Investigación

Un análisis del Etna y el Tajogaite desmonta la idea de que el magma se fragmenta en un único momento

- El hallazgo puede mejorar los modelos que predicen la dispersión de cenizas y los riesgos de las erupciones

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio del Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia (INGV) de Italia ha hallado nuevas evidencias de que el magma se fractura, recompone y vuelve a fragmentarse repetidamente durante las erupciones volcánicas, un proceso mucho más prolongado y complejo de lo que plantean los modelos tradicionales. Comprender cómo se rompen y vuelven a unirse los fragmentos permite mejorar las estimaciones sobre el tamaño la cenizas y el riesgo para la población.

El trabajo, publicado recientemente en la revista 'Geology', se basa en el análisis microscópico de materiales expulsados por los volcanes Etna y Stromboli, en Italia, y por el volcán Tajogaite de La Palma (Canarias), cuya erupción de 2021 ofreció nuevas pistas sobre cómo se forman las cenizas y fragmentos volcánicos.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la "soldadura" o reunificación de fragmentos volcánicos "puede resultar tan importante como su rotura a la hora de determinar el tamaño final de las cenizas y piroclastos expulsados". Esa característica influye directamente en la distancia a la que pueden desplazarse los materiales volcánicos y en los riesgos asociados para la población, la aviación, la agricultura o las infraestructuras.

El equipo internacional de vulcanólogos demostró que el magma no se fragmenta en un único punto ni en un único instante durante una erupción, sino que atraviesa múltiples episodios de rotura, cicatrización y nueva fragmentación desde el interior del volcán hasta el exterior. La investigación fue liderada por el vulcanólogo del INGV Jacopo Taddeucci y contó con la participación de investigadores italianos y españoles vinculados, entre otras instituciones, al Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) de Tenerife.

Los autores analizaron partículas volcánicas expulsadas durante erupciones recientes del Etna (Sicilia, Italia), volcán que mantiene actividad prácticamente constante, y el Stromboli, en el archipiélago de las Eolias, así como de Cumbre Vieja, el sistema volcánico de la isla de La Palma (Canarias) que dio lugar al volcán Tajogaite tras la erupción de 2021. Para ello utilizaron microscopía electrónica de barrido y microtomografía de rayos X, técnicas que permiten observar estructuras microscópicas conservadas en los fragmentos volcánicos.

El estudio identificó señales microscópicas de cristales rotos, grietas cicatrizadas y fragmentos previamente fracturados que volvieron a incorporarse al magma antes de romperse nuevamente. Estas evidencias indican que la fragmentación no es un evento puntual, como asumían muchos modelos eruptivos, sino un proceso prolongado que puede desarrollarse a diferentes profundidades y temperaturas.

UN LABORATORIO NATURAL

El caso de Tajogaite tuvo especial importancia en la investigación porque permitió estudiar cómo cambiaban estas microestructuras según evolucionaba la erupción. Los científicos observaron que determinadas "cicatrices" microscópicas eran más abundantes durante las fases de fuentes de lava, asociadas a procesos de fragmentación más profundos y calientes, mientras que los cristales rotos y fragmentos reincorporados aparecían con mayor frecuencia en fases eruptivas menos energéticas y más superficiales.

Según los autores, estas huellas microscópicas quedan preservadas en las rocas volcánicas incluso después de finalizar una erupción, lo que permite reconstruir procesos ocurridos en el interior del volcán que no pueden observarse directamente. Esta información podría contribuir a mejorar los modelos utilizados para estimar la dispersión de cenizas y evaluar la peligrosidad de futuras erupciones.

(SERVIMEDIA)
17 Sep 2026
EDU/gja