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Especialistas explican las diferencias entre la inseminación artificial y fecundación in vitro

MADRID
SERVIMEDIA

Las técnicas como la inseminación artificial y la fecundación in vitro (FIV) son tratamientos clave en reproducción asistida. Sin embargo, los expertos indican que no siempre es fácil decidir entre una u otra. La efectividad y los tiempos es fundamental entender cuál es la mejor opción para cada caso. El doctor Agustín Ballesteros y la doctora Almudena Gurria, señalan que la elección depende de varios factores

La inseminación artificial es un tratamiento relativamente sencillo, en el que se facilita el proceso natural de concepción, según el doctor Agustín Ballesteros, director de IVI Barcelona, que explica que la inseminación artificial se realiza con una estimulación ovárica suave para mejorar las condiciones del útero y el semen. “La idea es que la fecundación ocurra dentro del cuerpo de la mujer, similar a lo que sucedería en un ciclo natural”, añade.

Por otro lado, la fecundación in vitro (FIV) es más compleja. La doctora Almudena Gurria, coordinadora de la Unidad de Reproducción Asistida de IVI Donostia, aclara que, en la FIV, los óvulos se extraen del ovario y se fecundan fuera del cuerpo, en un laboratorio. “Este proceso ofrece un mayor control sobre la fertilización y el desarrollo del embrión, lo que aumenta las probabilidades de éxito, especialmente en casos de mayor complejidad”, explica.

El doctor Ballesteros también lo describe de manera clara: "La FIV es mucho más controlada y tiene un potencial de embarazo mayor que la inseminación, debido a que se asegura el desarrollo de un embrión capacitado para implantarse”.

Ambos tratamientos se pueden realizar en un ciclo menstrual, pero los tiempos varían. En el caso de la inseminación artificial, el ciclo completo suele durar de 7 a 10 días. En cambio, la FIV puede tomar entre 10 y 12 días para la estimulación y desarrollo de los óvulos y, además, incluye un tiempo adicional para la obtención de los embriones en el laboratorio.

Apuntan que la elección entre inseminación y FIV depende de varios factores. “La inseminación artificial es adecuada para mujeres jóvenes con trompas de Falopio saludables y semen de buena calidad. Es una excelente opción cuando las condiciones son favorables y no hay problemas significativos de fertilidad", explica el doctor Ballesteros. En cambio, la FIV es recomendada en casos de mayor complejidad, como obstrucción de trompas, disminución de la reserva ovárica o problemas graves de calidad seminal. La Dra. Almudena Gurria señala que la FIV es más efectiva “cuando hay dificultades significativas para concebir de manera natural”. En estos casos, el tratamiento “permite superar barreras como la obstrucción de trompas o la calidad del semen."

Antes de empezar con cualquiera de los tratamientos, es fundamental realizar pruebas para evaluar la salud reproductiva. El doctor Ballesteros explica que, en las Clínicas IVI, "realizamos estudios básicos como ecografías vaginales, análisis de sangre para determinar la reserva ovárica y un seminograma para evaluar la calidad del semen. Estas pruebas son esenciales para determinar cuál es el tratamiento adecuado". Además, si se opta por la inseminación artificial, la Dra. Gurria afirma que es crucial estudiar la permeabilidad de las trompas de Falopio, ya que son necesarias para que el espermatozoide y el óvulo se encuentren.

La edad es uno de los factores más cruciales cuando se trata de fertilidad. La doctora Almudena Gurria, subraya que "a partir de los 35 años, la calidad de los óvulos empeora y las probabilidades de embarazo disminuyen. A partir de los 40, las posibilidades caen aún más, por lo que los tratamientos de fertilidad deben adaptarse a esta realidad".

A medida que la edad aumenta, los tratamientos como la FIV se vuelven más comunes, ya que permiten un control más preciso sobre el proceso. Además, en casos de mujeres mayores de 40 años, se puede recomendar un estudio genético de los embriones, conocido como PGT-A, para analizar su salud y seleccionar aquellos con mayor probabilidad de éxito. El doctor Ballesteros explica que "este análisis ayuda a asegurar que los embriones transferidos sean los más saludables, reduciendo el riesgo de aborto y alteraciones fetales".

En casos donde la inseminación artificial no tiene éxito después de varios intentos, la FIV es la siguiente opción, con una tasa de éxito mucho mayor. Si la FIV tampoco da resultados, se puede recurrir a técnicas avanzadas como la ovodonación. “Hoy en día, los tratamientos de fertilidad disponibles, como la FIV, la donación de óvulos y el diagnóstico genético preimplantacional, permiten resolver la mayoría de los casos", concluye la doctora Gurria.

(SERVIMEDIA)
12 Mayo 2026
s/gja

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