Clima

Las emisiones desde el Acuerdo de París han agravado las olas de calor en Europa

- Según un estudio con inteligencia artificial, modelos climáticos y observaciones meteorológicas

MADRID
SERVIMEDIA

Las recientes olas de calor en Europa se han visto intensificadas por los gases de efecto invernadero emitidos desde que las naciones se comprometieron a limitar el calentamiento global en el Acuerdo de París, adoptado en 2015.

Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos y Nueva Zelanda, y publicado este martes en la revista ‘Geophysical Research Letters’.

“Hemos encontrado pruebas contundentes de que, si la ola de calor que azotó Europa en el verano de 2025 se hubiera producido sin las emisiones registradas desde 2015, muy probablemente habría sido más fría”, según Jared Trok, doctorando en ciencias del sistema terrestre en la Escuela Doerr de Sostenibilidad de la Universidad Stanford.

Trok añade: “Este resultado no es exclusivo de la ola de calor de 2025, sino que también se cumple para la semana más calurosa de Europa en cada año desde al menos 2021”.

Los científicos llevan mucho tiempo estudiando si la quema de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX ha contribuido a los cambios en las temperaturas medias globales y otros aspectos del clima terrestre.

En las últimas dos décadas, los investigadores han desarrollado métodos para estudiar cómo las emisiones históricas han afectado a las olas de calor, los huracanes, las sequías, los incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos.

MÁS EMISIONES FUTURAS

El nuevo estudio se basa en investigaciones previas y utiliza inteligencia artificial generativa entrenada con modelos climáticos para cuantificar si ciertos subconjuntos de las emisiones de origen humano han influido en fenómenos meteorológicos específicos en los últimos años.

Los resultados subrayan la necesidad de prepararse para fenómenos meteorológicos más extremos, incluso si se logran los objetivos políticos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En virtud del Acuerdo de París de 2015, casi 200 países se comprometieron a limitar el calentamiento global a muy por debajo de dos grados por encima de los niveles preindustriales, al tiempo que se esforzaban por limitarlo a 1,5 grados.

El calentamiento global ya se acerca al umbral de 1,5 grados y estabilizar la temperatura global requerirá reducir las emisiones a ‘cero neto’, el punto en el que los gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera se compensan con mecanismos naturales o tecnologías avanzadas.

“Incluso en los escenarios más optimistas para la reducción de emisiones, seguirá habiendo más emisiones en el futuro que en la última década desde el Acuerdo de París”, según Noah Diffenbaugh, profesor en la Escuela Doerr de Sostenibilidad de Stanford, quien agrega: “Este estudio subraya que podemos esperar que las olas de calor extremas que hemos estado experimentando recientemente se intensifiquen aún más en los próximos años”.

IMPACTOS DESPROPORCIONADOS

A medida que las emisiones globales anuales elevan los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, las olas de calor alcanzan nuevos extremos. Las temperaturas abrasadoras causaron la muerte de miles de personas en toda Europa en 2025, lo que resultó en el junio más caluroso registrado en la región hasta que las olas de calor batieron ese récord en 2026.

Casi una quinta parte de todas las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles se han emitido en la década transcurrida desde la adopción del Acuerdo de París. La mayor parte de ellas provienen de la quema de petróleo, gas natural y carbón.

Los resultados del nuevo estudio indican que existe una probabilidad superior al 99% de que las emisiones durante esta década intensificaran la devastadora ola de calor que azotó Europa en junio de 2025.

Los investigadores estimaron que las emisiones aumentaron la temperatura media diaria en algunas regiones en aproximadamente 0,33 grados. “Ese cambio de temperatura de un tercio de grado puede parecer pequeño, pero una gran cantidad de estudios demuestra que pequeños cambios de temperatura pueden tener un impacto significativo en los daños causados ​​por esos fenómenos meteorológicos extremos”, indica Trok.

Por ejemplo, investigaciones previas de Trok, Diffenbaugh y sus colegas han demostrado que un ligero aumento de la temperatura puede incrementar desproporcionadamente el riesgo de muertes relacionadas con el calor en Europa.

Otro estudio revela que las variaciones de la temperatura diaria tienen un impacto desproporcionado en la demanda de electricidad, las tasas de mortalidad, el rendimiento agrícola, la productividad laboral y otros sectores en Estados Unidos.

SEÑAL EN EL RUIDO

El estudio se publica en un momento en que miles de demandas están en curso para exigir responsabilidades a las compañías petroleras y otros productores de combustibles fósiles por las pérdidas y los daños causados ​​por fenómenos meteorológicos extremos vinculados al calentamiento global.

Sin embargo, atribuir daños específicos derivados de eventos meteorológicos concretos a subconjuntos de emisiones de origen humano resulta complejo. “Es una cuestión de relación señal-ruido. La variabilidad natural y aleatoria influye mucho en los fenómenos meteorológicos específicos, lo que dificulta detectar la influencia de una pequeña cantidad de emisiones humanas”, señala Trok.

Partiendo de un método desarrollado por los investigadores en 2024, Trok entrenó un tipo de IA generativa conocida como modelo de difusión utilizando datos meteorológicos simulados de 10 modelos climáticos globales.

Al analizar los datos simulados de cada modelo climático para los años 1850 a 2100, el modelo de difusión de los investigadores aprendió cómo varían las temperaturas superficiales en Europa con diferentes niveles de emisiones y condiciones meteorológicas, como la presión atmosférica y los niveles de humedad del suelo.

Para evaluar la fiabilidad de su marco de trabajo, el equipo comparó el rango de predicciones de temperatura del modelo con décadas de datos meteorológicos reales no utilizados en el entrenamiento.

También confirmó que el modelo predice con precisión las tendencias de temperatura a largo plazo en Europa, lo que refuerza la confianza en su capacidad para predecir cambios de temperatura en función de diferentes niveles de emisiones globales.

‘CÚPULA DE CALOR’

Para evaluar el impacto de las emisiones desde el Acuerdo de París, los investigadores introdujeron en el modelo las condiciones meteorológicas observadas que provocaron las olas de calor anuales más intensas en Europa entre 2016 y 2025, las cuales coincidieron, por lo general, con un sistema persistente de alta presión o ‘cúpula de calor’.

Los investigadores hicieron que el modelo predijera las temperaturas diarias bajo los niveles de emisiones reales en el momento de cada evento de calor extremo, y bajo los niveles de emisiones más bajos de 2015.

“Los modelos de IA generativa incorporan aleatoriedad, lo que nos permite cuantificar mejor la incertidumbre en el cambio de temperatura entre dos niveles de emisiones”, recalca Trok.

Para cada episodio de calor, el modelo de difusión predijo un rango de temperaturas posibles. Este rango refleja las diferencias entre los 10 modelos climáticos globales y los efectos de las condiciones meteorológicas locales que influyen en la temperatura diaria.

Dado que ambos factores podrían afectar la intensidad de una ola de calor específica, incluso si los patrones climáticos regionales se mantienen, el modelo de difusión aprendió a predecir rangos de temperatura realistas considerando estas incertidumbres.

El rango de temperaturas previsto fue consistentemente más bajo en los niveles de emisiones de 2015 para las olas de calor anuales más intensas de Europa desde 2021. Según los investigadores, la mínima superposición entre estos rangos proporciona una sólida evidencia de que las emisiones posteriores a 2015 intensificaron las olas de calor.

Dada la influencia de las emisiones desde el Acuerdo de París, los investigadores también analizaron si cantidades aún menores de emisiones podrían haber afectado la intensidad de la ola de calor de junio de 2025. Encontraron una alta probabilidad de que las emisiones totales equivalieran a tan solo una octava parte de todas las emisiones de origen humano desde el siglo XIX.

(SERVIMEDIA)
22 Sep 2026
MGR/clc