Medio ambiente
La contaminación del aire causa inestabilidad social en las hormigas
- El ozono destruye las señales de olor específicas de la colonia y provoca ataques, según un estudio
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El aumento de los niveles de ozono en la atmósfera ocasiona inestabilidad social en las colonias de hormigas.
Esa es la conclusión de un estudio dirigido por investigadores del Instituto Max Planck de Ecología Química (Alemania) y publicado este lunes en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.
Markus Knaden y sus colegas investigaron los efectos del ozono en insectos sociales como las hormigas, ya que el reconocimiento de nidos en la colonia también se basa en señales químicas.
Las hormigas suelen reconocer a sus compañeras de nido basándose en las mezclas de hidrocarburos específicas de cada especie que producen en sus glándulas.
Estas mezclas consisten principalmente en alcanos estables, pero también contienen alquenos, compuestos con dobles enlaces carbono-carbono que pueden oxidarse y degradarse.
ALQUENOS
Aunque los alquenos se encuentran en cantidades muy pequeñas, son cruciales para el olor único de la colonia. Las hormigas aprenden el olor de su colonia inmediatamente después de la eclosión.
Más tarde, al entrar en contacto con otras hormigas, comparan su olor con el olor familiar de su propia colonia. Si reconocen el olor, las otras hormigas son consideradas compañeras de nido y tratadas amigablemente. De lo contrario, suelen volverse agresivas con las hormigas cuyos perfiles de olor no coinciden con los de su propia colonia.
"Queríamos saber si la exposición a niveles elevados de ozono alteraría la firma olfativa de las hormigas, provocando agresión al regresar a la colonia. La pregunta crucial para nosotros era: ¿Podría la contaminación atmosférica alterar la delicada estructura social de las colonias de hormigas?", indica Nan-Ji Jiang, del Instituto Max Planck de Ecología Química.
SEIS ESPECIES
Para sus experimentos, los investigadores expusieron hormigas de seis especies diferentes a una concentración de ozono de 100 partes por billón (ppb), un nivel que se suele medir en las zonas afectadas durante el verano.
Tras 20 minutos de exposición al ozono, las hormigas regresaron a su colonia. Cinco de las especies estudiadas mostraron amenazas y agresividad hacia las hormigas expuestas al ozono, a pesar de pertenecer a la misma colonia.
“Queríamos saber si esto se acompañaba de un cambio en la cantidad de alquenos en el cuerpo de las hormigas. Esto fue difícil de medir porque, incluso en hormigas no contaminadas, la cantidad de alquenos es extremadamente baja. Sin embargo, pudimos medir estos compuestos en hormigas individuales mediante cromatografía de gases termodesortiva”, explica Knaden.
El olor característico de la colonia se compone principalmente de alcanos estables que no se oxidan con el ozono. Los alquenos sensibles al ozono representan solo una pequeña proporción de los compuestos que conforman el olor característico de las hormigas.
"Esperábamos que la exposición al ozono afectara el reconocimiento de las compañeras de nido, ya que sabíamos que las hormigas llevan al menos pequeñas cantidades de alquenos fácilmente degradables en su cuerpo. Sin embargo, nos sorprendió el drástico cambio en el comportamiento tras la exposición al ozono. Al parecer, a pesar de su pequeña cantidad, los alquenos son extremadamente importantes para la especificidad del olor de la colonia", afirma Knaden.
Solo una especie, la hormiga asaltante clonal ‘Ooceraea biroi’, no mostró agresión hacia sus compañeras de nido tras la exposición al ozono. Esto podría deberse a la biología especial de esta especie. Todos sus individuos se reproducen clonalmente, no hay reina y el nivel de agresión entre individuos de diferentes colonias es generalmente bajo.
BIOMASA TOTAL
Aunque la disminución de insectos a nivel mundial se asocia principalmente al uso de pesticidas y la pérdida de hábitat, este estudio analiza los contaminantes atmosféricos como una posible causa.
La biomasa total de las 30.000 especies de hormigas equivale a la biomasa total de todas las aves y mamíferos juntos.
Las hormigas proporcionan importantes servicios ecosistémicos, como la dispersión de semillas y el control de plagas.
Además, el aumento de los niveles de contaminantes podría afectar de forma similar a otros insectos sociales, como las abejas, de cuya polinización dependen la mayoría de nuestros cultivos.
“Los contaminantes oxidantes como el ozono y los óxidos de nitrógeno se mencionan a menudo debido a sus efectos nocivos para los humanos. Sin embargo, también debemos ser conscientes de que estos contaminantes antropogénicos pueden causar daños significativos a nuestros ecosistemas”, indica Bill Hansson, coautor del estudio.
(SERVIMEDIA)
02 Feb 2026
MGR/clc


