Discapacidad

El Cermi reclama la reforma de la Ley de autonomía del paciente para adaptarla a la convención de la ONU de discapacidad

MADRID
SERVIMEDIA

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha reclamado la reforma de la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente, para adecuarla a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas y al nuevo marco jurídico español en materia de discapacidad.

Esta demanda fue planteada por el presidente del Cermi Estatal, Luis Cayo Pérez Bueno, durante su intervención en el Congreso Internacional 'El reto de envejecer con derechos', celebrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia, donde abordó la regulación de la autonomía del paciente desde una perspectiva exigente de derechos humanos.

Según expuso Pérez Bueno, la legislación vigente fue aprobada con anterioridad a la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, a la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y a la Ley 8/2021, por lo que contiene previsiones que han quedado desfasadas y que resultan contradictorias con el actual modelo basado en el respeto a la voluntad, los deseos y las preferencias de la persona.

El Cermi considera que la normativa mantiene todavía elementos propios de un sistema de sustitución en la toma de decisiones, reconoce de forma insuficiente el derecho a decidir con apoyos y no garantiza plenamente la accesibilidad universal en todo el proceso de información y consentimiento sanitarios.

Por ello, la plataforma representativa de la discapacidad organizada demanda una reforma integral del régimen del consentimiento informado, con el fin de eliminar cualquier forma de sustitución en la toma de decisiones sanitarias, reconocer expresamente el derecho a recibir apoyos para decidir sobre la propia salud y asegurar la accesibilidad universal, incluida la accesibilidad cognitiva.

Asimismo, el Cermi reclama reforzar las garantías legales frente a tratamientos involuntarios, internamientos no consentidos, intervenciones coercitivas, contenciones físicas o químicas y otras prácticas restrictivas de derechos, así como revisar la terminología legal para adecuarla al enfoque de derechos humanos.

Durante su intervención, Pérez Bueno recordó que las personas con discapacidad, aunque no son necesariamente personas enfermas, suelen tener una relación más intensa con los servicios sanitarios y continúan encontrando barreras que generan situaciones de discriminación y exclusión. Añadió que muchas de estas consideraciones y propuestas son igualmente aplicables a las personas mayores que se encuentran en situaciones de discapacidad de hecho.

El Cermi subrayó que la adaptación de la legislación sanitaria al marco prescriptivo de la Convención de la ONU constituye una prioridad de su agenda política y normativa, e hizo un llamamiento a las instituciones públicas, a la comunidad académica y a los operadores jurídicos para avanzar hacia una regulación plenamente respetuosa con los derechos humanos de las personas con discapacidad.

(SERVIMEDIA)
12 Jun 2026
s/clc