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Expertos instan a no convertir las rebajas en una “tirita” contra la infelicidad

Los psicólogos consideran
Madrid

Los expertos advierten del riesgo de convertir las compras y periodos como los de las rebajas en una “tirita” contra la infelicidad, de forma que conviene tener “claras” las necesidades “reales” que uno tiene y plasmarlas en una lista antes de acercarse a una tienda o adquirir algo en Internet.

Así lo defendieron, en declaraciones a Servimedia, la psicóloga sanitaria de Center Psicología Clínica Joselin Miranda y el psicólogo clínico Manuel Oliva, quienes destacaron la necesidad de seguir ciertas pautas para no convertirse en un "comprador compulsivo".

En este sentido, Miranda señaló que un comprador compulsivo habitualmente presenta una “preocupación, impulsos y comportamientos desadaptativos de compra persistentes”.

“Estas preocupaciones o impulsos son irresistibles e intrusivos y conllevan un prejuicio al individuo y a otras personas de su entorno”, abundó para, a continuación, señalar que este tipo de compras “suelen ser frecuentes, duran más de lo previsto y están dirigidas a adquirir objetos que no resultan ser necesarios”.

Por otra parte, para esta psicóloga este tipo de comportamientos se da más en individuos que compran “en ámbitos solitarios” y no están relacionados, a juicio de esta experta, con el poder adquisitivo del usuario.

“Lo tienen como estrategia de regulación emocional, para aumentar su autoestima o evitar los problemas que puedan llegar a tener o surgirles”, insistió Miranda, al tiempo que subrayó que el comprador compulsivo suele ser una persona con un estado anímico “bajo o negativo”, que experimenta una reducción de la ansiedad y una “elevada excitación” junto con otras emociones positivas cuando adquieren un nuevo artículo.

"CULPA, TRISTEZA O ENFADO"

No obstante, según este psicóloga, ese estado se ve “rápidamente” sustituido por sentimientos de “culpa, tristeza o enfado” a los que les sigue una repetición de la acción de compra “para volver a tener esos sentimientos positivos”. “Eso, al final, conlleva un bucle del cual es bastante difícil salir”, admitió.

Una situación que asemejó a una adicción, dado que este comportamiento también lleva aparejado un “periodo de abstinencia, de deseo y de cambios a nivel psicológico". Además, puede derivar en un conflicto familiar o de pareja y en problemas financieros, de ansiedad, estado de ánimo y control de los impulsos, según apuntó.

Tras defender que estas personas “son tratables” desde el punto de vista psicológico, Miranda aseveró que para llevar a cabo un correcto abordaje de esta problemática la persona afectada debe “tener conciencia” de la misma y “querer mejorar”.

A partir de ahí, y teniendo en cuenta que, a su entender, cualquier persona puede ser “víctima” de este síndrome en algún momento de su vida, la terapia le permitirá establecer patrones de compra “sanos” con los que pueda llevar a cabo un “afrontamiento eficaz” de los problemas, trabajar la autoestima, el control de los impulsos y las emociones y ayudarle a crear un nuevo estilo de vida a través de la psicoeducación.

Por su parte, el psicólogo clínico Manuel Oliva abogó por una educación “en otro tipo de valores más internos y firmes que favorezcan la autoestima y aumenten la tolerancia a la frustración” y no tanto de aquellos basados “en la apariencia y en la necesidad de acumular”.

Para Oliva, la educación “hedonista” que persigue “evitar el sufrimiento y la obtención del bienestar inmediato” puede provocar “vacío emocional y baja autoestima” por lo que abogó por fomentar un pensamiento “crítico” desde la infancia y por “hacer ver” a los niños que los regalos “a granel no tienen sentido” así como el “sentido que tiene un consumo responsable”.

El experto también se mostró convencido de que las compras pueden ser una vía para “llenar, de manera muy inmediata pero muy temporal, la sensación de vacío, ansiedad y bajo estado de ánimo” e incidió en que se trata de una sensación “ficticia”.

“Los compradores compulsivos luego vuelven a su propia realidad con un montón de bolsas y cosas innecesarias que, a veces, incrementan ese sentimiento de culpa”, agregó al tiempo que afirmó que las personas con esta patología también suelen presentar “dificultades para replantearse sus propios valores, objetivos y proyectos a futuro”.

(SERVIMEDIA)
08 Ene 2020
MJR/nbc/mjg/

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