Laboral

El 43% de los trabajadores compra menos o peores alimentos que en 2021, según USO

MADRID
SERVIMEDIA

El 78,5% de las personas trabajadoras encuestadas por USO afirma que su salario ha subido alguna vez en los últimos cinco años, pero solo el 32% lo ha visto subir tres veces, a lo que se suma que el 43% de los empleados dice que compra menos o peores alimentos que en 2021, antes de la crisis inflacionaria tras el estallido de la guerra en Ucrania, en 2022.

Así se desprende de un sondeo encargado por el sindicato USO a la empresa demoscópica IO Investigación presentado este miércoles en rueda de prensa en Badajoz, ciudad en la que del 20 al 22 de mayo la organización celebrará su próximo congreso.

Al margen de las subidas que cada empleado ha recibido en su salario, el 70% que lamenta que estas alzas han sido inferiores a los repuntes de la inflación de los últimos años, con lo que siete de cada 10 trabajadores han perdido poder adquisitivo.

El secretario general de USO y candidato a la reelección, Joaquín Pérez, destacó que, de entre todas las respuestas, “la más preocupante”es que “un 43% de las personas, que, recordamos, son trabajadoras, tienen un salario, no hablamos de subsidios, han tenido que recortar lo más básico, la alimentación, desde 2021. Afirman que hoy compran menos alimentos o de peor calidad que hace cinco años. Eso es inconcebible y el peor ejemplo de que existe pobreza salarial”.

Prácticamente, la totalidad de los encuestados ponen el foco en la alimentación como la que más ha sufrido el impacto de la inflación (83,4%), frente a la energía (64,7%) y ocio, vivienda y transporte, que quedan por debajo.

Solo un 20% de la población afirma llegar a fin de mes con holgura, frente al 46% que llega justa y un tercio que expresa algunas o muchas dificultades. Por ello, a USO no le extraña que los recortes se manifiesten en otros aspectos, si ya se ha reducido el gasto en lo más básico. Así, casi el 60% gasta hoy menos en ocio. De hecho, 1 de cada 4 ha reducido mucho esta partida desde 2021.

ENERGÍA

En cuanto a la energía, únicamente el 11% mantiene su consumo igual que entonces. Entre los que lo han reducido, hay recetas de lo más variadas. La más utilizada es recortar el gasto en calefacción o aire acondicionado. Lo ha hecho más de la mitad de la población. Otras opciones elegidas son cambiar de tarifa, de compañía o ajustar la temperatura del hogar. Algunos han tenido que aplicar varias.

“De nuevo, hablamos de pobreza salarial si tenemos que asumir que un hogar en el que al menos hay una persona trabajadora en activo no puede poner la calefacción o el aire acondicionado lo que considere necesario para su bienestar. Los salarios de hoy no permiten mantener lo más básico para vivir. Urge una revisión automática de los salarios conforme al IPC; garantizar, al menos, que el salario no se siga descolgando de los costes”, reclamó Pérez.

En conjunto, el 70% de las personas se han visto obligadas, moderada o drásticamente, a reducir gastos en el último lustro. Y el ahorro es algo que, periódicamente, solo pueden permitirse el 24% de los encuestados. Por ello, ante la llegada de imprevistos, solo el 31,5% podría afrontarlos sin dificultad. Casi la mitad podría hacerlo con cierta dificultad o recurriendo a sus ahorros y un 20% precisaría ayuda externa o, directamente, no podría acometerlos.

De aquí se deriva que el crédito o el aplazamiento de pagos hayan pasado a ser una necesidad habitual de los trabajadores: la mitad ha tenido que recurrir a algún tipo de financiación externa para llegar a fin de mes o afrontar esos imprevistos en los últimos dos años.

“Sobre las recetas que reclaman los propios encuestados, figura en lo más alto la subida salarial y la revisión automática del IPC, tal y como pide USO. Nosotros, con estos datos, tenemos que ir incluso más allá de nuestra reivindicación en este sentido: crear un subíndice de productos básicos al que ligar la subida salarial, porque es lo esencial lo que nos está empobreciendo”, demandó el secretario general de USO.

Además, y también en consonancia con la opinión de USO, el 71,5% de los trabajadores consideran que los beneficios empresariales no se trasladan nunca o rara vez a los salarios. Por ello, el sindicato piensa que “urge una reforma fiscal, con la que se graven más las rentas del capital que las del trabajo. Y, entre las empresas, que se premie a las que ya devuelven sus beneficios en forma de empleo de calidad y altos salarios, en detrimento de las que únicamente engordan beneficios”.

VIVIENDA

Por otra parte, el informe señala que el 13% de los trabajadores ha tenido que cambiar de vivienda por dificultades económicas y el repunte de los precios. Igualmente, mientras que el 33,5% de los trabajadores no llegan bien a final de mes, el dato escala al 47,1% entre quienes viven de alquiler.

También los hipotecados han tenido que reducir más su ocio (61,8% frente al 57,3% general). Además, se percibe que los mayores de 55 años, donde es más habitual el contar con una vivienda en propiedad ya sin cargas, los gastos han tenido que reducirse menos.

Por sexos, los hombres han tenido más incrementos salariales en este lustro que las mujeres (85% frente al 71,5%). Y, además, ellos casi las duplican cuando se habla del grupo de personas a las que el salario les ha subido por encima de la inflación (6,19% frente al 3,64%).

Los hombres son mayoría entre quienes llegan a fin de mes sin dificultades (70%) y, por el contrario, ellas han tenido que apretarse más el cinturón: 74,8%, frente al 70,5% de media. También por ello ellos tienen mayor capacidad para ahorrar habitual o puntualmente (66,4%), frente al 42,6% de las mujeres que pueden hacerlo.

“La última de las políticas a la que tenemos que hacer mención, y que es imprescindible también para el aumento de salarios, es la gran reforma laboral. La de verdad, la que se escriba desde cero y que ataje los males endémicos que todos conocemos: la parcialidad en aumento, la rotación que sigue creciendo, los indefinidos que no lo son, los fijos discontinuos que tienen contrato en vigor pero no trabajan… Y lo quiero ligar a la situación de la mujer porque ellas padecen mucho más la parcialidad y la temporalidad. La mejor medida contra la brecha de género es una legislación laboral que no deje resquicios a la picaresca”, concluyó Joaquín Pérez.

(SERVIMEDIA)
13 Mayo 2026
DMM/gja