Discapacidad

La accesibilidad cognitiva y la lectura fácil siguen siendo una asignatura pendiente para garantizar el voto de las personas con discapacidad intelectual

Madrid
SERVIMEDIA

La accesibilidad cognitiva y la lectura fácil siguen siendo “una asignatura pendiente” para garantizar que las personas con discapacidad intelectual puedan “ejercer su derecho al voto de forma consciente y en igualdad de condiciones”.

Así lo señaló la directora técnica del centro San Juan de Dios de Valladolid, Noemí Silva, en una entrevista concedida a Servimedia con motivo de las próximas elecciones en Castilla y León que se celebrarán este domingo. Ocho años después de que todas las personas con discapacidad recuperaran el derecho al sufragio, Noemí Silva recordó que el principal reto ya no está solo en el acceso físico a los colegios electorales, sino en “la comprensión de la información política y electoral”. Aunque se han producido avances en la eliminación de barreras arquitectónicas o en la señalización de los espacios de votación, los programas electorales y muchos documentos institucionales siguen presentando “un lenguaje complejo que dificulta su comprensión”.

La directora técnica del centro consideró que la accesibilidad cognitiva es clave para que el derecho al voto se ejerza plenamente. “Si la gente no entiende lo que vota, el derecho se queda a medias”, señaló. En su opinión, la participación política solo puede ser “realmente libre” cuando las personas comprenden las propuestas y pueden tomar “una decisión informada”.

Silva defendió que la lectura fácil debe incorporarse de manera progresiva a los procesos electorales, especialmente en los materiales informativos y en los programas políticos. Esta herramienta permite adaptar textos complejos a un lenguaje más claro y estructurado, facilitando la comprensión sin alterar el contenido.

Además, insistió en que la lectura fácil “no debe entenderse como una medida exclusiva” para personas con discapacidad intelectual, sino como “un recurso útil para toda la ciudadanía”. “Es una herramienta de inclusión universal. Muchas veces los documentos administrativos o institucionales utilizan un lenguaje difícil para cualquier persona”, explicó.

Desde el centro recordaron que muchas de las iniciativas de accesibilidad surgen precisamente de las demandas de las propias personas con discapacidad intelectual, que durante los procesos formativos han señalado las “dificultades que encuentran al intentar entender los programas electorales o la información política”.

Para responder a esta necesidad, el centro cuenta con un equipo de accesibilidad cognitiva que trabaja junto a un grupo de “validadores” formado por personas con discapacidad intelectual. Su labor consiste en adaptar la información a lectura fácil y comprobar que los contenidos resultan “realmente comprensibles”.

Desde el centro San Juan de Dios de Valladolid consideraron que avanzar en accesibilidad cognitiva es “una cuestión de igualdad democrática”, ya que sin información comprensible el derecho al voto no puede ejercerse de forma plenamente consciente. Por ello, reclamó que la lectura fácil se “incorpore de manera habitual a la comunicación pública y a los procesos electorales”.

(SERVIMEDIA)
12 Mar 2026
RIM/gja