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El cambio climático llevará más incendios, insectos y sequías a los bosques templados

La ladera sur del Monte Adams en Washington (Estados Unidos) se ha quemado cuatro veces en los últimos 14 años | Foto: Sebastian Busby
MADRID

Un clima más cálido y seco debido al calentamiento global aumenta la probabilidad de desajustes forestales de mayor escala en los bosques templados del planeta, como incendios forestales, brotes de insectos, enfermedades y sequías.

Así lo asegura un equipo internacional de 26 investigadores de instituciones de Alemania, Australia, Austria, Canadá, Chequia, Chile, China, Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda en un estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’.

La investigación busca proporcionar una imagen más completa de las perturbaciones en los bosques templados de mundo con la cuantificación del tamaño, la forma y la prevalencia de esos desajustes, y la comprensión de sus impulsores.

Los científicos analizaron 50 áreas protegidas y sus alrededores en zonas templadas con datos sobre disturbios forestales entre 2001 y 2014, lo que les permitió comparar las perturbaciones dentro de las zonas protegidas con las que están más afectadas por el uso humano de la tierra.

El estudio apunta que muchos bosques templados están dominados por perturbaciones a pequeña escala, impulsadas principalmente por vientos intensos y condiciones más frías y húmedas, pero existe un vínculo fuerte entre disturbios importantes y condiciones climáticas más cálidas y secas de lo normal.

Andres Holz, profesor de geografía en el Colegio de Artes Liberales y Ciencias de la Universidad Estatal de Portland (Estados Unidos), apunta que ello sugiere que con un clima más cálido se espera que las perturbaciones se vuelvan más grandes y graves en algunos bosques templados.

Las áreas con baja actividad de perturbación se asocian en gran medida con temporales de viento en condiciones más frías y lluviosas, mientras que las zonas con gran actividad perturbadora se asociaron en gran medida con incendios forestales, brotes de escarabajos y sequías en condiciones más cálidas y secas.

En la mayoría de los paisajes fuera de las áreas protegidas, los desajustes forestales eran generalmente más grandes y menos complejos que en las áreas protegidas. Por ejemplo, las perturbaciones provocadas por el hombre, como la tala, son más simples que un incendio forestal, una tormenta o un brote de insectos dentro de una zona protegida.

(SERVIMEDIA)
08 Nov 2018
MGR/gja/

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