Calentamiento global

El cambio climático modifica cómo los parásitos afectan a las aves y amenaza el equilibrio de los ecosistemas

Madrid
SERVIMEDIA

El cambio climático "está modificando la forma en que los parásitos afectan a las aves europeas y amenaza con alterar el equilibrio de los ecosistemas", según un estudio internacional con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que analizó 62 interacciones entre aves y parásitos en 14 poblaciones distribuidas desde el sur de Europa hasta Escandinavia.

La investigación tiene especial interés desde una perspectiva de salud global. Algunos parásitos aviares "están emparentados con patógenos que afectan a otros animales, incluidos los humanos, por lo que comprender cómo el cambio climático altera estas relaciones biológicas resulta relevante para anticipar posibles cambios en la circulación de enfermedades zoonóticas".

Los autores advirtieron de que estos cambios pueden tener implicaciones ecológicas amplias, ya que los parásitos forman parte de los ecosistemas y contribuyen a regular las poblaciones de sus hospedadores. Alterar su distribución, intensidad o prevalencia puede provocar efectos en cascada sobre la biodiversidad y el funcionamiento de las comunidades naturales.

La investigación, publicada en la revista 'Plos One', compara dos periodos de muestreo separados por once años y muestra que los efectos del calentamiento global sobre las infecciones de las aves por parásitos no son uniformes. En general, según los datos aportados, la intensidad de las infecciones parasitarias tendió a disminuir, pero esa reducción fue más acusada en latitudes bajas, donde el aumento de temperatura y las sequías han sido mayores.

PARÁSITOS SANGUÍNEOS

El caso de los parásitos sanguíneos es uno de los resultados más relevantes del trabajo. Aunque la intensidad de la infección tendió a bajar, "su prevalencia aumentó" y se detectaron "nuevos parásitos sanguíneos en poblaciones donde antes no aparecían". Este patrón apunta a un escenario más complejo que una simple reducción de parásitos: el cambio climático puede estar modificando cómo circulan, qué vectores los transmiten y en qué poblaciones aparecen.

Los investigadores explican que muchos parásitos dependen de la disponibilidad de agua o humedad para completar sus ciclos de vida. Es el caso de numerosos parásitos sanguíneos, transmitidos por insectos que necesitan fuentes de agua o determinados niveles de humedad para el desarrollo de sus larvas, y también de artrópodos como garrapatas o pulgas. Por ello, el aumento de temperaturas y las sequías en el sur de Europa podrían estar reduciendo las condiciones favorables para algunos de estos organismos.

“El hecho de que el clima esté alterando las interacciones entre aves y parásitos de forma distinta según la latitud implica que no podemos esperar respuestas uniformes al cambio climático, una información clave a la hora de diseñar estrategias de conservación realistas ante el contexto de calentamiento acelerado que vivimos”, destacó el investigador del MNCN Santiago Merino.

El estudio incluyó nueve especies de aves y diferentes grupos de parásitos, como parásitos sanguíneos, ectoparásitos de las plumas y otros artrópodos. En el caso de los parásitos sanguíneos, entre ellos algunos relacionados con enfermedades como la malaria aviar, los resultados muestran que los efectos del cambio climático no son lineales ni iguales para todos los grupos.

APARICIÓN DE NUEVOS VECTORES

“En el caso de los parásitos sanguíneos, que causan enfermedades como la malaria aviar, su presencia también tendió a disminuir, pero aumentó su prevalencia y además aparecieron nuevos parásitos que no se habían detectado en el primer periodo de muestreo”, explicó Merino.

Por su parte, el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) Juan José Soler señaló que en estos parásitos, transmitidos por vectores, influyen factores como “la disponibilidad de insectos, la humedad o la respuesta inmunitaria de las aves”. Esto refuerza la idea de que el calentamiento global no solo cambia temperaturas, sino también las redes biológicas que conectan hospedadores, parásitos y vectores.

Además de los parásitos, el trabajo analizó variables demográficas y reproductivas de las aves, como la fecha y el tamaño de puesta o de nidada. Aunque las tendencias no fueron estadísticamente significativas, los datos apuntan a un adelanto en la puesta de huevos, una reducción del tamaño de las nidadas y una disminución del tamaño de puesta en muchas de las poblaciones estudiadas.

“Ajustes que no siempre son suficientes para compensar los cambios rápidos del entorno”, añadió Alejandro Cantarero, de la Universidad Complutense de Madrid, al referirse a las respuestas reproductivas observadas en las aves ante el aumento de las temperaturas.

EFECTOS EN CASCADA

“Comparando datos recogidos durante décadas y en amplios gradientes geográficos podemos entender realmente cómo el cambio climático está reconfigurando las relaciones biológicas, de ahí la importancia de mantener estos programas de seguimiento a largo plazo”, concluyó el investigador de la Estación Biológica de Doñana Jordi Figuerola.

En esta investigación internacional participaron el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Estación Biológica de Doñana y la Estación Experimental de Zonas Áridas, todos ellos del CSIC, junto a la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Extremadura, la Universidad de Granada y otros organismos internacionales.

(SERVIMEDIA)
12 Mayo 2026
EDU/clc