Infancia
World Vision pide protección para los menores tras el deslizamiento mortal en una mina del Congo
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World Vision solicitó este miércoles protección urgente para los menores tras un mortal deslizamiento de tierra en una mina artesanal de Rubaya, territorio de Masisi, en Kivu del Norte, este de la República Democrática del Congo (RDC), que causó más de 200 muertos, 70 de ellos menores.
Asi lo puso de manifesto la ONG, a raíz del desastre ocurrido en una zona minera de coltán tras intensas lluvias que provocaron la inestabilidad del suelo y el colapso de varios pozos subterráneos.
Las labores de rescate continuaron hoy, mientras las autoridades cerraron temporalmente el lugar. La cifra exacta de víctimas infantiles aún no se confirmó oficialmente, según informó World Vision en un comunicado.
Las comunidades afectadas ya enfrentaban años de conflicto armado, desplazamientos forzados y pobreza crónica. El control de las zonas ricas en minerales alimentó durante mucho tiempo la violencia en el este de la RDC, obligando a las familias a abandonar sus hogares e interrumpiendo la educación infantil.
"Es una tragedia desgarradora", declaró la directora nacional de World Vision, Aline Napon en la RDC. "Los niños y niñas deberían estar en la escuela, no trabajando bajo tierra en condiciones peligrosas que ponen en riesgo sus vidas", añadió la responsable de la organización humanitaria internacional.
Los menores trabajaban en las minas realizando pequeñas transacciones comerciales y transportando mercancías. Muchos supervivientes, incluidos niños y niñas, sufrieron lesiones graves y fueron trasladados a hospitales de Goma, la capital regional, para recibir atención médica especializada. El acceso al lugar permaneció extremadamente difícil.
MÁS ALLÁ DE LA PÉRDIDA DE VIDAS
"Más allá de la pérdida inmediata de vidas, esta tragedia tendrá repercusiones duraderas en la seguridad, el bienestar y el futuro de los niños y niñas", afirmó el director zonal de World Vision en el este de la RDC, David Munkley. La organización destacó "la necesidad urgente de ayuda de emergencia".
Los minerales extraídos en Rubaya contribuyen a alimentar el conflicto que desplaza a las familias y terminan en cadenas de suministro globales. Los beneficios de la minería artesanal, mal regulada, se relacionaron repetidamente con la financiación de grupos armados que se benefician de la inseguridad en la región congoleña.
Según la ONG, "el derrumbe dejó a las familias sumidas en el dolor, a los heridos con necesidad de asistencia médica a largo plazo y a los hogares sin ingresos".
La infancia se enfrenta ahora "a mayor riesgo de explotación, trauma psicológico, separación familiar y trabajos peligrosos", mientras las familias luchan por sobrevivir.
World Vision trabaja en el este de la RDC desde 1984, centrándose en responder a las necesidades humanitarias de la infancia y las familias. El programa 'Walip' de la organización, financiado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, opera actualmente en Kivu del Norte con la organización local Cœur Sans Frontière.
El programa alcanza a más de mil niños cuyas vidas fueron trastornadas por el reciente recrudecimiento de la violencia. Muchos menores se vieron obligados a trabajar en minas o en las calles para sobrevivir y Walip les ofrece el acceso a atención psicosocial y una vía para volver a la educación.
Wolrd Vision concluyó señalando que la catástrofe se produjo en el corazón de "una lucrativa zona productora de coltán donde el conflicto, la débil regulación y la pobreza siguen obligando a los niños a realizar las formas de trabajo más peligrosas en condiciones que exponen a la explotación, las lesiones y la muerte".
(SERVIMEDIA)
04 Feb 2026
AOA/gja


