Corrupción
El DAO de la Guardia Civil avisa de que "tendrán que demostrar" las acusaciones de que presionó a la UCO
- Asegura que lo que diga la Fiscalía "no es palabra de Dios" y que no hay que "creer sus hipótesis"
- En un tenso y bronco interrogatorio de tres horas en el Senado, defiende su inocencia y se enfrenta a varios senadores
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El director adjunto operativo de la Guardia Civil, teniente general Manuel Llamas, protagonizó este viernes un tenso y bronco interrogatorio en la comisión del 'caso Koldo' del Senado, en donde avisó de que quienes le acusan de presionar a agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) para que se pusieran "de perfil" en investigaciones que afectan al Gobierno o al PSOE "tendrán que demostrarlo".
Durante prácticamente tres horas, el alto mando del Instituto Armado, que declaró ayer en la Audiencia Nacional imputado en el 'caso Leire', no solo respondió a las preguntas de los senadores, sino que en numerosas ocasiones se enfrentó a ellos o les retó, algo que también ocurrió por parte de los parlamentarios, cuyos comentarios en algún momento rozaron el insulto y obligaron al presidente de la comisión, el popular Juan José Sanz, a llamar la atención, tanto a los estos como al compareciente.
En todo momento, el teniente general, investigado por obstrucción a la Justicia y prevaricación, defendió su inocencia, aseguró que no iba a dimitir aunque se abra juicio y negó haber ordenado a los investigadores que se pusieran "de perfil", matizando también que cuando les dijo que no fuesen "proactivos" en sus pesquisas se refería a no "asumir el papel" que le corresponde al juez. De hecho, llegó a insinuar que entre los agentes hay "un exceso de protagonismo" y "cierta vanidad" en cuanto a "quién lidera la investigación".
Sin embargo, sus respuestas no convencieron a los senadores, sobre todo a los de PP, Vox y UPN, que no dudaron en exigir su dimisión.
"NO ES PALABRA DE DIOS"
La primera en tomar la palabra fue la senadora de UPN María Caballero, quien insistió en que debía dejar el cargo por, entre otros motivos, las acusaciones de la Fiscalía, que sostiene en su escrito por el que fue imputado junto a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que llegaron a elaborar "una lista negra con la que podrían haber identificado y presionado a los mandos del UCO que investigaban al entorno de Pedro Sánchez".
Tajante, apuntó que "la Fiscalía puede tener las consideraciones que quiera en torno" a sus "conductas" y elaborar "a partir de ahí sus tesis de acusación". "Pero eso tendrán que demostrarlo, no es palabra de Dios", avisó. Y añadió, en tono de crítica: "No sé por qué tomamos como norma el creer las hipótesis que se evalúan por parte de la Fiscalía".
TENSIÓN CON VOX
La tensión comenzó a subir cuando llegó el turno del senador de Vox Ángel Gordillo, quien insistió en que los "indicios de culpabilidad" contra él por "intentar influir de una manera decisiva" en causas que afectan a la familia del presidente del Gobierno son "racionales".
Volvió a insistir en si presionó a los investigadores, a lo que respondió que "categóricamente, no", reiterando lo que ya le respondió a Caballero. Y quiso dejar claro que su imputación no era por esos comentarios que hizo durante una reunión con el exjefe de la UCO Rafael Yuste en 2024, sino por su presunta participación en "una supuesta trama con una campaña de desprestigio en ciernes", criticando que repitiesen una y otra vez si pidió que los agentes se pusieran "de perfil".
Volvió a preguntarle si pensaba dimitir, a lo que Llamas respondió que le iba a contestar, "irónicamente, 'usted qué cree'", pero añadió que no tenía "motivo" para dejar su puesto. Y tras insistir en si presionó a los agentes para que no fuesen "proactivos", el teniente general elevó el tono visiblemente enfadado: "¿Tergiversa usted mis palabras o no me atiende suficientemente?", lo que provocó una llamada de atención. Pero Gordillo insistió minutos después con el mismo asunto y Llamas espetó que no le iba a contestar porque le parecía "cansino".
NO CONOCE A LEIRE DÍEZ
El interrogatorio bajó de tensión cuando preguntó el senador de ERC Joan Josep Queralt, a quien confirmó Llamas que no conocía a la exmilitante socialista Leire Díez y que "nunca jamás" se había reunido con ella ni recibido en su despacho. Y añadió que no le constaba que la llamada 'fontanera' del PSOE hubiera presionado a algún agente. Y afirmó, en un tono más suave, que se le acusaba de obstrucción a la Justicia por supuestamente "limitar la libertad de acción" de los investigadores.
Y la comparecencia se suavizó del todo cuando llegó el turno de María del Lirio Martín, del PSOE, quien defendió la profesionalidad de Llamas, ensalzó su currículum y aprovechó para aplaudir al Instituto Armado. Todo, para acusar al PP de tratar de "instrumentalizar" la comisión de investigación "para cuestionar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado" y "someter a un escrutinio de tintes políticos" al DAO aprovechando su mayoría absoluta para citar a comparecientes.
Fueron apenas 15 minutos de calma, porque en cuanto arrancó el turno del popular José Antonio Monago la tensión volvió a la Sala Clara Campoamor. Y comenzó con avisos entre el senador y Llamas por los gestos de este último ante la petición de dimisión. "No me haga gestos", dijo el popular, a lo que el teniente general respondió: "No me diga cómo me tengo que comportar".
Entre interrupciones se desarrolló el último cara a cara, en el que Monago acusó al DAO de no defender a la UCO y de "enemistad manifiesta con esta unidad". Más de 50 minutos duró el enfrentamiento, centrado en gran parte en la filtración del correo de la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez y la información reservada abierta al respecto, lo que el teniente general tachó de "error".
Pero el popular también le preguntó por esas presuntas exigencias a la UCO de "ponerse de perfil", ante lo que Llamas dijo que no iba a responder porque estaba cansado de repetir". "No es de gran interés para la comisión ni para los españoles el nivel de cansancio que tenemos los aquí presentes", le recriminó el presidente, obligándole a contestar. Y volvió a negarlo.
Monago zanjó su intervención señalando que el DAO, la directora de la Guardia Civil, y el ministro del Interior "tendrían que dimitir", porque "cada día que pasan en el cargo" es un "mensaje a los casi 80.000 guardias civiles que, con plena disciplina, cumplen con sus funciones a rajatabla". Y zanjó apuntando que sus explicaciones no les habían convencido.
Tras esto, Llamas pudo tomar la palabra por última vez, pero renunció porque "en tres horas" había tenido "tiempo más que de sobra" para explicarse.
(SERVIMEDIA)
17 Jul 2026
FCM/clc


