Banco de España
El Banco de España dispara en nueve décimas las proyecciones de inflación y mejora una décima el PIB de 2026
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El Banco de España elevó en nueve décimas sus proyecciones de inflación para 2026, hasta el 3%, frente al 2,1% que estimaba en diciembre, y mejoró en una décima sus perspectivas para el PIB este año, hasta el 2,3%.
Así se desprende de las ‘Proyecciones Macroeconómicas e Informe Trimestral de la Economía Española’, publicadas este viernes por el organismo que dirige José Luis Escrivá y marcadas por el conflicto en Irán y su impacto en la economía.
El crecimiento de 2026 arranca impulsado por el cierre del cuarto trimestre de 2025, en el 0,8%, mejor de lo esperado y apoyado en la demanda interna y, en concreto, en el consumo privado y la inversión. Para este primer trimestre de 2026, el Banco de España apuntó a una moderación del crecimiento, entre el 0,5% y el 0,6%.
La evolución de los próximos trimestres estará marcada por “una significativa desaceleración del ritmo de expansión de la actividad”, y en ello influirá el contexto internacional y el conflicto en Oriente Próximo. Con este escenario, el Banco de España estimó que el PIB de 2026 se situará en el 2,3% y el de 2027, en el 1,7%, dos décimas menos de lo esperado en diciembre. La economía española seguirá así una tendencia de desaceleración desde el 2,8% en el que cerró 2025.
El director general de Economía del Banco de España, José David López Salido, señaló que la fortaleza, dinamismo y robustes de la economía española contrastaba con la europea hasta febrero. Sin embargo, el shock producido por la guerra “altera esta dinámica, altera el precio de los activos financieros y de los tipos de interés”.
Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, las previsiones del Banco de España han ido oscilando en función de los comportamientos externos. López Salido señaló que, antes de la guerra, “los datos de la economía española eran positivos” y el organismo revisó el PIB al alza, hasta el 2,4%.
Con la irrupción del conflicto, recortó cuatro décimas, hasta el 2%. Más tarde, la aprobación del real decreto ley del Plan Integral para hacer frente a la crisis en Oriente Próximo, convalidado el jueves en el Congreso, supuso “un alivio” a ese efeto de la guerra y llevó a mejorar las previsiones hasta ese 2,3%.
EL CONFLICTO DISPARA LA INFLACIÓN
El conflicto en Oriente Próximo ha provocado un “súbito encarecimiento de las materias primas energéticas”, como el petróleo y el gas, y esto ha llevado a una revisión al alza de las previsiones de inflación.
También impactarán “las sorpresas al alza en los alimentos y la persistencia observada en los servicios” desde noviembre hasta la fecha. Esta trayectoria hizo pronosticar al Banco de España un encarecimiento de los alimentos en los próximos meses, consecuencia, también, del encarecimiento de los costes energéticos y de otros insumos relevantes, como los fertilizantes.
El aumento de los costes de producción derivado del encarecimiento de la energía podría trasladarse a los precios de consumo del resto de los bienes y servicios, con una inflación subyacente más elevada.
No obstante, el Banco de España vaticinó que todos estos impactos al alza en los precios se verán compensados por la rebaja de la fiscalidad energética introducida por el real decreto del Plan Integral para hacer frente a la crisis en Oriente Próximo, convalidado el jueves en el Congreso.
López Salido apuntó que las medidas del Real Decreto absorben “el efecto directo del shock de la energía” y contiene en cinco décimas el impacto que podría tener la guerra en la inflación. De esta forma, la estimación del IPC para 2026 se situó en el 3% y la subyacente, en el 2,7%. En 2027, los precios tenderán a la moderación, aunque serán más alto de lo que el Banco de España calculaba en diciembre.
El IPC del próximo año quedará en el 2,5%, con una revisión al alza de seis décimas, por los precios de las materias primas energéticas, el efecto previsto de la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y el efecto base asociado al incremento de la fiscalidad energética en la primavera de 2027 en comparación con el mismo período de 2026. La inflación subyacente de 2027 será del 2,7%, seis décimas más.
EL PARO BAJA DEL 10%
La tasa de paro cerrará 2026 en el 9,9%, una décima menos de lo previsto en diciembre y seis décimas menos que en 2025, cuando cerró en el 10,5%. En 2027, la tasa de desempleo estimada por el Banco de España caerá al 9,6%. Pese a esta evolución positiva del mercado español, el Banco de España avisó de una reducción del ritmo de mejora respecto a lo observado en años anteriores.
A su vez, el ritmo de creación de empleo se desacelerará en los próximos trimestres. De esta forma, pasará del 2,7% en 2025, al 2,2% en 2026 y al 1,3% en 2027.
La productividad por ocupado “permanecerá débil” a lo largo de este año y repuntará en 2027. En 2026, su evolución reflejará la menor creación de empleo anticipada, mientras que en 2027 las dinámicas previstas para el crecimiento del empleo y del PIB situarían el avance de la productividad en torno al 0,4 %, cerca de su promedio histórico.
El Banco de España también espera que la remuneración por asalariado sea mayor de lo previsto en diciembre, aunque siguiendo la senda de moderación prevista. Los convenios colectivos registrados hasta febrero, con afectación para unos 7,2 millones de trabajadores, recogían una subida salarial del 2,9% para 2026, seis décimas menos de lo acordado en 2025.
A lo largo de este año, se espera que los nuevos acuerdos contemplen “incrementos salariales algo superiores” a los recogidos en los convenios firmados en años anteriores. Las mejoras salariales en el sector privado podrán reflejar un “efecto arrastre” consecuencia de los aumentos acordados en las retribuciones del sector público, sobre todo en 2027.
DÉFICIT POR ENCIMA DEL 2%
El déficit de las Administraciones Públicas quedará en el 2,3% tanto en 2026 como en 2027, con una reducción de dos décimas respecto al 2,5% en el que cerró 2025. En comparación con las proyecciones de diciembre, se empeoró en dos décimas, respectivamente, el dato de 2026 y el de 2027.
El Banco de España calculó que la mejora de los ingresos públicos esperados para estos ejercicios “acarrearía un menor déficit público en general”. Sin embargo, en 2026, se vería contrarrestado por las medidas temporales del decreto anticrisis. En 2027, impactaría la mayor revalorización de las pensiones como resultado de la revisión al alza de la inflación esperada para 2026.
En estos años, también impactarán en el déficit las ayudas al transporte de viajeros, las medidas para hacer frente a los últimos daños meteorológicos, el mayor gasto en defensa o las medidas de reparación de los daños causados por la dana de 2024.
El Banco de España también contempló en estas proyecciones el gasto neto computable a efectos de las reglas fiscales europeas y avisó de que “existe un riesgo de que este crezca”, en términos anuales en 2025, 2026 y 2027, por encima del límite superior máximo permitido de acuerdo con el Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo (Pfemp).
No obstante, en términos acumulados desde 2023, el incremento proyectado se situaría todavía dentro del margen de flexibilidad permitido en 2025, mientras que en 2026 se vislumbra un riesgo de desviación al alza, que sería mayor en 2027, como consecuencia “del crecimiento previsto de las partidas que impulsan el gasto y del agotamiento del margen de desviación acumulado permitido por las nuevas reglas europeas”.
En lo que respecta a la ratio de deuda, el Banco de España revisó “ligeramente a la baja” las proyecciones de 2026 y 2027, debido al mayor crecimiento del PIB nominal. Para 2026, se espera que la deuda alcance el 99,2% del PIB y descienda al 98,1% en 2027.
(SERVIMEDIA)
27 Mar 2026
NFA/gja


