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Podemos retrocede en votos y escaños pero no en exigencias a Sánchez

- “Se duerme peor con 50 diputados de extrema derecha que con ministros de Unidas Podemos en el Gobierno”, ironizó Iglesias

Iglesias en su comparecencia para valorar las elecciones | Foto: Dani Gago
MADRID

Unidas Podemos cosechó este domingo 3.097.070 votos (un 12,8% del total) y 35 escaños, con lo que bajó en 650.000 votos (1,5 puntos porcentuales) y siete diputados respecto a las elecciones de abril, pero mantiene intactas sus exigencias de un Gobierno de coalición al PSOE de Pedro Sánchez.

En los comicios celebrados este domingo en toda España, bajaron tanto la coalición Unidas Podemos en sí, como la confluencia catalana En Comú Podem y la gallega Galicia en Común.

Unidas Podemos al margen de confluencias logró 2.364.077 votos, En Comú Podem 546.077 y Galicia en Común 186.260, lejos de sus resultados respectivos del pasado mes de abril: 2.897.419, 615.665 y 238.061.

No obstante, ni la confluencia catalana -coalición de Podemos y la Catalunya en Comú de Ada Colau- ni la gallega -que en realidad también es de Podemos e Izquierda Unida como en el resto de España- sufrieron descenso en diputados. En Comú Podem perdió uno de sus seis por Barcelona, pero a cambio obtuvo uno por Gerona, donde no logró representación en abril.

Los siete escaños que perdió la candidatura, pasando de 42 a 35, se localizaron en el resto de España. En el lugar que más cayó fue en Andalucía, donde la dirección estatal rechazó la petición de Teresa Rodríguez de concurrir con marca propia y se perdieron tres (el segundo por Málaga y Cádiz, y el que tenía por Huelva). Además Unidas Podemos perdió el sexto escaño por Madrid y el segundo por Vizcaya, Las Palmas y Alicante. Y se mantuvo a cero en las dos Castillas, Extremadura, La Rioja, Cantabria y el Senado y con uno en Aragón, Navarra y Asturias.

No tendrán que abandonar su escaño ninguno de los portavoces más relevantes cuyo puesto peligraba, como Rafael Mayoral, que iba de 5 por Madrid, o Pablo Echenique, cabeza de lista por Zaragoza, pero sí un hombre simbólico como el guardia civil Juan Antonio Delgado Ramos y la mujer que hizo de portavoz adjunta de IU durante la baja de paternidad de Alberto Garzón, Eva García Sempere.

Pese a este retroceso en votos y escaños, el candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, se declaró en su comparecencia ante la prensa “muy satisfecho” de que, aunque el PSOE quisiera repetir los comicios con la intención, según su hipótesis, de “destruir” a Unidas Podemos, este grupo es “tanto o más decisivo” que en las elecciones de abril.

SE DUERME PEOR CON VOX

Iglesias comenzó su intervención desafiante, criticando que la repetición sólo había servido para engendrar a “una de las extremas derechas más fuertes de Europa”, dado que Vox ha pasado de 24 a 52 escaños y se ha convertido en el tercer partido del Congreso. “Se duerme peor con 50 diputados de extrema derecha que con ministros de Unidas Podemos en el Gobierno”, llegó a permitirse ironizar sobre la ya célebre frase de Sánchez en una entrevista.

El líder de Podemos dejó claro que el que su resultado electoral no haya sido bueno (como “tampoco” el del PSOE, puntualizó) no resta un ápice de su exigencia de formar un Gobierno de coalición con representación proporcional a los votos de cada partido. Es más, ante el auge de Vox, consideró que ese Ejecutivo conjunto ya no es “una oportunidad histórica”, como tras el 28-A, sino “una necesidad histórica”. Así se lo trasladó por escrito al propio Sánchez, atestiguó, convencido de que el resultado le “va a hacer reflexionar”.

Por eso, invitó al presidente del Gobierno en funciones a que “valore su error y rectifique” después de haber creído que la nueva convocatoria le valdría para conseguir mayoría absoluta y “destruir” a Unidas Podemos y ofreció, como ya anunció en el cierre de campaña, “dejar atrás los reproches” y “tender la mano” al PSOE para “negociar desde mañana mismo un Gobierno de coalición”, estable, donde cada partido esté “representado exclusivamente en la proporción a los votos y a los apoyos electorales que ha tenido”. Como los españoles han dado todavía más hoy que en abril su apoyo a una pluralidad de partidos, razonó, “nadie puede pretender tener todo el poder; hay que negociar y compartir responsabilidades”.

La puesta en marcha de políticas sociales basadas en los propios artículos de la Constitución que viene enumerando Iglesias desde abril sería “la única manera de hacer frente a la extrema derecha”. Para Iglesias, la Carta Magna es la “receta” y “el mejor instrumento”, como de las políticas que “son imprescindibles para frenar a la extrema derecha”, para hacer frente a la recesión económica que se avecina y para garantizar la cohesión social. O, como concretó en la misma comparecencia el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, “si no queremos que la extrema derecha siga creciendo en los barrios populares, habrá que abandonar el neoliberalismo”.

Garzón también estuvo afilado cuando atribuyó la repetición electoral a la “irresponsabilidad” y el “cálculo partidista de ingenieros sociales de la Moncloa”, y cuando criticó a “quien ha pensado que romper la unidad de la izquierda iba a ser positivo”, en obvia referencia al Más País de Íñigo Errejón, al que acusó de la pérdida de escaños en Málaga, Alicante y Cádiz.

Sin embargo, el fracaso de Más País fue, quizá, el mayor consuelo para Unidas Podemos, que vio como la amenaza de un partido rival nacido de su propio seno quedaba en tres míseros diputados. Hasta el punto de que Iglesias, después de la invectiva de Garzón, se limitó a mandar, con satisfecha pero calculada crueldad, “un abrazo solidario” a Errejón, que estaría pasando “el día más difícil de su vida”.

(SERVIMEDIA)
11 Nov 2019
KRT/mjg/

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