Pensiones

Los españoles aumentan en ocho años su capacidad de alargar la vida laboral en las últimas décadas, según el Instituto Santalucía

MADRID
SERVIMEDIA

Las personas trabajadoras tienen hoy hasta ocho años más de capacidad potencial para permanecer en el mercado laboral que a finales de los años 70 gracias a la mejora de la salud y de la esperanza de vida, algo que se debe incentivar para luchar contra los efectos del envejecimiento de la población y la tensión creciente en el sistema de pensiones.

Así lo pone de relieve el informe ‘Evolución de la capacidad adicional para trabajar en España’, publicado por el Instituto Santalucía con los economistas José Ignacio Conde-Ruiz, Sergi Jiménez, Laia Bosque-Mercader  y Judit Vall-Castelló.

Los resultados de este trabajo muestran que, aunque la salud de la población mayor en España ha mejorado notablemente en las últimas décadas, su participación en el mercado laboral no ha seguido el mismo ritmo. La tasa de empleo de los trabajadores mayores no ha crecido en la misma proporción que la mejora en la esperanza de vida y la reducción de la mortalidad. En particular, el informe señala que la tasa de actividad y de empleo de los hombres mayores de 55 años ha disminuido con el tiempo, aunque ha repuntado en los últimos años, en parte debido al retraso en la edad de jubilación y a la recuperación económica tras la crisis económica.

Por otro lado, la incorporación de las mujeres al mercado laboral ha sido clave en la reducción de la brecha de género, aunque su tasa de empleo sigue siendo inferior a la de los hombres en edades avanzadas. Además, la relación entre salud y empleo muestra que, a pesar de que la salud autopercibida ha mejorado, los trabajadores no permanecen más tiempo en el empleo de manera proporcional a esta mejora.

Otro hallazgo importante es que la capacidad adicional de trabajo, aunque algo estabilizada desde la reforma de 2013, se ha mantenido en niveles muy altos, entorno a 8 años adicionales de capacidad de trabajar respecto a lo observado a finales de la década de 1970. El único momento en el que la capacidad adicional de trabajo disminuyó relativamente fue a raíz del aumento de la mortalidad durante la pandemia de la Covid-19.

Estos años adicionales permiten aumentar tanto el ocio disponible para los individuos, como el trabajo efectivo en edades avanzadas, especialmente si este se hace de manera voluntaria fomentada por políticas adecuadas para facilitar la permanencia en el mercado laboral.

“Ante el desafío del envejecimiento poblacional y el aumento de la tasa de dependencia, es fundamental fomentar una mayor participación laboral de los trabajadores mayores. La evolución demográfica hará cada vez más difícil sostener el sistema de pensiones sin medidas que incentiven la prolongación de la vida laboral”, apunta el estudio.

Este estudio sugiere que no solo hay espacio para ello, sino que existen oportunidades para lograrlo de manera beneficiosa tanto para los trabajadores como para la economía en su conjunto.

Eso sí, precisa que, para que esta prolongación del empleo sea “efectiva” y “atractiva”, es necesario avanzar hacia una mayor compatibilidad entre el trabajo remunerado y la percepción de la pensión. “El actual esquema rígido, que implica pasar de una jornada completa a prácticamente cero horas cuando se alcanza la edad de jubilación, no se ajusta a las necesidades ni preferencias de muchos trabajadores mayores, que podrían seguir contribuyendo si existiera un sistema más flexible”, señalan los economistas Conde-Ruiz y Jiménez-Martin.

(SERVIMEDIA)
29 Ene 2026
DMM/gja