Salud

El aire contaminado eleva hasta un 70% el riesgo de glaucoma

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Las personas que viven en zonas con mayores niveles de contaminación atmosférica tienen hasta un 70% más probabilidades de desarrollar glaucoma y también de tener cataratas.

Así se desprende de un amplio estudio presentado en Londres (Reino Unido) durante en el 44º Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Cirugía Refractiva (ESCRS, por sus siglas en inglés), que se celebra desde el pasado viernes hasta este martes.

Existen pruebas contundentes de que la exposición al aire contaminado es perjudicial para el corazón y los pulmones. Se sabe mucho menos sobre los efectos de la contaminación atmosférica en los ojos, a pesar de que están directamente expuestos.

Los investigadores afirman que los nuevos hallazgos refuerzan la necesidad de normas más estrictas sobre la calidad del aire y medidas para reducir la contaminación.

La investigación fue presentada por Ahmed Alnabihi, del Hospital y Centro de Investigación Oftalmológica Rey Khaled, en Riad (Arabia Saudí). “Sabemos desde hace años que la contaminación del aire daña los pulmones y el corazón, pero sus efectos en los ojos se han estudiado mucho menos y la evidencia existente era dispersa e inconclusa”, apuntó.

Alnabihi añadió: “A diario vemos pacientes que pierden la visión debido a afecciones como el glaucoma y las cataratas. Estas enfermedades se etiquetan como ‘relacionadas con la edad’, como si el envejecimiento fuera el único culpable, pero siempre me ha parecido una explicación incompleta. Si algún factor ambiental acelera estas afecciones, eso cambia nuestra perspectiva y sugiere que podríamos tomar medidas para reducir los riesgos”.

REVISIÓN

El estudio es una revisión sistemática y un metaanálisis, lo que significa que los investigadores recopilaron todas las investigaciones existentes en este campo y agruparon los datos.

Esto incluyó 41 estudios observacionales independientes, que se basaron en datos de millones de personas en Asia Oriental y Reino Unido, e incluyeron algunas de las bases de datos de salud ocular más grandes del mundo.

Los investigadores analizaron los niveles de varios tipos de contaminación atmosférica: partículas en suspensión (PM2.5 y PM10), dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, ozono y monóxido de carbono. Compararon estos niveles con el número de personas diagnosticadas con glaucoma, cataratas o degeneración macular asociada a la edad.

Esto demostró que cuanto mayores son los niveles de partículas finas (PM2.5), mayor es el riesgo de glaucoma.

Así, las personas que viven en las zonas más contaminadas tienen hasta un 70% más de probabilidades de padecer glaucoma en comparación con las que viven en las zonas menos contaminadas.

PARTÍCULAS FINAS

Asimismo, quienes viven en zonas más contaminadas se enfrentan a un riesgo consistentemente mayor de desarrollar cataratas, y a mayor contaminación, mayor riesgo.

“El hallazgo más claro se observó en relación con las partículas finas: las diminutas partículas presentes en el humo, los gases de escape de los vehículos y la contaminación industrial, lo suficientemente pequeñas como para penetrar profundamente en el organismo”, indicó Alnabihi.

Este investigador recalcó: “Por cada aumento significativo en la exposición a la contaminación, el riesgo de glaucoma se incrementó en torno a un ocho por ciento y el de cataratas en torno a un cuatro por ciento. La evidencia sobre la degeneración macular asociada a la edad fue menos consistente, aunque algunas investigaciones respaldaron una relación. Otros contaminantes, como el dióxido de nitrógeno y el ozono, mostraron asociaciones más débiles o mixtas”.

Se cree que las partículas finas causan inflamación y estrés oxidativo en el cuerpo. Tras años de exposición, estos efectos pueden dañar el nervio óptico, lo cual es relevante para el glaucoma, o el cristalino, lo cual es relevante para las cataratas.

A diferencia de la mayoría de los demás órganos, el ojo está directamente expuesto al ambiente. La superficie ocular -la película lagrimal, la conjuntiva y la córnea- no tiene barrera entre ella y el aire exterior. Esto hace que la plausibilidad biológica en este caso sea mayor que en el de otros órganos.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de estándares más estrictos de calidad del aire y medidas para reducir la contaminación, como la creación de espacios verdes y la disminución del tráfico en las ciudades.

(SERVIMEDIA)
14 Sep 2026
MGR/gja