Diálogo Servimedia
El covid, la dana y los incendios forestales convierten a las Fuerzas Armadas en punta de lanza ante las catástrofes
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Las Fuerzas Armadas españolas se han convertido en la punta de lanza de la respuesta del Estado ante las emergencias, y en la actualidad, tras la pandemia del covid, el volcán de la Palma, la dana de 2024 o la ola de incendios forestales, los ciudadanos identifican la respuesta del Estado en catástrofes con la actuación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), los hidroaviones del Ejército del Aire y del Espacio, o los ingenieros militares.
Así quedó de manifiesto durante el diálogo ‘La importancia de las Fuerzas Armadas en momentos de emergencia’, organizado por Servimedia. En el encuentro participaron el capitán y piloto apagafuegos Javier Gimeno, el teniente coronel de la UME Rafael López, el teniente de ingenieros Joaquín Gómez y la directora de Alianzas y Relaciones Internacionales de Fundación ONCE, Lourdes Márquez.
Moderado por el director general de Servimedia, José Manuel González Huesa, el diálogo celebrado en la sede de Servimedia permitió conocer la colaboración de la Fundación ONCE con el Ministerio de Defensa.
Desde 2007, dicha colaboración ha permitido mejorar la atención a personas con discapacidad en emergencias, algo que se puso de manifiesto en la respuesta a la pandemia del coronavirus, la dana que sacudió España, especialmente la Comunidad Valenciana, a finales de octubre de 2024, o en la erupción del volcán de La Palma.
Lourdes Márquez explicó que “hemos tenido ya diferentes situaciones especialmente complicadas y en todas ellas hemos podido contar con el apoyo y la colaboración de las Fuerzas Armadas”.
A modo de ejemplo, señaló la pandemia de covid, que “nos pilló de improviso a todos”, y en la que dijo que contaron con el apoyo desde la UME “en la atención, sobre todo, de personas mayores con discapacidad en residencias”.
También con la ayuda del Mando de Operaciones (MOE), y la conexión a través del Ejército del Aire para llevar Equipos de Protección Individual (EPI) a las islas, al movimiento de la discapacidad, que contaba con menos recursos.
En esa emergencia, recalcó, “hubo una coordinación constante” para intentar atender a esos espacios donde, “si la vulnerabilidad es grande, para una persona con discapacidad en situaciones de emergencia, la vulnerabilidad se multiplica”.
A partir de las experiencias acumuladas, Márquez destacó la importancia de la coordinación con los ministerios de Defensa e Interior para diseñar protocolos de emergencia que tengan en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad También subrayó la utilidad de los simulacros para mejorar la preparación y la respuesta ante futuras situaciones de crisis.
LIDERANDO LA RESPUESTA
Como representante de la UME, el teniente coronel Rafael López recordó que la unidad ha cumplido ya dos décadas desde su creación, años en los que ha liderado más de 855 intervenciones.
López destacó como un factor fundamental la coordinación entre los diferentes ejércitos, la UME, policías locales y otros organismos, ya que "ninguno de nosotros por sí solo puede sacar para adelante la emergencia". Esta colaboración se produce, insistió, a todos los niveles, desde los ayuntamientos, más en contacto con la población, hasta la administración central.
APAGAR EL FUEGO DESDE EL AIRE
Una visión relevante de la actuación en emergencias la ofreció el capitán Javier Gimeno, piloto del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, con sede en la Base Aérea de Torrejón, desde la que se despliegan los famosos hidroaviones apagafuegos amarillos, ‘botijos’ les dicen cariñosamente, que se han convertido en la presencia más esperada por la población ante los incendios forestales.
En un año en el que España sufrió en julio el mayor incendio de su historia en Burgohondo (Ávila), que arrasó más de 50.000 hectáreas, el capitán Gimeno explicó el trabajo que realizan los 145 militares del 43 Grupo, con sus 14 aviones, 10 CL-215T y 4 CL-415, para combatir los fuegos que castigan el territorio cada verano, cada vez con más virulencia.
“El enemigo al que nosotros nos enfrentamos parece que siempre es el mismo, que son los incendios y las llamas”, afirmó, pero señaló la importancia que tienen en la evolución de cada emergencia, desde las condiciones meteorológicas, a los terrenos descuidados por la despoblación rural.
Gimeno señaló que cada vez la coordinación con los equipos de tierra y con los medios aéreos es mejor “y somos más eficientes”, pero advirtió de que “inevitablemente” se están enfrentando a los incendios de nueva generación, algo que no deja de sorprenderles cuando ven el tamaño, por ejemplo, de los incendios de este año.
“Aunque el enemigo parece que siempre es el mismo, está evolucionando y es algo a lo que no podemos dejar de adaptarnos continuamente”, subrayó.
INGENIERÍA MILITAR
Un papel menos vistoso de las Fuerzas Armadas en las emergencias es el que explicó el teniente de ingenieros del Ejército de Tierra, Joaquín Gómez, del Regimiento de Especialidades de Ingenieros Nº 11, con base en Salamanca.
Gómez explicó el trabajo que realizan en desastres como la dana de Valencia o las inundaciones de Aldea del Fresno, y detalló las dificultades que tienen que salvar desde el punto de vista logístico para mover por todo el territorio nacional maquinaria pesada.
Mientras que en el día a día su labor es apoyar el despliegue de las tropas, en el ámbito civil, cuando hay catástrofes naturales, al ser la unidad con más maquinaria pesada del Ejército de Tierra, son los encargados de desplegarla y operarla para limpiar escombros, rehabilitar caminos o construir puentes provisionales.
Cuando hay una emergencia, afirmó, “siempre” se recurre a su regimiento a través ya sea de la UME o de un ayuntamiento directamente.
Para ejemplificar el trabajo que realizan, citó el caso de la riada que golpeó la localidad de Aldea del Fresno, en la Comunidad de Madrid, el 3 de septiembre de 2023, cuando la lluvia torrencial de una dana provocó el desbordamiento del río Alberche. La consecuencia más visible fue la destrucción de sus puentes, por lo que sus vecinos quedaron incomunicados. La solución fue la instalación de puentes provisionales del Ejército.
Otra emergencia que atendieron fue la de la dana en Valencia, en la que pasaron una “odisea”, explicó, para llegar a la zona de actuación con un convoy de 70 vehículos pesados con remolques, con las máquinas encima. Su tarea fue, principalmente, habilitar caminos, tanto en zonas urbanas como en zonas agrícolas.
ALTO COSTE PSICOLÓGICO
Por otra parte, los militares que intervinieron en el diálogo describieron el alto coste psicológico de las operaciones largas y sin un final claro, para atender emergencias como la dana o los grandes incendios.
A este respecto, destacaron la importancia del apoyo psicológico, la gestión del estrés y el compañerismo para sobrellevar la presión.
No obstante, todos ellos expresaron que su principal motivación es la vocación de servicio, propia de los miembros de las Fuerzas Armadas. Para ellos, poder aportar su granito de arena es lo que les empuja a continuar a pesar de las dificultades.
(SERVIMEDIA)
04 Oct 2026
MGN/nbc/fcm
