Lesión medular
Descubren cómo impedir que las cicatrices de la médula espinal bloqueen su reparación
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Un equipo internacional de investigadores de diversos centros científicos chinos ha descubierto una vía molecular que "podría impedir que las cicatrices de la médula espinal se conviertan en una barrera para su propia reparación", según un informe difundido este jueves sobre un estudio publicado en la revista científica ‘Burns & Trauma’.
El trabajo identifica el eje c-Jun–Irf8–CD36 como un mecanismo clave en la formación de cicatrices fibróticas tras una lesión medular. Estas cicatrices "pueden ayudar a estabilizar el tejido dañado en una primera fase", pero, cuando la fibrosis persiste, "forman una barrera física y bioquímica que bloquea el rebrote de los axones (las prolongaciones de las neuronas encargadas de transmitir las señales nerviosas) y limita la recuperación funcional".
Según los investigadores, la lesión de médula espinal suele provocar déficits motores y sensoriales duraderos porque el tejido dañado "no se repara como otros tejidos periféricos". Tras el daño, astrocitos, fibroblastos, células inmunes, vasos sanguíneos y componentes de la matriz extracelular forman un "microambiente complejo en la zona lesionada".
En la fase aguda, la cicatriz puede limitar la inflamación y preservar cierta estabilidad estructural. Sin embargo, la activación persistente de fibroblastos y el depósito de matriz extracelular "acaban generando una especie de muro que dificulta la regeneración nerviosa".
RECONECTAR LOS AXONES
Los investigadores subrayaron que el objetivo "no sería eliminar por completo la cicatriz, ya que en las primeras fases puede cumplir una función protectora", sino "modularla en el momento adecuado para evitar que se transforme en una barrera duradera contra la regeneración". Además, detallaron que el hallazgo, realizado inicialmente en ratones, abre una posible vía para desarrollar "tratamientos más precisos contra las lesiones de médula espinal, centrados en remodelar el microambiente de la lesión y facilitar que los axones tengan más opciones de reconectar".
La investigación fue realizada por científicos de los centros chinos del Hospital of Naval Medical University, la Universidad de Nantong, el Hospital of Nantong University, el Hospital of Soochow University y la Shanghai Jiao Tong University School of Medicine.
El estudio observó que una proteína llamada CD36 se acumula sobre todo en las cicatrices que se forman tras la lesión y aparece en mayor cantidad en algunos fibroblastos, unas células implicadas en la formación de tejido cicatricial. Cuando estos fibroblastos se activan en exceso, pueden favorecer la fibrosis y dificultar la reparación del tejido.
Para comprobar si era posible frenar este proceso, los investigadores probaron dos compuestos en modelos animales: ácido salvianólico B, que bloquea CD36, y T5224, que actúa sobre otra vía relacionada con la activación de esta proteína.
VASOS SANGUÍNEOS Y FIBRAS NERVIOSAS
Los resultados mostraron que ambos tratamientos redujeron la acumulación de fibroblastos asociados a la fibrosis y limitaron la formación de tejido cicatricial. Además, favorecieron procesos relacionados con la reparación, como la formación de nuevos vasos sanguíneos, el crecimiento de fibras nerviosas y la recuperación del movimiento de las patas traseras en los animales estudiados.
En el plano molecular, los autores identificaron una cadena de señales que ayuda a explicar este mecanismo: una proteína llamada c-Jun activa Irf8, y esta, a su vez, favorece la producción de CD36. Según el estudio, bloquear esta vía permitió reducir la respuesta fibrótica y orientar a los fibroblastos hacia un estado más favorable para la reparación del tejido.
(SERVIMEDIA)
02 Jul 2026
EDU/nbc
