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La inserción laboral de personas con discapacidad cuenta con unos aliados “de premio”

Los proyectos Pájaros en la Cabeza y Timpers han recibido varios premios | Fotos: Alberto Muñoz y Diego Soliveres
Madrid

El 36,9% de los 92.100 jóvenes con discapacidad que hay en España se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, el 71,9% de los que están ocupados tienen un contrato temporal y un 53,3%, jornada parcial.

Así lo reflejan los datos recogidos por Odismet, el Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo, de Fundación ONCE, que también desvela que de los 4,3 millones de contratos formalizados por jóvenes en 2018, 23.790 fueron para jóvenes con discapacidad, lo que representa sólo el 0,5% del total.

En este contexto y con el fin de “romper barreras y prejuicios” y crear oportunidades laborales para personas en su misma situación nació Timpers, empresa de e-commerce dedicada a la venta de zapatillas diseñadas por personas ciegas y fundada por los alicantinos Diego Soliveres, joven con discapacidad visual y diseñador de la empresa; Aitor Carratalá, que tiene fibrosis quística y Roberto Mohedano, CEO de la compañía y que ha sido trasplantado de riñón hace unos meses.

Su proyecto acaba de recibir el Premio 'Por Talento al Emprendedor con Discapacidad' otorgado por la revista 'Emprendedores' y apoyado por la Fundación ONCE a través de Inserta Empleo, su entidad para la formación y el empleo de las personas con discapacidad, con la cofinanciación del Fondo Social Europeo.

El galardón reconoce la capacidad de “afrontar retos” de estos tres emprendedores con discapacidad que, con la ayuda de Fundación ONCE, lanzaron la primera gran colección de un proyecto que apuesta por la normalización social de la discapacidad y que aspira a demostrar que una compañía totalmente integrada por trabajadores con discapacidad “puede funcionar bien”.

Así lo reconoció, en declaraciones a Servimedia, Diego Soliveres, quien admitió que este premio aportará “visibilidad y reconocimiento” a su negocio y representa la “oportunidad de seguir creciendo mucho más rápido”.

Diego conoció a sus actuales socios siendo jugador del equipo ONCE Alicante de fútbol para ciegos -ahora, ONCE Alicante Timpers-, donde Aitor entrenaba y Roberto trabajaba como guía. En verano de 2017 ambos se embarcaron en la aventura emprendedora de diseñar zapatillas “normales” hasta que, en un entrenamiento, dieron a conocer sus creaciones y, según explica Diego, “quedaron tan sorprendidos” por cómo las “veían” los jugadores de su plantilla que se les ocurrió involucrarlos en el diseño de un único modelo que tuvo “una gran repercusión”.

Ese fue el germen de la actual Timpers, que utiliza las zapatillas “como vehículo” de integración laboral y para “derribar barreras y estereotipos”. Según su diseñador, se dedica a diseñar “zapatillas inclusivas” porque están destinadas “a todo el mundo pero teniendo en cuenta las necesidades de este colectivo”, circunstancia que, a su entender, las “hace más especiales”.

Además de un diseño muy “vistoso”, en sus creaciones utilizan contrastes de colores, materiales y texturas con el fin de que cada artículo, “nada más tocarlo, evoque un objeto, un lugar o una situación”, puntualizó Soliveres, para señalar que todas llevan inscrita la marca en Braille y sus cordones son redondos para que sean más fáciles de atar.

Adquirir uno de sus productos es, además, toda “una experiencia” porque su embalaje es totalmente accesible y va acompañado de una carta de agradecimiento personalizada y escrita también en Braille.

Con la aspiración de vivir “de la calidad y no de la caridad”, Diego, afiliado a la ONCE “de toda la vida”, reconoce que tanto la ONCE como Fundación ONCE les han proporcionado “mucha difusión y ayuda” a lo largo de una trayectoria no exenta de dificultades pero que les ha llevado hasta la aceleradora de empresas de Juan Roig, en Valencia, con la mente puesta en contar con tienda física en 2020.

Avalado por su trayectoria, invitó a las personas con discapacidad que tengan una inquietud emprendedora a que busquen “la forma de ejecutarla”, le “den una patada y un empujón al miedo y lo hagan desde el corazón pero buscando muy bien los recursos iniciales”.

La de emprender es, a su juicio, una apuesta “muy bonita y satisfactoria a la vez que difícil” dado que, a pesar de los “muchos avances” conseguidos, aún queda “muchísimo trabajo” para lograr la plena integración laboral de las personas con discapacidad por lo que instó a los empresarios a “que confíen en estas personas tan capacitadas”.

SUEÑO DE INTEGRACIÓN

Uno de los que ya lo han hecho es Alberto Muñoz, cuyo restaurante Pájaros en la Cabeza ha sido reconocido por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) y la Federación Española de Autónomos (CEAT) con el premio a 'Pyme del año por la inclusión laboral de personas con discapacidad', apoyado por Inserta Empleo, por su contribución al empleo de las personas con discapacidad.

Para su impulsor, que dispone de una amplia experiencia en el trato con personas con discapacidad y siempre ha contado con el compromiso de esta entidad de Fundación ONCE, el reconocimiento supone un respaldo a la filosofía de su iniciativa que, desde 2014, trata de “integrar en el equipo a las personas con discapacidad y de que ellas se sientan integradas por sus compañeros y por la clientela”.

Pájaros en la Cabeza es un “sueño de integración en el que todo el equipo se ha implicado” y que ha permitido a personas como María e Íñigo, ambos con síndrome de Down, lograr su primer contrato laboral merced también a la colaboración y el acompañamiento de Fundación Down Zaragoza.

Se trata del único restaurante de Aragón que ofrece oportunidades laborales a jóvenes con síndrome de Down, y, entre los beneficios de contar con este tipo de perfiles en su empresa, su responsable subraya que son trabajadores “muy resolutivos y metódicos” que una vez aprenden sus cometidos “no los olvidan jamás”.

Otros de los aspectos “positivos” de su contratación es la “inversión” que esta supone a nivel afectivo así como su “saber estar” y su “ilusión” ya que, a juicio de Muñoz, “es muy difícil que se desilusionen”.

Por todo ello, valora como “un lujo” contar con ellos en su plantilla y aboga por la “normalización” y no sólo por la “integración” laboral de estas personas, convencido de que su contratación “merece la pena” y de que, si se les da la oportunidad “serán capaces de demostrar su valía”.

(SERVIMEDIA)
24 Nov 2019
MJR/mjg/

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