Astronáutica

La ESA prueba las patas de aterrizaje de la nave ExoMars para garantizar su llegada segura a Marte

Madrid
SERVIMEDIA

La Agencia Espacial Europea (ESA) sometió a una intensa campaña de ensayos las patas de aterrizaje del módulo de descenso de la misión ExoMars Rosalind Franklin con el objetivo de garantizar un aterrizaje estable y seguro en Marte en la misión prevista para 2030.

Los test de aterrizaje recrearon múltiples escenarios de contacto con la superficie marciana, incluyendo descensos inclinados o sobre terrenos rocosos, para evitar el vuelco de la plataforma tras el aterrizaje, según comunicó este miércoles la ESA. Durante más de un mes, equipos de Thales Alenia Space y Airbus realizaron decenas de caídas verticales controladas de un modelo a escala real del módulo de descenso en las instalaciones de Altec, en Turín (Italia). Thales Alenia Space lidera el desarrollo industrial de la misión, mientras que Airbus es responsable de la plataforma de aterrizaje. Altec aporta apoyo técnico.

"El último escenario que se desea es que la plataforma vuelque al alcanzar la superficie marciana. Estos ensayos permitirán confirmar su estabilidad en el momento del aterrizaje”, explicó el responsable del equipo de la ESA para el módulo de descenso de ExoMars, Benjamin Rasse. Las pruebas se centraron en las cuatro patas desplegables del módulo, una estructura ligera e interconectada equipada con amortiguadores diseñados para absorber el impacto del contacto con el suelo marciano, explicó la agencia espacial. El modelo empleado reproduce fielmente la geometría y dimensiones del sistema que volará a Marte. Los ensayos incluyeron descensos a distintas velocidades y alturas sobre superficies duras y blandas, estas últimas compuestas por un material pulverulento que simula el suelo arenoso del planeta rojo, con una composición química similar a la utilizada en las pruebas de movilidad del propio 'rover' Rosalind Franklin.

MOMENTO CRÍTICO

Otro de los objetivos clave de la campaña fue verificar el funcionamiento de los sensores de contacto instalados en cada una de las patas. Este sistema detecta la proximidad y el contacto con el suelo y ordena el apagado de los motores de descenso tras un aterrizaje suave. El tiempo de respuesta resulta crítico, ya que un retraso excesivo podría provocar que los gases de los motores levanten material del suelo y dañen la plataforma o comprometan su estabilidad.

"Queremos reducir el tiempo de apagado a un parpadeo, no más de 200 milisegundos tras el contacto con el suelo. Podemos confirmar que estos sensores están funcionando muy por debajo de ese umbral, dentro de los márgenes necesarios para un aterrizaje seguro", añadió Rasse.

En los próximos meses, siempre según los datos facilitados por la ESA, la campaña continuará con nuevas pruebas en las que la plataforma será dejada caer sobre un trineo a mayor velocidad para simular aterrizajes inclinados. Esta fase requerirá mejoras adicionales de seguridad en las instalaciones para el personal técnico. Las grabaciones de cámaras de alta velocidad y los datos recogidos por sensores, acelerómetros y sistemas láser alimentarán un modelo informático del módulo de aterrizaje, que permitirá simular con precisión distintos escenarios de llegada a Marte de cara a la cuenta atrás para el lanzamiento, actualmente previsto para 2028.

(SERVIMEDIA)
21 Ene 2026
EDU/clc