Clima

La Antártida pierde hielo marino por un triple “caos climático” desde 2015

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Un nuevo estudio revela que la Antártida está siendo afectada por una triple combinación de “caos climático” desde 2015 que provoca que el hielo marino se derrita hasta niveles mínimos históricos.

Durante décadas, las gélidas tierras salvajes del extremo sur del planeta desafiaron las tendencias del calentamiento global e incluso los niveles de hielo comenzaron a aumentar, hasta que la situación se revirtió repentinamente en 2015. Ahora los científicos afirman haber descubierto el motivo.

El estudio, dirigido por la Universidad de Southampton (Reino Unido) y publicado este viernes en la revista ‘Science Advances’, demuestra que una serie de eventos acumulativos desequilibraron el océano Antártico, que rodea la Antártida, arrastrando agua inusualmente cálida y salada desde las profundidades hasta la superficie. Ello fue tan extremo que arrasó con vastas extensiones de hielo equivalentes al tamaño de Groenlandia, lo que provocó mínimos históricos en 2023.

“El hielo marino antártico en el océano Austral contribuye a impulsar la circulación oceánica de vuelco del planeta. Sin embargo, desde 2015, la región ha experimentado una enorme transformación, con una pérdida extrema de hielo en todo el continente”, apunta Aditya Narayanan, oceanógrafo de la Universidad de Southampton,

Narayanan añade: “Lo que comenzó como una acumulación lenta de calor en las profundidades marinas bajo el hielo marino antártico fue seguido por una violenta mezcla de agua, que terminó en un círculo vicioso donde hace demasiado calor para que el hielo se recupere”.

“Es preocupante porque la pérdida masiva de hielo marino desestabiliza los sistemas de corrientes oceánicas del mundo, calentando nuestro planeta mucho más rápido de lo previsto”, indica.

TRES ETAPAS

Mediante un sofisticado programa de medición del hielo, el equipo descubrió que la disminución del hielo marino en la Antártida se ha producido en tres etapas, impulsada por los cambios en los vientos y el calentamiento de los océanos.

La primera ocurrió alrededor de 2013, cuando vientos cada vez más fuertes comenzaron a arrastrar agua cálida y salada de las profundidades del océano más cerca de la superficie.

La segunda llegó en 2015. Entonces, vientos intensos mezclaron el calor de las capas más profundas directamente con la capa superficial, derritiendo rápidamente el hielo marino, especialmente en la Antártida Oriental.

Y desde 2018, el sistema hielo-océano se ha visto atrapado en un ciclo en el que, con menos hielo para derretir, la superficie permanece salada y cálida, lo que inhibe la formación de nuevo hielo.

El estudio también halló una sorprendente asimetría en la forma en que el hielo retrocede a través del continente, con una pérdida en la Antártida Oriental impulsada casi en su totalidad por el océano, alimentada por una oleada ascendente de aguas profundas más cálidas.

Sin embargo, en la Antártida Occidental, el calor quedó atrapado en el océano por una densa capa de nubes, que fue canalizada por aire cálido procedente de las zonas subtropicales hacia el polo, derritiendo el hielo marino durante los veranos de 2016 y 2019.

“Este no es solo un problema regional; el hielo marino antártico actúa como un espejo de la Tierra, reflejando la radiación solar de vuelta al espacio2, indica Alessandro Silvano, de la Universidad de Southampton.

Silvano subraya: “Su pérdida podría desestabilizar las corrientes que almacenan calor y carbono en el océano, acelerando el calentamiento global, y también desestabilizar las plataformas de hielo que impiden que los glaciares se deslicen hacia el mar, elevando el nivel global del mar”.

VIENTOS MÁS FUERTES

El equipo de investigación advierte de que el cambio climático provocado por el ser humano está alimentando vientos más fuertes, dejando al descubierto la superficie del océano Antártico y empujando el calor de las profundidades marinas hacia la superficie.

Si esta situación continúa, ese océano podría verse abocado a un "estado prolongado de bajo hielo marino", según Alberto Naveira Garabato, profesor de Oceanografía Física de la Universidad de Southampton, quien concluye: "Si la escasa extensión de hielo marino persiste hasta 2030 y más allá, el océano podría pasar de ser un estabilizador del clima mundial a un nuevo y poderoso motor del calentamiento global".

(SERVIMEDIA)
08 Mayo 2026
MGR/gja