea del Grupo Banco Mundial; Mike Hochman, vicepresidente principal de Desarrollo Comercial y de Negocio Global de Bechtel; y Nuria Haltiwanger, CIO de ACS y CEO de Iridium. Esta mesa ofreció una visión común del mercado: demanda, capital disponible y prioridades de los inversores.

Marco Pugliese señaló que el capital es abundante, pero solo fluye cuando surge la oportunidad adecuada, con el precio y el riesgo correctos: "los inversores son muy selectivos con los gestores, los proyectos y los mercados, y se orientan hacia la digitalización, la energía que la alimenta y la sustitución de infraestructuras envejecidas". Laya Madduri destacó la experiencia de la India como ejemplo de colaboración público-privada basada en procesos transparentes, normas claras y flujos predecibles, y señaló que, tras el estrés de los primeros modelos de peaje por la incertidumbre del tráfico, la anualidad híbrida repartió mejor el riesgo y demostró capacidad de anticipar fluctuaciones, lo que permitió monetizar activos con mayor confianza.

Martin Raiser afirmó que la inversión en infraestructura multiplica su retorno cuando varios proyectos se concentran en un mismo territorio, pero advirtió de que la inversión ancla no basta: "sin inversión complementaria y cambios de política no hay desarrollo". Mike Hochman subrayó que convertir proyectos en obras reales depende de la capacidad de entrega, en concreto de la mano de obra, las cadenas de suministro y el personal de las administraciones, e insistió además en la madurez del mercado: hay una gran diferencia entre una cartera anunciada y proyectos maduros, con definición, ingeniería y permisos resueltos a tiempo. Para Nuria Haltiwanger, hay que centrarse en programas bien estructurados y a largo plazo, y no en proyectos individualizados. Defendió el reciclaje de capital, con cláusulas de terminación bien diseñadas que atraigan a distintos inversores en cada fase, como base de modelos duraderos y sostenibles.

La mañana se cerró con el debate 'When Systems Fail: Building Infrastructure for an Age of Disruption', moderada por Iñigo J. Losada, CEO en el Grupo ACS e investigador en el IHCantabria. En ella intervinieron Charles Werth, es catedrático y presidente del departamento de Ingeniería Civil, Arquitectónica y Medioambiental en la Universidad de Texas en Austin; Andrew Smithc, cofundador de Fathom-SwissRe; Guillermo Franco, director y fundador de Parametric Factory; Jim Hall, es profesor de Riesgos Climáticos y Ambientales en la Universidad de Oxford, y un referente internacional en análisis de riesgos; Kevin Tynes, presidente de Nippon Koei en América Latina y el Caribe; Masanobu Shimosaka, presidente de Nippon Koei en América Latina y el Caribe; y Stéphane Hallegatte, asesor económico jefe para el Clima del Grupo Banco Mundial. El debate examinó cómo los sistemas críticos pueden anticipar, resistir y recuperarse de grandes perturbaciones, con foco en el riesgo sistémico y la inversión en resiliencia.

Charles Werth señaló que los desastres poco frecuentes hacen que el impulso para cambiar se apague con el tiempo. "Para que las mejoras en alerta temprana y prevención perduren, hacen falta defensores y apoyo continuado, incluso cuando todo parece funcionar bien", indicó. Andrew Smith apuntó que las inundaciones son difíciles de predecir por su complejidad y su necesidad de datos, pero hoy ya existen datos y modelos mucho mejores, y que, además, la IA mejora esos datos, aunque no sustituye a los modelos basados en la física.

Además, Guillermo Franco afirmó que ante el riesgo se puede evitar, retener, mitigar o transferir, y los seguros paramétricos son una herramienta de transferencia que complementa a la mitigación porque aportan liquidez rápida tras el desastre, ayudando a recuperarse antes. Jim Hall subrayó que los desastres son problemas de sistemas sociotécnicos, y que no basta con proteger, sino que también hacen falta sistemas para avisar, responder, recuperarse y aprender, además de análisis rigurosos para decidir entre compromisos difíciles.

Kevin Tynes manifestó que la sequía de 2023 es una condición ambiental extrema que puede repetirse y que, por eso, hay que adaptar la infraestructura, por ejemplo, con nuevos embalses, para asegurar el funcionamiento en esos episodios. Masanobu Shimosaka apuntó que un fallo en cascada mostró que invertir en prevención cuesta mucho menos que el daño causado, y que revisar los códigos de diseño no basta: "hay que planificar el sistema completo para que sea más resiliente".

Finalmente, Stéphane Hallegatte concluyó con que la resiliencia no se limita a los activos, sino que incluye el sistema y a los usuarios. "Si estos pueden gestionar las interrupciones, el coste baja, y para reconstruir mejor hacen falta liderazgo político, preparación previa y protección social".

(SERVIMEDIA)
29 Oct 2026
s/gja