Clima
Los 65 mayores bancos invierten 8,7 billones en combustibles fósiles desde el Acuerdo de París
- Santander, BBVA y CaixaBank suman casi 170.000 millones de dólares
- Según un informe respaldado por más de 300 organizaciones
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Los 65 bancos más grandes del mundo han canalizado cerca de 8,7 billones de dólares a contribuciones financieras vinculadas con los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) desde 2016, primer año completo tras la adopción del Acuerdo de París, que pretende frenar el cambio climático con medidas para reducir las emisiones de gases que calientan el planeta.
Así se recoge en la 17ª edición del informe ‘Banking on Climate Chaos’ (‘Apostando por el caos climático’), elaborado por Rainforest Action Network, BankTrack; Centro de Energía, Ecología y Desarrollo; Indigenous Environmental Network, Oil Change International, Reclaim Finance, Sierra Club y Urgewald. Ha sido respaldado por más de 300 organizaciones de diferentes países.
El informe constituye el conjunto de datos de código abierto más completo del mundo sobre la financiación de combustibles fósiles por parte de bancos comerciales a empresas para proyectos de extracción, transporte, transmisión, distribución, combustión, comercio, envío o almacenamiento de petróleo, gas, carbón o electricidad de origen fósil.
Desde el Acuerdo de París, las entidades financieras financiaron proyectos de energía fósil por un valor conjunto de cerca de 8,7 billones de dólares.
LOS ‘DOCE SUCIOS’
El año pasado, la cifra fue de cerca de 906.000 millones de dólares. El máximo desde 2016 fueron los alrededor de 956.000 millones aportados en 2019, justo antes de la eclosión de la pandemia de la covid-19.
En 2025, JP Morgan Chase continúo siendo el principal banco financiador de combustibles fósiles en el mundo (58.000 millones de dólares, un 12,6% más que en 2024), seguido de Bank of America (47.000 millones) y el grupo financiero japonés Mitsubishi UFJ Financial (47.000 millones).
Los 12 bancos más grandes del sector de los combustibles fósiles, conocidos como los ‘Doce Sucios’, proporcionan actualmente casi un 40% de toda la financiación bancaria mundial para este sector a través de unas 2.000 entidades financieras en todo el mundo.
“Una década después de París, tan solo 12 bancos controlan más de un tercio de la financiación mundial de los combustibles fósiles, lo que demuestra que este ya no es un problema de mercado, sino de un pequeño grupo de personas que toman decisiones activas”, según Niko Lusiani, director de Investigación de Rainforest Action Network.
El ranking desde 2021 está encabezado por JP Morgan Chase (248.500 millones de dólares), por delante de Mitsubishi UFJ Financial (211.300 millones), Citigroup (206.900 millones), Bank of America (205.300 millones) y Mizuho Financial (204.900 millones).
En la lista aparecen tres bancos españoles, concretamente Santander (casi 62.500 millones desde 2021), BBVA (41.400 millones) y CaixaBank (16.000 millones), que suman cerca de 120.000 millones de dólares.
“POLÍTICA DE MUERTE”
La financiación para las empresas que expanden activamente el uso de combustibles fósiles aumentó un 27% en 2025 hasta alcanzar los 508.000 millones de dólares.
“La financiación bancaria para la expansión de los combustibles fósiles aumentó aproximadamente un 24% en un solo año desde 2024. La expansión de los combustibles fósiles es una política de muerte que garantiza décadas de futuras emisiones tóxicas y continúa utilizándose como arma de destrucción y muerte, siendo la principal causa del cambio climático”, recalca Tom BK Goldtooth,director ejecutivo de Red Ambiental Indígena.
La participación de los bancos estadounidenses en la financiación global de combustibles fósiles aumentó a un 32%, frente a un 28% de 2021, y representa la mayor fuente de capital procedente de petróleo, gas y carbón en el mundo.
Los bancos europeos muestran la tendencia a la baja más clara. BNP Paribas redujo sus operaciones con combustibles fósiles en un 28%, UBS en un 36% y CaixaBank en un 34%. Sin embargo, Standard Chartered incrementó su financiación de combustibles fósiles en un 28%, Deutsche Bank en un 20% y HSBC en un 16%.
COSTE DE LA VIDA
Las crisis energéticas derivadas de los combustibles fósiles en la década de 2020, como la invasión rusa de Ucrania y la guerra estadounidense-israelí contra Irán en 2026, demuestran que la dependencia de estos combustibles es una fuente estructural de inestabilidad global, según el informe.
“Las dos crisis energéticas derivadas de los combustibles fósiles en la década de 2020 han dejado algo claro: la dependencia de los combustibles fósiles no es seguridad energética, sino vulnerabilidad estructural. Cada dólar que se destina a la expansión de los combustibles fósiles es una sentencia de muerte para las poblaciones más vulnerables al cambio climático”, apunta Gerry Arances, director ejecutivo del Centro para la Energía, la Ecología y el Desarrollo.
Tres cuartas partes de la humanidad viven en países importadores de combustibles fósiles y sufren las consecuencias de cada interrupción del suministro.
Tras el conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, los precios mayoristas del gas prácticamente se duplicaron en la UE, mientras que el racionamiento de emergencia se extendió por todo el sudeste asiático.
Las tendencias muestran que los beneficios se concentran en la cima: el 84 % de las ganancias excedentes del petróleo y el gas estadounidenses derivadas de la crisis de Ucrania fueron a parar al 10% más rico de la población, mientras que el resto pagó las consecuencias. Este patrón parece repetirse en 2026.
“Cada dólar destinado a la financiación del petróleo y el gas ayuda a una industria de especuladores de guerra a obtener beneficios a corto plazo, atrapando aún más a las comunidades en el pago de facturas de energía procedentes de combustibles fósiles más elevadas, alimentando la guerra y los conflictos, y destruyendo nuestro futuro”, destaca David Tong, director de Oil Change International.
(SERVIMEDIA)
10 Jun 2026
MGR/gja


