Salud y medio ambiente

La contaminación del aire se vincula con más riesgo de brotes de artritis reumatoide

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

La exposición a la contaminación atmosférica, especialmente a partículas finas como polvo, hollín y humo, se asocia con una mayor actividad de la enfermedad y un mayor riesgo de brotes en la artritis reumatoide.

Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por 10 investigadores de Corea del Sur y publicado este miércoles en la revista ‘Annals of the Rheumatic Diseases’.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por inflamación y daño articular. Además, puede presentar síntomas sistémicos generalizados que afectan a otras partes del cuerpo. Afecta a entre un 0,5% y un 1% de la población adulta en el mundo.

Muchos factores contribuyen a su desarrollo, como la genética, las alteraciones del sistema inmunitario y la exposición a factores ambientales.

Estos factores ambientales pueden desempeñar un papel fundamental tanto en el inicio como en la exacerbación de la artritis reumatoide, si bien muchos de ellos son modificables.

El tabaquismo es uno de los factores de riesgo, mientras que aspectos climáticos, como la temperatura y la humedad del aire, y ciertos contaminantes, como la sílice, también se han relacionado con el desarrollo de la enfermedad.

ESTUDIO EXTENSO

Estudios epidemiológicos previos han demostrado una asociación entre la contaminación del aire y un mayor riesgo de desarrollar artritis reumatoide.

Un equipo de investigadores en Corea del Sur ha llevado a cabo un estudio para evaluar los efectos de la contaminación del aire sobre la actividad de la enfermedad y la aparición de brotes en pacientes con artritis reumatoide establecida, así como para explorar sus mecanismos subyacentes.

“Este es uno de los estudios más extensos que utiliza métodos rigurosos para vincular los contaminantes del aire con la actividad de la artritis reumatoide (AR). Dado el aumento de los niveles de contaminantes atmosféricos, estos resultados tienen importantes implicaciones clínicas, biológicas y de salud pública”, según afirmó Jeffrey A. Sparks, de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), en un editorial adjunto.

Sparks añade: “Además, refuerzan la idea de que los inhalantes pueden tener amplias implicaciones para el riesgo y la progresión de la AR y, posiblemente, de otras enfermedades autoinmunes. Desde una perspectiva clínica, esto podría ofrecer vías para reducir el riesgo de brotes de AR al evitar el aire de mala calidad y proporcionar una posible explicación para brotes de AR que, de otro modo, serían idiosincrásicos”.

MÁS DE 1.000 PACIENTES

El estudio de cohorte prospectivo realizó un seguimiento de 1.070 pacientes con artritis reumatoidea lo largo de 12.583 consultas ambulatorias reales durante cuatro años (2021-2024) en un importante centro médico de Corea del Sur.

La exposición a la contaminación del aire se estimó utilizando las concentraciones mensuales de seis contaminantes atmosféricos principales -dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3), monóxido de carbono (CO), material particulado con un diámetro de 10 micras (PM10) y material particulado con un diámetro de 2,5 micras (PM2.5)-, que se compararon con la actividad de la enfermedad y los resultados de los brotes registrados longitudinalmente en cada consulta ambulatoria.

El análisis estadístico se ajustó según las características demográficas, el estado serológico (la presencia de anticuerpos específicos típicos de la artritis reumatoide en la sangre), el uso de medicamentos, los factores socioeconómicos y las variables meteorológicas.

“Nuestro estudio halló que una mayor concentración de PM2.5 se asoció con una mayor actividad de la enfermedad y un mayor riesgo de brotes, especialmente tras una exposición prolongada a niveles elevados de PM2.5 durante más de dos semanas”, indica Eun Bong Lee, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl.

EVITAR LA POLUCIÓN

Los investigadores identificaron las partículas PM2.5 como el principal factor que contribuye al aumento de la actividad de la artritis reumatoide.

Debido a que estas partículas microscópicas son más pequeñas que los glóbulos rojos, pueden viajar fácilmente desde los pulmones al torrente sanguíneo, circulando hacia órganos distantes, donde pueden desencadenar la sobreproducción de moléculas dañinas llamadas especies reactivas de oxígeno, lo que induce estrés celular, daña el ADN y provoca respuestas inflamatorias en los órganos.

“Nuestro estudio tiene importantes implicaciones para la formulación de políticas de salud pública. Si bien se justifican estudios adicionales para determinar si la mejora de la calidad del aire puede reducir la actividad de la enfermedad en pacientes con artritis reumatoide, recomendamos que estos pacientes eviten la exposición prolongada a una mala calidad del aire, en particular a niveles elevados de PM2.5”, indica Lee.

(SERVIMEDIA)
05 Ago 2026
MGR/mag