Inclusión
30 personas con TEA aprenden a cocinar y mejorar sus habilidades sociales en los mercados de Madrid
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El Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Economía, Innovación y Hacienda, ha desarrollado una programación especial de talleres de cocina inclusiva con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, en los que han participado 34 personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) para conocer nuevas recetas, mejorar sus habilidades sociales y familiarizarse con los mercados municipales de la ciudad.
El Mercado Municipal de La Guindalera recibió esta semana a dos grupos de vecinos que hasta ahora no conocían este espacio y que se pusieron el delantal para aprender dos nuevas recetas de temporada. Antes que el de Guindalera, lo hizo el de Guzmán el Bueno, donde también se celebraron dos de estos talleres por el Día Mundial de Concienciación sobre el autismo que se celebró el 2 de abril.
En La Guindalera, al color de los alimentos y los letreros se unen desde hace tiempo pictogramas que permiten a las personas con autismo ubicarse mejor en un lugar esencial para cualquier barrio. Esta medida y los talleres de cocina son parte del impulso del Ayuntamiento de Madrid para abrir al público sus mercados municipales y para convertirlos en “vehículos de cohesión” de toda la ciudadanía, también de las personas con TEA.
El aprendizaje en la cocina da paso a una mejora en la autonomía personal. A Juanmi, uno de los alumnos, esta formación le ha servido precisamente para empezar a cocinar mejor, algo que no hacía antes, y que le permite no depender de que le cocinen otras personas. También le sirve para “salir de casa” a hacer cosas distintas. “Y no depender de que me lo hagan todo”, reitera. No obstante, avisa de que “no hay que generalizar” porque “cada uno tiene sus dificultades”.

UNA “OPORTUNIDAD PARA PRACTICAR LA VIDA SOCIAL”
El objetivo de los cursos también es convertir la cocina en una herramienta pedagógica que facilite el desarrollo de habilidades motrices y la socialización en un entorno seguro y cercano para las personas con TEA.
Para Raúl, otro de los alumnos, “es una oportunidad para practicar la vida social”. Lo que más le cuesta, según explica, suele ser empezar una conversación” o mantener discusiones con otras personas. “En eso que dicen de que el roce hace el cariño, yo soy un poco reservado”.
En estos cursos a Raúl también le gusta conocer gente nueva, pasar un buen rato y probar otras cosas. En lo culinario le ha servido además para conocer recetas nuevas y de temporada, como los platos con espárragos que aprendió en el curso de La Guindalera. Por su parte, Ricardo, otro de los alumnos, valora esta formación como “genial y muy práctica” y cree que repetirá en casa estas recetas comprando los ingredientes en mercados municipales como el de Guzmán el Bueno que tiene cerca de su casa.
Las cinco sesiones de estos cursos las ha dirigido el chef Raúl Ortigosa, del restaurante vasco Barrenola (Moralzarzal), que ha adaptado las elaboraciones para facilitar el seguimiento por parte de los asistentes mediante el uso de recetas apoyadas en pictogramas y mediante explicaciones claras y con “paciencia”, un elemento importante a la hora de ayudar a las personas con TEA a integrarse en la sociedad según destaca el voluntario de la asociación Accede a Respiro de Móstoles José María Díaz.
“Ellos no tienen ningún problema. Contándoles despacio cómo se llaman los platos y lo que tienen que hacer, lo hacen y les gusta”, añade Díaz. También valora que estos cursos ayudan a algunos de los alumnos a quitarse el “miedo a relacionarse” y a venir a algunos sitios como estos mercados. “La idea es la integración y socializar”.

EVITAR DECIDIR POR ELLOS
En la misma línea, la técnica en Integración Social de la Fundación Ángel Rivière, Manuela Gualda, llama a normalizar las interacciones con las personas con autismo y a evitar “sobreproteger”, decidir por ellos o no contar con su opinión a la hora de tomar decisiones que les afectan. “Tendemos a elegir por ellos, pero creo que ellos mismos con tu apoyo y tu ayuda se pueden estructurar bien y tener todo bajo control”.
En concreto, las personas con las que trabaja Gualda son personas con TEA de grado 1, y tienen mejores habilidades de comunicación, aunque “falta de habilidades sociales”. En ese sentido, subraya la importancia de que “participen en la comunidad y sobre todo en entornos naturales” donde conviven todas las personas con “una vida lo más normalizada e inclusiva posible”.
Esta acción de los mercados municipales se desarrolla en estrecha colaboración con la Fundación Ángel Rivière y la Escuela de Hostelería para Personas con Discapacidad Vrulé. Ambas entidades, referentes en el ámbito de la formación inclusiva, aportan su experiencia técnica para garantizar que la actividad no solo sea lúdica, sino que cumpla con los estándares de apoyo necesarios para el colectivo TEA.
Con todos estos cursos, en los que han participado 34 personas, el Ayuntamiento de Madrid busca seguir trabajando por una ciudad más justa e igualitaria, donde los servicios municipales y las infraestructuras públicas estén al servicio de todas las personas. Además, están englobados en el proyecto de Aulas Gastronómicas de los Mercados de Madrid, que desde su puesta en marcha, este programa municipal ha logrado atraer a más de 400 participantes.
(SERVIMEDIA)
19 Abr 2026
JAM/pai
