Derechos humanos

Las ejecuciones por pena de muerte baten su récord histórico en 44 años

- Con 2.707 personas ejecutadas en 17 países durante el año pasado, según Amnistía Internacional

MADRID
SERVIMEDIA

Al menos 2.707 personas fueron ejecutadas el año pasado en 17 países por pena de muerte, lo que supone la cifra más alta de ejecuciones registrada por Amnistía Internacional (AI) desde 1981.

Amnistía aporta ese dato en su último informe anual sobre el uso de la pena de muerte en el planeta, titulado ‘Condenas a muerte y ejecuciones 2025’, dado a conocer este lunes.

Ese “impresionante aumento” se debió a “unos pocos gobiernos decididos a ejercer su poder mediante el miedo”, según Amnistía.

Hasta ahora, el récord de ejecuciones documentadas por Amnistía llegó en 2015, con 1.634. La serie histórica, analizada por Servimedia, indica que después hubo una tendencia descendiente hasta el estallido de la pandemia de la covid-19 (1.032 en 2016, 993 en 2017, 690 en 2018, 657 en 2019 y 483 en 2020).

Sin embargo, después se han encadenado cinco años al alza, con 579 ejecuciones en 2021, 883 en 2022, 1.153 en 2023, 1.518 en 2024 y 2.707 en 2025.

IRÁN, PRINCIPAL RESPONSABLE

Las autoridades iraníes, principales impulsoras de este incremento durante el año pasado, ejecutaron al menos a 2.159 personas, más del doble que en 2024.

En otros lugares, Arabia Saudí elevó su recuento de ejecuciones hasta al menos 356 y utilizó ampliamente la pena de muerte para delitos relacionados con las drogas.

En Kuwait, las ejecuciones casi se triplicaron (de seis en 2024 a 17 en 2025), mientras que casi se duplicaron en Egipto (de 13 a 23), Estados Unidos (de 25 a 47) y Singapur (de nueve a 17).

En general, las ejecuciones aumentaron en un 78%, después de que en 2024 se registraran al menos 1.518. El total de 2025 no incluye los miles de ejecuciones que AI considera que siguieron llevándose a cabo en China, que continuó siendo el país que más aplica la pena de muerte en el mundo.

“Este alarmante aumento del uso de la pena de muerte se debe a un grupo reducido y aislado de Estados dispuestos a llevar a cabo ejecuciones a toda costa, pese a la tendencia global continuada hacia la abolición”, apuntó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

Callamard añadió: “Desde China, Irán o Corea del Norte, pasando por Arabia Saudí y Yemen, hasta Kuwait, Singapur y Estados Unidos, esta vergonzosa minoría está utilizando la pena de muerte como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza que las instituciones estatales tienen sobre personas desfavorecidas y comunidades marginadas”.

DROGAS

El recrudecimiento de enfoques punitivos de la ‘guerra contra las drogas’ impulsó los esfuerzos por ampliar el uso de la pena de muerte. Esto se reflejó en el número de ejecuciones, pues casi la mitad (1.257 o un 46%) de todas las que se registraron fueron por delitos relacionados con las drogas: en China (número sin determinar), Irán (998), Kuwait (2), Arabia Saudí (240) y Singapur (15).

Además, Argelia, Kuwait y las Maldivas emprendieron iniciativas legislativas para ampliar el ámbito de aplicación de la pena capital con el fin de incluir este tipo de delitos.

El Gobierno de Burkina Faso aprobó un proyecto de ley que incluía la reinstauración de la pena de muerte para delitos como “alta traición”, “terrorismo” y “actos de espionaje”, mientras que las autoridades de Chad establecieron una comisión para revisar cuestiones relacionadas con la pena capital, incluida su reinstauración.

PUÑADO DE PAÍSES

Aunque las ejecuciones aumentaron, los países que las llevaron a cabo siguieron siendo una minoría aislada. Arabia Saudí, Corea del Norte, China, Egipto, EEUU, Irak, Irán, Somalia, Vietnam y Yemen son los mismos 10 países de los que se supo que habían llevado a cabo ejecuciones todos los años en el último quinquenio, y que habían mostrado un desprecio sistemático hacia las salvaguardias establecidas en virtud del derecho y las normas internacionales de derechos humanos.

Cuatro países reanudaron las ejecuciones el año pasado (Japón, Emiratos Árabes Unidos, Sudán del Sur y Taiwán), con lo que el total de países que ejecutaron a personas ascendió a 17.

“En el resto del mundo se hicieron progresos que demostraron que la esperanza es más fuerte que el miedo”, apuntó Amnistía Internacional.

No se tuvo constancia de ejecuciones ni de condenas a muerte en Europa y Asia central. Por decimoséptimo año consecutivo, EEUU fue el único país de América que llevó a cabo ejecuciones y casi la mitad de ellas tuvieron lugar en Florida.

En el África subsahariana, las ejecuciones se limitaron a Somalia y Sudán del Sur. Afganistán fue el único país de Asia meridional que ejecutó a personas, mientras que Singapur y Vietnam fueron los únicos de los que se tuvo constancia de que lo hicieran en el sureste asiático. Tonga era el único país de Oceanía que mantenía la pena de muerte en la ley.

“Es hora de que los países que llevan a cabo ejecuciones se unan al resto del mundo y conviertan esta práctica abominable en cosa del pasado. La pena de muerte no nos ofrece mayor seguridad. Al contrario: constituye una afrenta irreversible contra la humanidad, impulsada por el miedo y que muestra un desprecio absoluto por el derecho internacional de los derechos humanos”, recalcó Callamard.

“LLAMA DE LA ABOLICIÓN”

Cuando Amnistía Internacional comenzó su trabajo contra la pena de muerte en 1977, sólo 16 países la habían abolido. Hoy, esa cifra ha subido a 113, más de la mitad de los países del mundo, mientras que más de dos tercios son abolicionistas en la ley o en la práctica.

Ante “un telón de fondo de conductas depredadoras, miedo y odio”, según Amnistía, algunos países tomaron medidas el año pasado que demostraban que “la abolición mundial está al alcance de la mano”.

Las autoridades de Vietnam abolieron la pena de muerte para ocho delitos, entre ellos transporte de drogas, soborno y malversación, mientras que Gambia la abolió para el asesinato, la traición y otros delitos contra el Estado.

En una decisión histórica, la gobernadora de Alabama, Kay Ivey, concedió el indulto a Rocky Myers: el primer indulto que se concedía a una persona de raza negra condenada a muerte en ese estado de EEUU.

En Líbano y Nigeria se presentaron proyectos de ley para abolir la pena capital, mientras que el Tribunal Constitucional de Kirguistán declaró inconstitucionales las iniciativas para reintroducir la pena de muerte.

“La abolición total es posible si nos unimos para mantenernos firmes contra los pocos países aislados. Debemos mantener encendida, brillando con fuerza, la llama de la abolición hasta que el mundo quede totalmente libre de las tinieblas de los patíbulos”, concluyó Callamard.

(SERVIMEDIA)
18 Mayo 2026
MGR/nbc